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Miércoles 22 de Febrero de 2017

Teléfonos viejos

Factotum de la vida actual, el teléfono se mete en el ADN de la existencia de las personas; perdón, usuarios, que no tienen nada de eso porque es el aparato el que los usa, los exprime, los saca de sus más profundas ensoñaciones con un sinnúmero de cuestiones intrascendentes y hasta com publicidades de la propia telefónica, que llama a sus clientes porque los extraña.

Factotum de la vida actual, el teléfono se mete en el ADN de la existencia de las personas; perdón, usuarios, que no tienen nada de eso porque es el aparato el que los usa, los exprime, los saca de sus más profundas ensoñaciones con un sinnúmero de cuestiones intrascendentes y hasta com publicidades de la propia telefónica, que llama a sus clientes porque los extraña.

Además, son aburridos, todos iguales, un rectángulo escuálido que tiene una pantalla prepotente que a cada rato se prende, o de la que salen deformadas melodías, chistidos, chicharras estridentes o tilones melancólicos para avisar que llama mengano o sultano. Hasta la sorpresa le quitan al destinatario de las llamadas.

Los otros teléfonos eran más lindos. Primero porque los tipos tenían asumido su rol y no se movían de la mesita esquinera del living. Eran serios, de recatados colores oscuros, en su mayoría negros. Respetaban la división del trabajo: estaba la caja con distintos interruptores y que sostenía la horquilla donde descansaba el tubo con dos extremos, uno para los auriculares y el otro para el micrófono, no había promiscuidad como ahora, cada uno se ocupaba de lo suyo a conciencia. La mayoría de las veces. Le dejaban a la plebe formada por el tendido de líneas y las centrales las desgastantes peleas internas.

Pero hubo un quiebre en los 70. Empezaron a venir de un plástico brillante, de colores horrorosos y de formas ridículas. Un aquelarre que desembocó, al fin, en el aparato actual.

La rebelión arrinconó a los usuarios usados que no tienen más alternativa que rendirse y cada dos años comprar un nuevo integrante de la familia.


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