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Sábado 13 de Abril de 2013

Un encuentro entre expertos y alumnos derribó muros que rodean a la ciencia

Investigadores prestigiosos mostraron que la disciplina está lejos de la erudición y cerca de la vida cotidiana

Descubrir los caminos de la ciencia puede ser una aventura apasionante, como las que contaba Julio Verne en sus libros fantásticos. Así lo vivieron cientos de jóvenes santafesinos que esta semana se vieron cara a cara con investigadores de primer nivel quienes los transportaron, como por arte de magia, o de la ciencia, a un mundo plagado de imaginación y creatividad, repleto de preguntas, y algunas respuestas.

Uno podría pensar que la primera sorpresa de esa tarde especial fue encontrar un auditorio desbordado de chicos y chicas de no más de 17 años casi en silencio, atentos, curiosos e interesados en lo que los expertos les estaban contando. Pero ellos mismos se encargaron de derribar el primer mito: "¡Cuando nos hablan de cosas copadas obvio que escuchamos!", dijeron a coro.

La cita fue en el Hogar Escuela de Granadero Baigorria. Más de mil jóvenes de instituciones públicas y privadas —locales y también de Fray Luis Beltrán, Serodino y Rosario— respondieron a la convocatoria del municipio a una actividad denominada "¿Todos hacemos ciencia?", cuyo principal objetivo fue acercar las experiencias de prestigiosos investigadores argentinos a la comunidad educativa y a partir del intercambio romper muros mostrando cómo la biología, la matemática, la física, están presentes en la vida diaria. Con ejemplos, historias y relatos de experiencias propias los científicos buscaron estimular a los jóvenes para que conozcan más sobre las carreras vinculadas a la ciencia.

El plan se cumplió. En esas horas de comunión quedó clarísimo que ese mundo no es inalcanzable y que los especialistas no son necesariamente hombres y mujeres que se encierran en un laboratorio y hablan en difícil.

Para que el encuentro fuera posible la Municipalidad de Baigorria contó con el apoyo de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), el Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios de la Nación y la editorial Siglo XXI. Los científicos que aceptaron la invitación y se sumaron con entusiasmo fueron: Claudio Fernández, de la UNR, investigador del Conicet e integrante del Instituto de Biología Molecular de Rosario (IBR); Diego Golombek, de la Universidad Nacional de Quilmes, doctor en ciencias biológicas, investigador del Conicet, escritor y conductor del programa televisivo Proyecto G; Valeria Edelsztein, doctora en química, investigadora de Conicet, docente y columnista de "Científicos Industria Argentina" el envío que conduce Adrián Paenza en la Televisión Pública y Gabriel Gellon, representante de la Universidad de San Andrés, licenciado en biología, master en ciencia de la Universidad de Yale, docente y escritor.

Todos tienen en realidad un currículum vitae que no entraría en estas páginas y fueron distinguidos por sus logros científicos en el país y otros lugares del mundo. Todos son verdaderos apasionados por lo que hacen y están convencidos de que la ciencia que no se comunica sirve para poco y nada.

Músicay bostezos. Golombek fue el primero en salir al ruedo. Con un micrófono como los que usan los telemarketers, la camisa afuera del pantalón de color y una batería de gestos cómplices, necesitó menos de dos minutos para deslumbrar. Ante el primer pedido de colaboración, los cientos de pibes levantaron los brazos, bostezaron a propósito e hicieron muecas increíbles. No se quedaron atrás los funcionarios que participaron del acto. Darío Maiorana, rector de la UNR, Alejandro Ramos, secretario de Transporte de la Nación (y uno de los principales promotores de la iniciativa), la intendenta de Baigorria Romina Luciani y miembros del gabinete, dejaron por un rato la formalidad y aplaudieron, cantaron y jugaron con Golombek, como niños.

La idea del especialista fue mostrar con ejemplos cotidianos que hay ciencia en la cama, en el baño, en la música y hasta en las uñas. Hubo un momento también para moverse con uno de los hits del grupo Tan Biónica. Cuando el tema “Ella” apareció en un video en la pantalla gigante el salón fue una linda fiesta.

“Al principio pensamos que nos íbamos a embolar un poco, pero esto está buenísimo”, dijo con una sonrisa pícara, María, del Colegio Mirasoles. Unas filas atrás, Juan y Juli, de los centros barriales Hogar de Cristo hacían malabares para no perderse nada. “Capaz que en unos años ando con el microscopio a cuestas”, gritó desde atrás un alumno de pelo enrulado, collar de mostacillas y piercing. Las risas generalizadas sonaron a esperanza.

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