Central
Martes 08 de Noviembre de 2016

Eduardo Coudet, cerca del título y con futuro incierto

El Chacho está a dos partidos de conseguir el campeonato que se planteó como objetivo.

Eduardo Coudet siempre asume riesgos cuando toma decisiones. No es de esos técnicos que pone a los reparos y las precauciones delante de las convicciones y los sueños. El Chacho manda siempre al frente a su equipo porque él mismo entiende a la profesión sin medias tintas. Así asumió con vehemencia el rol de timonel del barco auriazul desde que llegó a Arroyito para la temporada 2015 y nada de lo que ocurre en el mundo Central le pasa por el costado ni le es indiferente a su campo de acción. Lo bueno y lo malo emerge de sus decisiones y él convive con esta presión sin dramas y a cara descubierta. Sin ir más lejos en el último receso decidió quedarse en Central con un único objetivo: salir campeón. Un compromiso innombrable para la gran mayoría de los técnicos, pero que en su caso asumió sin chistar. "Me quedé porque quiero salir campeón", dijo el Chacho a mitad de año. En este escenario, si hay algún margen para su continuidad en Arroyito de cara al 2017 está atado a la consagración canalla en la Copa Argentina, en la que por semifinales el rival es Belgrano. Vale repasar el ciclo de Coudet y analizar qué puede deparar el futuro en cuanto a su permanencia.

Coudet sigue haciendo camino al andar como técnico de Central. Cuando comenzó la carrera como entrenador y tuvo su estreno absoluto a comienzos de 2015 era un verdadero interrogante el hecho de si estaba a la altura de las circunstancias para conducir a un grupo de jugadores y a la vez impregnarles su idea futbolística.

Pero enseguida logró plasmar ambas cuestiones con gran solvencia. Porque de arranque armó un equipo compacto, solidario, agresivo y siempre con la vista al frente. Central se codeó con el protagonismo en todo lo que jugó y esta es la mayor virtud del ciclo del Chacho. Con puntos altos y bajos como todo proceso, con avances y retrocesos, con aciertos y errores, pero sin ninguna duda que la gestión es más que buena por donde se la mire. Para ser brillante le faltaría ganar un título. Más en el exitista fútbol argentino. Y este sueño compartido de coronación entre Central y el Chacho todavía está al alcance de la mano para lo que resta del 2016.

El primer año del Chacho fue buenísimo. En 2015 fue protagonista del torneo local y llegó a la final de la Copa Argentina, en la que cayó tras esa polémica y escandalosa derrota ante Boca que arbitró Diego Ceballos. Y en el primer semestre de 2016 jugó una gran Copa Libertadores, siendo eliminado en tiempo de descuento en Colombia en la fase de cuartos de final por Atlético Nacional de Medellín, equipo que terminó siendo campeón del certamen.

Este segundo semestre, Central sufrió la partida de jugadores vitales (Alejandro Donatti, Pablo Alvarez, Franco Cervi y Marcelo Larrondo) y además lesiones de otros baluartes del plantel (Javier Pinola y Damián Musto), que diezmaron el potencial auriazul. Por ello el Chacho debió armar un equipo nuevo, amalgamar los refuerzos y el arranque del torneo local fue irregular, aunque en la Copa Argentina el presente le sonríe, acaba de eliminar a Boca por los cuartos de final y se cruzará con Belgrano en la semifinal. Es decir que el Canalla está a dos partidos eventuales de dar una vuelta olímpica.

En cuanto a la continuidad del DT demás está decir que si Central no alza el trofeo de la Copa Argentina será más que improbable la permanencia del Chacho. Para Coudet en el fútbol se juega para salir primero y si esta aspiración no se cumple cualquier proyecto deportivo puede llegar a su fin. El sabe mejor que nadie que si en lo que resta del año su equipo no consigue coronar un campeonato, que hoy no es otro que la Copa Argentina, su ciclo tendría fecha de vencimiento. Su propia exigencia lo emplaza, más allá de lo que puedan valorar los directivos sobre su labor.

En todo caso, si llega a dar un paso al costado lo haría con frente bien alta y con la dignidad de haber dado lo mejor de sí en pos de conseguir esa estrella esquiva para los canallas en los últimos tiempos.

Nadie le tiene que decir a Coudet cuándo y cómo salir de un club que lo tiene como ídolo de su época de jugador y que ahora los hinchas aprendieron a respetarlo y valorarlo como entrenador. El Chacho hoy es un técnico capacitado y con gran proyección por todo lo bueno que hizo en Arroyito.

Claro que también puede darse el mejor escenario, el de Central campeón de la Copa Argentina y con el pasaje para la edición 2017 de la Copa Libertadores de América. Esta sería la única hendija por donde podría filtrarse alguna chance de futuro del Chacho en el club auriazul. Primero porque cortaría la sequía de títulos que martiriza a Central y además porque a todo entrenador le quita el sueño dirigir al canalla en el máximo torneo continental, una competencia que el club jamás pudo ganar y que el DT que lo consiga quedará en la galería de los héroes históricos de la institución.

Pero tampoco hay que descartar un hasta luego del Chacho aunque inclusive haya vuelta olímpica canalla por el desgaste lógico de dos años de gestión.

Restan menos de dos meses para el final del año. Y la definición del futuro de Coudet ya comenzó a escribirse. Sólo un título puede abrirle una puerta a la continuidad de este proceso, según confiaron desde todas las partes involucradas, sea cuerpo técnico o directivos. Lo que está claro es que más allá de cómo termine la película en cuanto a los encuentros definitorios que restan jugarse, el paso del Chacho por Central fue más que positivo desde lo numérico y muy valioso desde lo futbolístico.

Los días que quedan del 2016 dirán si hay Chacho en Central para el futuro. Hasta se podría decir que todo dependerá de él. Las campañas y su compromiso con la causa avalan una continuidad, a pesar de que Coudet sea un empleado del club y los dirigentes manejen los destinos de la entidad. Todo indica que el Chacho hoy tiene la última palabra.

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