Política
Viernes 19 de Agosto de 2016

Eduardo Duhalde afirmó que "hoy el peronismo se parece a un hormiguero zapateado"

Eduardo Duhalde. Nació el 5 de octubre de 1941. Ocupó la vicepresidencia de la Nación durante el primer mandato de Carlos Saúl Menem, aunque renunció a este cargo para asumir como gobernador de la provincia de Buenos Aires. Entre 2002 y 2003 fue presidente interino por aplicación de la ley de acefalía.

"Estoy enojado con (Mauricio) Macri", dice Eduardo Duhalde, instalado en su oficina del Movimiento Productivo Argentino (MPA), ámbito en el que transcurre sus días.

El ex presidente, que hoy estará en Rosario para presentar su libro "Humanización o megabarbarie", pone el acento en la ausencia de cogobierno del Ejecutivo nacional, se muestra preocupado por la marcha de la economía y deja una frase contundente sobre el estado actual del peronismo: "Es un hormiguero zapateado".

En una entrevista con LaCapital, Duhalde diagnostica que si el gobierno no traza una alianza "al estilo alemán, no hay ninguna posibilidad de que esto termine bien" y asegura que el gran problema que tiene hoy el justicialismo es la ausencia de liderazgo.

—¿Cómo está viendo la marcha del gobierno nacional en estos 8 meses?

—Con aciertos, errores, con dificultades. Hay una situación muy comprometida en materia económica, pero no me gusta tirar malas ondas, creo que no me corresponde. Antes de las elecciones, en una entrevista que concedí en marzo pasado, dije que si no había una gran coalición iba a ser imposible gobernar la Argentina. No creo en los gobiernos, creo en los cogobiernos, que es lo que siempre hice: cogobernar. Lo hice en lo provincial, cuando me tocó gobernar la provincia de Buenos Aires y a nivel nacional, cuando fui presidente. Siempre cogoberné. Y eso es lo que debe venir, de lo contrario no se va a poder gobernar. Los parlamentarismos, los semiparlamentarismos; los presidencialismos y los semipresidencialismos son cosas del pasado. No da para más, yo creo en otras cosas.

—Hay resistencias de Macri a convocar a un acuerdo social.

—Yo lo dije antes de las elecciones, insisto. Ahí sostuve que no deberían ilusionarse ni Massa ni Macri ni los radicales. Si no hay una gran alianza al estilo alemán, no hay ninguna posibilidad de que esto termine bien.

—Usted dijo que Macri era como un pastor intentando seducir a los empresarios, pero que necesitaba otra cosa.

—Sí. El gobierno de Macri cree que es fuerte tomando decisiones duras, pero los gobiernos fuertes son los que tienen mayoría parlamentarias y logran consensos.

—¿En qué se equivocó el gobierno a la hora de implementar el tarifazo?

—Reuní en el MPA a los 8 subsecretarios de Energía y llegamos a una política de Estado en conjunto. Estaban los ocho, y me tocó presentarlo en España porque necesitábamos en ese momento inversionistas. Recién después de haberse tropezado contra la pared, el gobierno llama a los ex subsecretarios de energía, pero deberían haber hecho antes. Si creen que tomando decisiones solos desde el sectarismo se van a sentir más fuertes, se equivocan. Las decisiones que valen son las que se toman por consenso.

—¿Y cuál es su mirada sobre el peronismo tras la salida del poder?

—El peronismo es un hormiguero zapateado.

—¿Y cómo se recompone?

—Con tiempo. Los partidos que se van degradando en muchos años es impensable que se puedan recomponer en un tiempo corto. Vamos a tener que trabajar mucho para recomponer al peronismo.

—Dijo hace poco que "en el peronismo falta un germinador".

—Claro. Semillas peronistas hay en todo el país, pero falta el liderazgo. Hay ideas, hay proyectos, pero lo que no hay son líderes.

—¿Y cree que de estos dirigentes que hoy están en los primeros planos puede salir un líder?

—Hoy no se ve claramente esa posibilidad. Hay que llegar a acuerdos con el resto de las fuerzas políticas, como en el sistema alemán. Allí la primera ministra ganó con el 44 por ciento y la coalición que hizo es del 80 por ciento. Hay que cambiar las normas para que se obligue a hacer cogobiernos. Yo no hubiese asumido la Presidencia en 2002 si Alfonsín no me garantizaba cogobernar. El 31 de diciembre de 2001 le dije a Alfonsín que yo no asumía si él no me nombraba 3 ministros radicales y no me aseguraba la mayoría en las Cámaras. Y le dije también que teníamos que hacer un gobierno parlamentario, con los ministros teniendo consenso adentro del Parlamento.

—¿El kirchnerismo es un episodio terminado?

—Sí. Tiende a desaparecer como todos los "ismos" del justicialismo. Fíjese: hoy a Menem no lo saludan ni los que antes lo vanagloriaban, como si nadie lo hubiese votado en su momento.

—Pero usted fue el "germinador" del kirchnerismo, de Néstor Kirchner...

—Sí, pero eso fue porque me fracasó el Lole Reutemann, que no sé qué problema tenía... El gobernador de la provincia de Buenos Aires (Felipe Solá), que decía que le faltaba un escalón. Y mi último candidato, que fue Adolfo Rodríguez Saá. En el 2003 Adolfo estaba enojado y no me hizo caso. El "pingüino" tenía 5 por ciento de intención de voto, pero estaba decidido. Y ganó. Desgraciadamente no fue una buena experiencia.

—¿Va a participar de la reorganización del peronismo?

—Sí, pero ayudando. No pretendo ningún cargo porque goberné dieciocho años y medio en función ejecutiva, es mucho. Tengo experiencia y la quiero transmitir, a este gobierno también quiero ayudarlo.

—¿Lo llamó Macri en algún momento?

—No, no hablé con Macri. Estoy enojado con Macri. No entiende que es imposible gobernar con minorías parlamentarias y no tener buenas relaciones con los otros sectores. Eso es imprescindible. Luego de que el senador (Miguel Angel) Pichetto le sacó la ley más importante, a la semana Macri dijo que eran ignorantes o malintencionados porque no le votaban una ley vinculada con el trabajo. Esas cosas no se hacen.

—Hay quienes dicen que si fracasa este gobierno está más cerca el 2001 y la antipolítica que una salida tradicional...

—¡Claro! La gente no quiere a los que se fueron (por el kirchnerismo) y si no quiere a éstos (el macrismo) está más cerca el "que se vayan todos", por eso el gobierno tiene que dejarse ayudar. Creen que la fortaleza es imponer las cosas y me recuerdan a Cristina y a Néstor en la época de la resolución 125. Quieren imponer algo que no corresponde.

—Puede volver el 2001, pero hoy no hay un Duhalde en la estructura política...

—Siempre aparecen. Pero cuidado, hay dirigentes que creen que la caída tiene límites, y se equivocan. Por eso es grave la situación a la que asistimos.

—Trasciende que tuvo una comunicación con el Papa. ¿Es verdad?

—Sí. Tuve más de una comunicación con Francisco. Es la preocupación que tiene Su Santidad.

—¿Por la situación social?

—No me gustar contar esa conversación privada. La primera vez me autorizó a decir lo que pensaba: el miedo a los enfrentamientos, a la violencia.

—¿Sigue creyendo que "Argentina está condenada al éxito"?

—No tengo la menor duda, cada día estoy más convencido. Pero para eso hay que hacer las cosas que corresponden, y no otras.

—¿A quién ve con chances de erigirse como cabeza alternativa al gobierno, camino al 2019?

—No lo tengo claro, no veo a nadie, no veo. Por ejemplo, lo conozco a Perotti, es un dirigente interesante, pero hay varios y tienen que juntarse, revalidar títulos.

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