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Lunes 17 de Julio de 2017

Sobre internas y convicciones

Aunque tienen algunas similitudes, no es lo mismo hablar sobre las internas de un penal que sobre las internas de las instituciones.

Aunque tienen algunas similitudes, no es lo mismo hablar sobre las internas de un penal que sobre las internas de las instituciones. En la actualidad es frecuente comentar este tema cuando los partidos políticos buscan dirimir quiénes serán sus conductores; en este caso estamos ante las elecciones Paso (primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias), cuyo fundamento es ampliar la participación popular, aunque a veces sólo sirvan para elegir figuras y no ideas. Hace poco escuché decir: "Si fulano encabeza la lista yo encabezo otra y voy a las Paso". Surgen algunas dudas: si hay diferencias ideológicas, ¿como pueden militar juntos? Y si no las hay, ¿no será una disputa de egocentrismos? Sin negar que las internas promuevan el ejercicio democrático, cuando alguien no participa en ellas se dice que no le dieron las encuestas o que vino una orden de arriba. Cuando nadie discute, el pensamiento único hace que estas elecciones primarias pierdan sentido. Es un poco complicado entender el comportamiento de los políticos pero queda claro que los que renuncian a puestos, honores y privilegios no son muchos, por lo cual vale mencionar a los que trascendieron como ejemplos de conducta pese a que hoy quizás estén extinguidos. En nuestra historia política sobresalieron algunos que merecen el recuerdo porque no peleaban por cargos sino por convicciones. Tomo un ejemplo, el abogado rosarino Lisandro de la Torre (1868-1939), fundador de la Liga del Sur, devenida luego en el Partido Demócrata Progresista. Este luchador incansable fue conocido como Fiscal de la Patria por denunciar la corrupción entre empresas inglesas y el gobierno nacional por el negociado de las carnes. Fue diputado y senador por Santa Fe y entre sus principios más conocidos podemos mencionar el régimen tributario progresivo, la autonomía municipal, la separación de la Iglesia del Estado, los derechos laborales, el voto femenino y la división de latifundios. Algunos partidos políticos tienen líderes indiscutidos como de la Torre, que pueden arrasar cualquier interna tornándolas innecesarias. En otros casos, si las respectivas plataformas son difusas dichas elecciones serán un sorteo y terminarán disociando con beneficio opositor. Ahora bien, cuando existen cuadros capacitados con propuestas claras y de interés común, las internas pueden ser útiles para determinar quiénes las implementarán. Siendo preciso, en tal caso, sólo reclamar honestidad y firmes convicciones a los eventuales candidatos. Digamos finalmente que no es fácil la tarea si existe presión de intereses sectarios; como sabemos Lisandro de la Torre renunció a su banca en 1937 y se suicida pobre, solo y decepcionado el 5 de enero de 1939 con un disparo en el corazón.

Omar Pérez Cantón


Los fueros parlamentarios

La inmunidad parlamentaria protege a los legisladores de las posiciones políticas o ideológicas asumidos por los mismos o para evitar que sean coaccionados por sus opiniones políticas. En nuestro país, algunos legisladores utilizan la inmunidad parlamentaria para evitar que la Justicia los alcance cuando cometen delitos comunes o crímenes de diverso origen. Es una burla macabra que desnaturaliza los motivos por los cuales los fueros legislativos fueron sancionados. Algunos intentan ser diputados o senadores para gozar de una inmunidad que les impida dar respuesta ante la Justicia. Sólo lo hacen si sus pares deciden quitárselos, situación que no es fácil de lograr, porque primero se tiene que lograr un dictamen en la comisión correspondiente y luego la Cámara de Diputados debe aprobar con los 2/3 de los presentes, en la reunión plenaria, el desafuero. Si un legislador es imputado por un fiscal, debería renunciar a sus fueros y ponerse a disposición de la Justicia y aclarar su situación legal. Si así no lo hiciese dejaría muy parada su presunción de inocencia ante la opinión pública. ¿Cómo podría seguir legislando cuando hay sospechas fundadas sobre su honorabilidad? ¿Se olvida de su juramento al tomar el cargo? Una cosa es que los legisladores cuenten con los fueros "que son privilegios que el Congreso concede tanto a los diputados como a los senadores, a modo de herramientas concebidas y reguladas por la ley 25.320 para favorecer el normal ejercicio de sus funciones legislativas" (La Capital, 12/7/2017). Otra cosa es utilizar esa norma para contar con inmunidad judicial por los delitos comunes perpetrados.

Alejo Vercesi


La libertad comienza en el ser individual

Quienes actualmente pasamos los 50 años, crecimos mirando en la televisión a los superhéroes tales como el Llanero Solitario, Batman, el Zorro y otros, que además de enseñarnos que la justicia es un bien, nos transmitían la imagen de que nada que tenga que ver con esto se puede hacer solo. Por lo tanto, el Llanero tenía con él a Toro, Batman a Robin y el Zorro a su amigo Bernardo, que se hacía pasar por sordomudo para ser los oídos de su benefactor social amigo. Algo similar, pero a la inversa, pasa en el mundo delictivo. Habría menos delito y sería más fácil de controlar, si no existiera la complicidad. Es muy difícil, para quien delinque, tener éxito en soledad. En Argentina, por ejemplo, el kirchnerismo robó lo más que pudo durante los 12 años de su gobierno. Y pudo hacer esto por el engranaje casi perfecto de complicidad que existió en ese tiempo, en el cual algunos jueces y fiscales silbaban mirando al cielo. Pero, insólitamente, cuando comenzaron a aparecer las denuncias, gran parte del pueblo se posicionó en actitud de guerra para defender a los que robaron. Esto, obviamente, a raíz del fanatismo que los tiene atrapados. Ya simpaticemos con los peronistas, kirchneristas o macristas, no es bueno que miremos con la mente cerrada lo que hacen sus conductores. Creo que pasarán muchos años hasta que aprendamos que la libertad comienza en el ser individual. Para construir una gran nación y dejarla como legado a nuestros hijos, debemos empezar por declararnos libres individualmente, cortando las cadenas de la sumisión a los políticos corruptos, que nos someten a través de múltiples mentiras, tales como la falsa ideología, el discurso engañoso, la dádiva, el acomodo, el amiguismo, el favor político y el dinero espurio que nos ofrecen para que les demos el manejo de los asuntos públicos, como se les da propinas a los niños por favores recibidos, siendo que para ellos todo esto no es más que un vuelto de los abultados fondos que administran e impúdicamente malgastan o se los quedan, en un excesivo derroche que sólo sirve para truncar nuestro futuro.

Daniel Chávez


Del mundo de las palabras

Dos títulos que concede el Ministerio de Educación en nuestro país, al finalizar los estudios en los establecimientos de educación secundaria, son, entre otros, el de bachiller nacional y el de maestro normal. El primero proviene de la Edad Media, cuando alguien finalizaba los estudios se los coronaba con una rama de laurel que tuviera sus frutos, es decir sus bayas, para simbolizar que había fructificado, el fruto del estudio y el afán de aprender, por lo que se le llamaba "coronado por bayas y laureles". Lo que en latín se decía "baccalaurentus", el vocablo pasa al castellano como bachiller, al italiano como bacelliere, al francés como bachelier, al portugués como bacherel, al inglés como bachelor, y al idioma alemán como bakkalaureus. En cuanto al título de maestro normal, proviene del francés, êcole normale, o sea escuela normal, la que es una institución educativa encargada de la formación de maestros de escuela. Tomó su nombre de su objetivo inicial "de establecer normas de enseñanza", y a partir del concepto francés de proporcionar un modelo de escuela para sus estudiantes de pedagogía. Tal vez, cada uno de nosotros haya recibido uno de estos dos diplomas y puede ser interesante saber de los orígenes lingüísticos e históricos de los mismos.

Omar Alfredo Re


Pensemos seriamente en quién votar

El borocotismo está a la orden del día; quienes ayer estuvieron con un sector cuyo pensamiento era nítidamente perfilado, hoy saltan con la vara que les conviene y caen en cualquier lugar, sea de tirios o troyanos, cualquiera sea el espacio donde aterrizaron les vale. Al que le quepa el sayo que se lo ponga. Es obvio que conocen que la gente no se acerca más a los partidos políticos tradicionales, y pelando su desfachatez calculan que el ciudadano que concurrirá a las urnas les alimentarán su ego depositando el voto en su favor por su postura física. Este peregrino pensamiento, absurdo, que subestima a la sociedad cual si esa fuera una manada en actitud gregaria, es ya una antigualla. Hoy cualquier ciudadano observa con atención la conducta de quienes pretenden ocupar cargos. No son llevados por cantos de sirenas, miran qué han hecho esos dirigentes. La gente aspira a que quienes la representen sean por lo menos personas dignas, y que cuando se retiren de la actividad política puedan pasar por el juicio de residencia para rendir cuentas de su gestión. Esto es lo menos que deben hacer los que han ocupado un cargo público. De lo contrario nos encontraremos con nuevos ricos, ex funcionarios, cuya capacidad en el cargo no se demostró, no han dejado nada positivo para la sociedad que confió en ellos. Se ve con frecuencia a siniestros personajes que hasta emigran de sus lugares de origen para apropincuarse en otros distritos, ocultar y tapar sus pingües fortunas que obtuvieron con maniobras delictivas obscenas. La sociedad está hastiada de estos modelos repudiables, pues los trabajadores, el hombre que se levanta todas las mañanas para concurrir a su lugar de trabajo y que al cabo de décadas se esfuerza para ejercer el derecho previsional de la jubilación se encuentra con que para percibir su mínima cuota, parte de lo que aportó no se la integran, pues cierta delincuencia que se encuentra al acecho la ha apropiado para sí. ¿Se hace un recorrido por la plantilla de candidatos o nos pasamos mirando las pantallitas de los celulares y no sabemos de ellos más que lo que nos dice algún interesado con salario para vender imagen?

Héctor Malvar

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