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Sábado 12 de Octubre de 2013

Una guardería que ayuda a las mamás aterminar el secundario

En los papeles se llaman Centros de Contención de Niños. Funcionan en las Eempas y permiten a las madres dejar a sus hijos mientras ellas estudian. Hay 22 en toda la provincia

"Tenía que rendir inglés. Había estudiado, pero no pude hacerlo porque no encontré a nadie que me cuidara a mi bebé de dos meses. Por suerte ahora hay otra posibilidad. Nosotros ponemos voluntad para venir a clases, y que haya una guardería te salva". El testimonio es de María Ojeda, de 27 años, mamá de dos nenas, una de 2 y otra de 12. Está a punto de terminar el secundario en la Escuela de Enseñanza Media Para Adultos (Eempa) Nº 1.143, la única de Villa Gobernador Gálvez. Desde mitad de año la escuela sumó lo que oficialmente se llaman Centros de Contención de Niños, pero que ya se popularizó como "la guardería". En la provincia funcionan 22 de estos centros en las Eempas, que financia la Nación e implementa la provincia.

La escuela está ubicada en Mitre al 1600, comparte el edificio con una primaria, algo que le resta autonomía para crecer y limita proyectos. Pero no los detiene en desafíos. Uno que siempre tuvieron es contar con una guardería. Por eso la directora de este secundario para adultos, Lucía Salinas, no esconde su satisfacción de disponer de este centro que amplía derechos. Asegura que los beneficios ya se sienten: "No sólo permitirá a más mamás seguir estudiando, sino que ya se nota que ha disminuido la inasistencia".

Una necesidad. Salinas había expresado muchas veces al Ministerio de Educación santafesino la necesidad de contar con una guardería para las alumnas madres. A mitad de año la llamaron desde la Dirección Provincial de Educación de Adultos para comunicarle que desde ese momento dispondría de lo que en los papeles se llama Centro de Contención de Niños. El principal fin que persigue es contener a niños y niñas pequeños mientras sus padres estudian.

La puerta del salón de clases se abre y aparece la salita infantil. Durante el día es un aula de la primaria. Lo reflejan carteles de ciencias, lengua y pizarrones con figuritas infantiles. Luego, cada noche, a partir de las 19.30, cuando arrancan las jornadas de la Eempa, el espacio se transforma con mesitas y sillas para los chicos en lo que todos llaman "la guardería". La meta ahora es crecer en un mejor espacio.

Adentro espera un grupo de mamás que deja allí sus hijos mientras concurren a terminar el secundario. Entre ellas está Jésica Moyano, de 20 años, y que espera para enero próximo a Tobías León. "Yo vivo sola, el padre no está y se lo tendría que dejar a mi mamá o a mi hermano, que no tendrían problemas pero sería cansador todos los días. Para mí hasta será más fácil amamantarlo", ya planea para el año que viene la joven madre que cursa el 3er. año del secundario. Tobías es el primer inscripto para el ciclo 2014 en esta "guardería".

Más proyectos. Antonella es una hermosa nena de 2 años. Su mamá, Estefanía Díaz, la mira con orgullo. Lo hace a punto de graduarse del secundario. "Por suerte estoy bien con las notas. Para mí esto es buenísimo, porque mi marido, que es quien la puede cuidar, tiene horarios rotativos en el trabajo y se me complicaba. Había semanas que directamente no podía venir a clases", confiesa sobre lo clave que le resulta este nuevo espacio.

A su lado está Noelia Jaime, de 27 años, y que también está en 5º. Es la madre de Alejo, de 8 años. "Es muy dado, no viene muy seguido, porque lo cuida el padre o a veces mi mamá. Pero ella es una persona grande y trabaja. Para mí es una posibilidad tener la ‘guardería'", opina y destaca sobre sus proyectos: "Es una satisfacción personal terminar el secundario, después de tantos años de haber dejado. Además pienso seguir licenciatura en higiene y seguridad, que se estudia en un terciario público de esta ciudad".

También María Ojeda, de 27, tiene en sus planes recibirse (está en 5º año) y continuar estudiando tecnicatura en alimentos.

Junto al grupo de mamás presente, la maestra de inicial y la directora, se abre un intenso intercambio sobre las desventajas con las que corren las mujeres a la hora de ser mamás y seguir estudiando. La directora Salinas cita un ejemplo muy gráfico: "Cuando se trata de una pareja que estudia, la que primero abandona (para atender a los niños) es casi siempre la mujer".

Mirko tiene 4 años, es hincha de River y todos coinciden en que promete ser un gran jugador de fútbol. Andrea Carranza es su joven mamá de 20 años y que transita el 3er. año. "Dejé la secundaria porque quedé embarazada. Me fui muy triste porque yo quería estudiar. Hasta que este año me decidí y empecé como sea. El nene se quedaba con mi hermano hasta que llegaba el papá del trabajo. Ahora la guardería me facilita la asistencia", dice y comparte que en sus sueños está ser maestra jardinera.

A Brenda Varela, de 20 años, le pasó algo parecido: quedó embarazada mientras cursaba la escuela y no pudo continuar. Ahora está en 5º año. "Nico tiene un año y diez meses. El primer cuatrimestre no había guardería y se me complicaba con las faltas porque no tenía quién me lo cuide todos los días", cuenta y asegura que su hijo asiste feliz, que "todos los chicos están muy contenidos".

Para María Eugenia Velázquez, también de 20 años, saber que puede dejar a su hijo Benjamín, de dos años, en la escuela mientras estudia es una tranquilidad. "La verdad es que me cuesta desprenderme un montón de él, al menos ahora cada tanto lo escucho jugar", confiesa. La mamá y alumna anticipa que ya se anotó para estudiar enfermería el año que viene.

Los testimonios de las madres estudiantes reafirman la necesidad de contar en todas las escuelas con espacios para que ellas también puedan estudiar. Es entonces cuando la profesora en educación inicial, a cargo de "la guardería", Ivana Romero, que destaca la importancia de estos lugares: "Esto hace falta realmente para darles posibilidades a las chicas para que puedan seguir estudiando. Empezamos pensando en generar un ámbito mejor, un mejor espacio para que los chicos estén más contenidos, que se puedan hacer otras cosas".

A esta Eempa concurren más de 400 alumnos, el espacio es más que justo y requiere de más instalaciones, por ejemplo hay solamente dos baños para esos centenares de adultos.

Otros centros. Junto al de Villa Gobernador Gálvez, en agosto también se abrieron otros centros similares en Alvear y en Pérez. "En total hay 22 centros en toda Santa Fe", apunta la directora provincial de Educación de Adultos, Noemí Stara. Según explica, funcionan por un contrato que se firma entre el Ministerio de Trabajo de la Nación y el Ministerio de Educación de la provincia, que en términos legales se conoce como "Protocolo de certificación de estudios formales". En rigor, la financiación de estos espacios la hace la Nación, en tanto que "la provincia brinda el ámbito (la escuela) y la adecuación" del espacio físico.

La directora Salinas confiesa que todavía no sale de la sorpresa que se llevó cuando a mitad de año le anunciaron que le habían otorgado el centro. "Siempre tuve este sueño. Tenemos 12 cursos, es la única Eempa de toda Villa Gobernador Gálvez. Suponemos que cuando se enteren serán más mamás las que quieran estudiar".

Antes de que termine la entrevista, la directora cuenta que al salón donde funciona "la guardería" lo bautizaron "La Pachamama". "Es la madre tierra, es en homenaje —explica— a todas las mamás que se han acercado con sus hijos a estudiar, es ese amor y vínculo de vida con el que pensamos era lindo que se identificara el espacio".

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