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Jueves 26 de Septiembre de 2013

Tenis: Reinventarse y volver a soñar

Desde Rosario, como desde infinitos lugares del mundo, se cuecen sueños de tenis. Forjar una carrera en el profesionalismo desvela a unos cuantos, pero el trayecto no es nada sencillo, por el...

Desde Rosario, como desde infinitos lugares del mundo, se cuecen sueños de tenis. Forjar una carrera en el profesionalismo desvela a unos cuantos, pero el trayecto no es nada sencillo, por el contrario, se trata de una montaña rusa de la que hay que saber sujetarse para no morir en el intento. De esa realidad sabe mucho Aranza Salut, la rosarina que tuvo un comienzo vertiginoso, ingresando con 16 años al ranking de la Women's Tennis Association (WTA). Hoy, a los 21, Aranza sabe más que nunca lo complicado que es vivir del tenis. Aunque le busca la vuelta para reinventarse, convencida de que tirar la toalla no es por ahora una conducta plausible: "Mi sueño es seguir con el tenis. Como sea, hoy hay muchísimas chicas que pueden vivir de este deporte muy bien, sin siquiera ser profesionales", le dijo Aranza a Ovación.

Para perseguir ese objetivo Aranza tuvo que sacrificar en parte ese profesionalismo que la ilusionó desde chica. En abril decidió hacer un impasse en el circuito WTA, postergó su ranking (hoy está 780ª). Se fue a probar suerte a Francia. Viajó por un mes, se quedó tres y compitió en torneos de clubes (se estableció en la región de Avignon). A ese esfuerzo lo toma como una inversión y una oxigenación en una atmósfera (la profesional) que presiona y por momentos asfixia: "Estaba jugando futures y challengers hasta que una amiga me ofreció ir a Francia. Los torneos de allá, organizados por clubes, son muy buenos y reparten grandes premios. Jugué todo lo que pude, junté dinero como para encarar torneos profesionales lo que resta de este año (perdió a su sponsor hace casi dos años), pero ya planeo irme a vivir a España el año que viene y jugar a nivel clubes y en el circuito profesional", contó la rosarina, que puso sobre el tapete la triste realidad del tenis femenino en Argentina. "Acá tenés 6 o 7 torneos profesionales para mujeres, en Europa tenés uno cada semana, cerca de 40 al año. La situación no se puede comparar. Y podés jugar interclubes y sumar puntos WTA", agregó.

La experiencia de Aranza en Francia, que disfrutó y que pretende extender instalándose en España y compitiendo en el país galo y Suiza, no es una novedad para quienes están plenamente sumergidos en el mundo del tenis. No todos llegan al Olimpo de los dioses, a asentarse con firmeza en el escalafón mundial, y por eso hay alternativas: "Este es un ambiente mucho más relajado, donde después de jugar te sentás a tomar una gaseosa con tu rival. Los torneos son muy buenos y conozco a muchas chicas que pueden vivir del tenis sin ser profesionales".

Pero la idea de Aranza, por ahora, es equilibrar esas dos opciones. "En el circuito quiero recuperar el ranking. Llegué a estar 314, por eso apunto a jugar lo máximo que pueda de acá a fin de año (se recupera de una lesión en el tendón de Aquiles) y arrancar la temporada que viene con todo", señaló. Mientras, se oxigena: "En los torneos profesionales hay mucha presión, lo que corresponde porque te lleva a algo grande, pero cuando jugué en Francia disputé tan relajada tantos partidos que me hizo bien. Es distinto, como jugar la Fed Cup (fue parte cinco veces), que es lindo porque jugamos en grupo".

Así es como la carrera de Aranza se sigue escribiendo. Con 21 años, ya más alejada del foco mediático que persigue a los deportistas prometedores en sus inicios, ella se reinventa. Y sueña con el tenis. Como ayer. Como hoy. Como desde el primer día que tomó una raqueta.

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