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Lunes 28 de Agosto de 2017

Una odisea en la terminal

El viernes 18 de agosto a las 22.30, debíamos partir rumbo a Santiago del Estero en el coche cama de Flecha Bus que saldría entre las plataformas 2 y 14, según constaba en el boleto.

El viernes 18 de agosto a las 22.30, debíamos partir rumbo a Santiago del Estero en el coche cama de Flecha Bus que saldría entre las plataformas 2 y 14, según constaba en el boleto. Cuando a las 22 llegamos a la terminal de ómnibus nos informaron que había habido un accidente en la autopista a Buenos Aires y que estaban todos los servicios con una demora de entre una hora y una hora y media. Empezamos a buscar los lugares de información para los pasajeros en los que figuraran los arribos y partidas con las respectivas plataformas: no encontramos un solo panel o pantalla. Buscamos en la página web de la estación, tampoco estaban allí los datos que necesitan los viajeros. Fuimos a Informes y nos dijeron que se anunciaba a través de parlantes. Nos dirigimos a la oficina de Flecha Bus donde nos ratificaron que habría bastante demora. Como éramos tres personas las que viajábamos, durante la espera nos íbamos turnando para ir a la boletería, que está a considerable distancia, a averiguar por el ómnibus. Pasadas las 12, una señorita nos dijo que estaba por llegar y al ratito, escuchamos el anuncio de que ingresaría el ómnibus. Como no aparecía fuimos varias veces más. La misma señorita nos dijo que el coche iría a Encomiendas y después entraría a la plataforma asignada. Luego de varias idas y vueltas, muy serena la señorita nos dijo que el coche, que nunca había ingresado al sector de las plataformas 2 a 14, había partido. La empleada no sabía a qué plataforma había ingresado –si es que lo hizo–. Reconoció que el chofer no se había comunicado con ella para decirle que le faltaban tres pasajeros, como era su obligación. Imagínense cómo nos sentimos y las distintas reacciones: habíamos pagado la ida y la vuelta en coche cama, debíamos estar al día siguiente en Santiago del Estero, teníamos pago también el hotel. Recurrimos a Informes y nos dijeron que podíamos hacer la denuncia pero la oficina de la CNRT estaba cerrada. Hablamos con personal policial que si bien no intervino, se quedó junto a nosotros mientras reclamábamos a Flecha Bus. Ante nuestra indignación y exigencias de solución del problema, la empleada llamó a Tránsito; el chofer podía retornar a buscarnos, cosa que supusimos no haría porque ya una vez había dejado de hacer lo correcto. Luego se comunicó con su superiora, según nos dijo, y la respuesta fue que nos devolviera el importe de los pasajes –de ida en primera instancia, tendríamos después que reclamar los de regreso– y que nos ofreciera pasajes para el siguiente ómnibus, que saldría al día siguiente a media tarde. ¡Tampoco llegaríamos cuando lo necesitábamos! Eran casi las dos de la mañana, habíamos vivido una odisea de cuatro horas, yendo infinidad de veces desde las primeras plataformas hasta la boletería de Flecha Bus, similar al que han sufrido, después nos enteramos, varias personas por problemas que se solucionarían si las autoridades de la terminal organizaran ese espacio. Hace falta organización y control, mínimamente: una pantalla o panel informativo donde consten el destino, la empresa, el horario y el número de la plataforma a la que ingresará o de la que partirá cada ómnibus. El cumplimiento de las normas por parte de los choferes. No se deberían autorizar salidas desde donde no corresponda. Una oficina de la CNRT abierta las 24 horas para que controle el estado de los vehículos y reciba las quejas de los usuarios especialmente en días de feriado largo, o por lo menos un número telefónico para reclamos. Si los funcionarios municipales no están preparados para hacer mejoras o no se ocupan del tema, podrían recurrir a los recursos humanos de la UNR. Se me ocurre, por ejemplo, que algunos alumnos podrían hacer sus trabajos finales sobre ese ámbito y aportar cómo organizar una terminal para las demandas de este siglo.
DNI 6.246.720


Un taxista ejemplar y modelo a seguir
Generosidad, gentileza y bonhomía. Así me surge definir la actitud que en estos días tuvo Esteban, el taxista rosarino que maneja el coche RA 2957. En una tarde de urgencias y corridas me olvidé arriba de esa unidad unas pertenencias personales, entre ellas un pequeño libro que recién compraba. Cuando ya había dado todo por perdido, recibí un llamado de la librería donde horas antes había estado, diciéndome que un taxista se acercó hasta allí para ver si podía ubicarme ya que encontró la factura de compra y quería devolverme mis cosas. En estos tiempos donde el individualismo está a la orden del día, el gesto y las molestias que se tomó Esteban, entre viajes, llamadas y demás, son para mí una señal de que "la buena gente" no es la excepción. La realidad se encargó de recordármelo.
Sandra Cicaré
En recuerdo de mi amigo Miguel Ángel Robles
Fue un político con una militancia sin desvíos, siempre fue peronista de Perón. Político de los que hay muy pocos, con una honestidad probada, solidario y con un gran respeto al prójimo. Apreciado y respetado por políticos de cualquier otro partido. Siendo su amigo, me he encontrado en situaciones de orgullo de serlo. Cuando algún político de otro partido lo encontraba, se acercaba para abrazarlo con mucho cariño, y me decía: "Qué suerte tiene usted de ser su amigo". Ejerció sus funciones como vicegobernador, senador nacional y diputado con gran responsabilidad, honestidad y solidaridad. Sólo puedo pensar que Dios lo llamó para que lo ayude en sus tareas.
Dr. Julio Juan Berbara
Cansado de
los corruptos
Envío esta carta con un gran interrogante: ¿hasta cuándo en Rosario tenemos que ver a policías e inspectores corruptos tratando de coimear y haciendo de la ley su ley a piacere? Casualmente, en Provincias Unidas y Mendoza, hace unos días trataron de culpar a un vecino de no tener las luces encendidas. Hace unos meses casi fui atropellado por unos inspectores de Tránsito, y luego "patoteado" también. Traté de filmarlos pero no pude por los nervios. Me ofrezco a hacer un trabajo de investigación como ciudadano, filmando casos tanto de policías como de agentes varios. Es necesario y urgente hacer algo. Es vergonzoso ver que los que tienen que cuidarnos se hagan los vivos, y nosotros sin saber qué hacer. Si pueden informarme dónde, aparte de hacer esto público, puedo asentar esta situación. Gracias.
Fabio M. Ciccarelli
DNI 16.383.186
A un año de
"Rosario sangra"
El 25 de agosto de 2016 fui uno de los miles de ciudadanos que se congregaron frente al edificio de la Gobernación, cuando la movilización "Rosario sangra". Pude comprobar esa noche el tremendo dolor que sienten quienes perdieron a un ser querido en un hecho de inseguridad. Pero algo me quedó claro: esas marchas y reuniones terminan siendo inútiles. Lamentablemente, esa noche no alcancé a anotarme en la lista de oradores, pero ahora, un año después, gracias a esta sección del diario expreso lo que esa noche de seguro hubiera dicho: podrán las autoridades ante la presión de la gente colocar más luces en las calles y plazas, más patrulleros, más policías, pero mientras no se vaya al quid de la cuestión, es decir a borrar el conglomerado de leyes hechas por legisladores que profesan una ideología que defiende a los delincuentes, y mientras no se separe de sus cargos a los delirantes que profesan los llamados "derechos humanos" (derechos para los delincuentes y no para los honestos), todo seguirá igual. Es decir, impunidad y cancha libre para los malvivientes, nuevas muertes, la gente enrejada en sus casas y los delincuentes sueltos en las calles; y lo peor, nuevas marchas donde los deudos relatarán lo que ya leímos y escuchamos o vimos en diarios y crónicas policiales televisivas. Y a qué grado de locura hemos llegado los honestos, que permitimos todo esto, y los que defienden a los delincuentes, que persisten en declararnos la guerra por intermedio de estos últimos: un fiscal reclamando testigos de la muerte de un ladrón mientras el señor Bertini, como ejemplo, aun no sabe quién asesinó a su hijo. Veámoslo claramente de una buena vez: los ideólogos de la defensa de la delincuencia, con su muletilla foucaltiana de que la culpable es la sociedad, nos declararon la guerra. Los delincuentes hace tiempo que nos atacan, nos declararon una guerra, impusieron la pena de muerte, y salen directamente a matar. Cabe preguntarse, ante la falta de acción de la Justicia y las autoridades, por el motivo que sea, que es intolerable, ¿qué vamos a hacer? ¿Quedarnos de brazos cruzados mientras avasallan nuestros derechos y nuestra seguridad y modo de vida? ¡No señor! ¡Guerra sin cuartel a los delincuentes y sus defensores! Quedarnos de brazos cruzados es suicida y un rasgo de debilidad que nos conducirá a nuestro propio aniquilamiento individual, e incluso, de la Nación.
DNI 11.270.762
Un abrazo y gracias
por la contención
El motivo de la presente es manifestar mi enorme agradecimiento a la Municipalidad de Rosario, al equipo médico del Hospital Carrasco, doctor Petrelli, a la doctora Liliana González, a la Dirección del hospital, al servicio de internación domiciliaria, por todo el esfuerzo que hicieron por mi esposa, Roxana Alejandra Serio, quien padecía una enfermedad de larga data. Siempre nos sentimos acompañados por todas las personas nombradas anteriormente en este largo y difícil proceso. Un abrazo enorme de quien escribe esta carta y de mi esposa, que ahora está en el Cielo.
José Leonardo Oddo
Por favor, arréglenme
el teléfono
Señores de Telecom, hace dos meses que no tengo teléfono. Hice 18 reclamos y siempre lo mismo: "En 72 horas le solucionamos el problema". Fui infinidad de veces a la oficina de calle Rioja, y también a la del Ente Nacional de Comunicaciones, y sigo sin teléfono, con dos personas mayores, una de 91 años y otra de 95. Por favor, necesito una solución. Mi número de teléfono es 0341-481697.
DNI 6.063.330

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