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Sábado 13 de Septiembre de 2008

Un susto de proporciones atómicas

Tremendo susto se llevaron los científicos que trabajan en el LHC. Sobre que no es fácil lidiar con semejante aparato, el que probablemente sea el proyecto científico más ambicioso de la historia, hace unos días se encontraron con un simple cartelito: "You are a bunch of school kids". Les decían que eran una grupito de chicos de escuela. Sí, La Máquina de Dios había sido hackeada.

Tremendo susto se llevaron los científicos que trabajan en el LHC. Sobre que no es fácil lidiar con semejante aparato, el que probablemente sea el proyecto científico más ambicioso de la historia, hace unos días se encontraron con un simple cartelito: "You are a bunch of school kids". Les decían que eran una grupito de chicos de escuela. Sí, La Máquina de Dios había sido hackeada.

Ya todos saben que LHC es la sigla de Large Hadron Collider, el acelerador de partículas más grande del mundo, algo así como un caño de 27 kilómetros por donde corren protones casi a la velocidad de la luz y chocan entre sí. Y le llaman La Máquina de Dios porque la idea es reproducir nada menos que el Big Bang, la Gran Explosión.

Decían que había cierto riesgo de que el LHC desatara nada menos que el fin del planeta Tierra. Los científicos Walter L. Wagner y Luis Sancho (que al parecer no gozan de buena fama en el ambiente) hablaban de agujeros negros y una materia extraña llamada strangelets. Pero, al menos hasta ahora, nada de eso pasó. Y, si hubiese ocurrido, ahora no estaría escribiendo esta columna: la humanidad se habría desvanecido.

Los científicos que trabajan en el LHC todavía estaban festejando el éxito del inicio de los trabajos cuando un grupo autodenominado Greek Security Team se burló de los sistemas de seguridad. No causaron ningún daño aparente, pero dejaron en claro que ni siquiera La Máquina de Dios está a salvo de un ataque.

En el Concejo Europeo de Investigaciones Nucleares (Cern, a cargo del LHC) argumentan: "Somos un sitio muy visible", y añaden que reciben casi un millón y medio de correos electrónicos por día, del cual el 98 por ciento es spam. Pero el susto no se los saca nadie: "Fue una experiencia aterradora", admitieron. Van a tener que cuidarse un poquito más.

Virus espaciales. Y si nadie en este mundo está a salvo de los piratas informáticos, los virus lograron trascender más allá de la estratósfera. La Nasa confirmó que varias computadoras portátiles que llegaron hace dos meses a la Estación Espacial Internacional (ISS) están infectadas con el gusano Gammima.AG.

Se trata de un virus prácticamente inofensivo y no causó problemas en los equipos de la Nasa. Pero, al parecer, el desliz fue falta de previsión: algún astronauta habría usado una memoria USB infectada en las computadoras, que no tenían antivirus. ¿A quién se le podía ocurrir que en el espacio exterior tambien había virus informáticos? Bueno, ahora hay, y el programador del Gammima.AG ahora se puede jactar de haber sido el colonizador.

En más de una oportunidad, en esta misma columna hubo referencias a la privacidad y la seguridad en internet. Y si el Cern y la Nasa no fueron capaces de defenderse apropiadamente, ¿quién puede garantizarnos que nuestra computadora es segura?

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