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Miércoles 08 de Marzo de 2017

Puede fallar

La máxima es usada por Tu Sam cuando se le resiste un truco, puede fallar, advierte en medio de la dilación de un pase mágico que, por fin, dejará a los espectadores con la boca abierta.

La máxima es usada por Tu Sam cuando se le resiste un truco, puede fallar, advierte en medio de la dilación de un pase mágico que, por fin, dejará a los espectadores con la boca abierta. Y en esas circunstancias, la frase despierta asombro, como si fuese inconcebible que algo así le pudiese pasar a alguien que dedica su vida al ilusionismo, a arte de mostrar como verdadero algo que no existe.

¿Por qué tanta ansiedad? Todos los días de toda la gente pasan cosas que pueden fallar, y fallan. Pero no, esa necesidad de creer en el mago supera cualquier razonamiento, que puede estar avalado por cientos de ejemplos. ¿Si se estira el café cinco minutos podría hacer perder el colectivo que pasa cada 20?, no es una pregunta, es una certeza apoyada por el 99 por ciento de las veces que ese instante de placer robado a la cotidianeidad se paga con largas esperas. Ni hablar de dejar pasar uno lleno para tomar otro más vacío. Lo mismo con un paseo moroso por la peatonal Córdoba cuando faltan 30 minutos para el cierre del banco donde se debe pagar algún crédito (grueso error), o esquivar por un ratito en una plaza el horario de entrada al trabajo.

Hay tantas cosas que fallan todos los días que ya no debiera hacerse un espacio a la esperanza de tener una aliviada. El panadero no va a tener cambio de 500 pesos por más que un kilo de pan, un cuarto de galletitas de maicena y seis bizcochos cuesten casi cien pesos; el verdulero abrirá a las 10 porque al quintero se le empantanó la chata y no queda tiempo para la salsa de los fideos del mediodía, no va a poder recargar la tarjeta del colectivo porque se cayó el sistema, y el Windows 10 que le instalaron hace 15 días le avisa que está por vencer la licencia.

Tiene razón Tu Sam.

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