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Lunes 11 de Septiembre de 2017

Un rosarino acecha al "ministro planta"

Una incógnita que aún no se ha podido develar es por qué el presidente Mauricio Macri optó en diciembre de 2015 por designar al rabino Sergio Bergman como ministro de Ambiente y Desarrollo Sustentable, pese a que no tiene perfil ni ningún tipo de conocimientos en la materia. Y esta decisión aún menos se entiende cuando el macrismo tiene en sus propias filas a un especialista en el área y militante activo del movimiento ambientalista como el rosarino Juan Carlos Villalonga. Las organizaciones ecologistas daban por descontado en ese momento que Villalonga iba a asumir esa cartera, pero sorpresivamente la decisión presidencial fue otra.

A Villalonga se lo recuerda en Rosario por ser uno de los fundadores en 1985 del Taller Ecologista, la ONG verde más importante de la ciudad. Allí militó hasta 1993. En 1994 se mudó a la Capital Federal para asumir la dirección de Greenpeace Argentina, cargo que ejerció durante 16 años. En 2011 creó el movimiento ecologista político Los Verdes. Entre 2013 y 2015 ocupó la presidencia de la Agencia de Protección Ambiental de la ciudad de Buenos Aires durante la gestión Macri. Y en 2015 asumió como diputado nacional de Cambiemos por la Capital Federal. Incluso, en diciembre de ese año, por decisión presidencial encabezó la delegación argentina en la Cumbre de Cambio Climático que se celebró en París.

El ministro Bergman hace rato que padece fuertes cuestionamientos. En rigor, desde que asumió que está en la cuerda floja por su pobrísima gestión y los periódicos escándalos en los que se ve envuelto. Según trascendió, a esta altura muchos de sus colegas del gabinete le han perdido el respeto. Y así, su permanencia en el cargo parece pender de un hilo, y el nombre de Villalonga se vuelve a escuchar por estos días en una danza de nombres de posibles reemplazantes.

Si bien las organizaciones ecologistas admiten la abismal diferencia que sería tener en lugar de Bergman a un ministro del área que posea una formación técnica en temas medioambientales, también señalan que en los últimos años han tenido serias diferencias con Villalonga y que no mantienen una buena relación con él. El dirigente rosarino también fue criticado políticamente porque en 2011 sostenía duros cuestionamientos al macrismo y se mostraba junto al justicialista Daniel Filmus, pero dos años después pegó el salto y comenzó a trabajar con el PRO.

Bergman fue presentado en diciembre de 2015 por el primer mandatario junto al resto de los ministros del gabinete nacional como parte del "mejor equipo en los últimos 50 años". Pero desde que ejerce el cargo, ha estado bajo la lupa de la opinión pública al ser protagonista de varias polémicas. Entre ellas, contratar a un asesor de 19 años con un sueldo de 69.000 pesos, decir que ante los incendios forestales "lo más útil que podemos hacer es rezar", calificar como "una profecía apocalíptica" los incendios que azotaron en enero pasado a La Pampa y la Patagonia, disfrazarse de planta para promocionar un festival de cine ecológico y aprovechar la semana pasada un viaje oficial a Chile para comprar dos inmensos smart TV (dijo que eran para una donación).

Pero el real problema de Bergman no son estos escándalos, sino su mala gestión, que está cuestionada por todas las organizaciones ecologistas del país. El viernes pasado, en diálogo con el periodista Reynaldo Sietecase, en la FM Radio Con Vos, el director ejecutivo de Greenpeace Argentina, Martín Prieto, calificó con "un estruendoso aplazo" la gestión de Bergman. Prieto enumeró cuatro grandes problemas ambientales del país sobre los cuales el "ministro planta" o "ministro smart TV" no ha hecho nada: el continuo desmonte de bosques por la presión de la expansión agropecuaria, la protección de los glaciares ante la actividad minera, la construcción de dos represas sobre el río Santa Cruz que podrían afectar seriamente al glaciar Perito Moreno y la central termoeléctrica Río Turbio, que funcionará quemando carbón, la fuente más contaminante para generar energía. Y podría sumársele un quinto asunto sobre el que también muestra una inoperancia preocupante: el impacto de los agroquímicos en la población.

A quienes conocen a fondo las complejidades técnicas y políticas del medio ambiente les resulta llamativo el alto grado de desconocimiento que muestra Bergman en cada intervención pública e, incluso, en reuniones privadas (trascendió que en una reunión de gabinete se cruzó con el ministro de Energía, Juan José Aranguren, planteando ideas impracticables).

"No lo tenía previsto en términos de que Mauricio iba a tomar esa decisión. Para mí es un enorme desafío. No tengo demasiado conocimiento técnico en el área de medio ambiente, es más sentido común", dijo Bergman el 30 de noviembre de 2015 cuando se anunció quiénes integrarían el gabinete nacional.

Es un misterio por qué Macri tomó esa decisión. Salvo que el mensaje haya sido justamente ese: designar a un incompetente como señal de menosprecio a las políticas ambientales, que son las que en definitiva garantizan el desarrollo sustentable de un país.

Tras el resultado de las Paso, y ante un escenario optimista para el oficialismo en las generales de octubre, en el círculo más de confianza del primer mandatario ya se habla de profundas modificaciones de gabinete. Entre ellas, se especula con la posible salida de Bergman, que al día de hoy tiene todo el crédito político agotado.

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