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Sábado 17 de Mayo de 2014

¿Para cuándo los títeres en las escuelas y jardines provinciales?

El profesorado de Teatro de Títeres de Santa Fe es el único que sobrevive en el país. Hace falta crear cargos genuinos para sus egresados.

El Profesorado en Teatro de Títeres, como profesorado de arte dentro de la oferta provincial, es uno de los más antiguos de la región, dándole un lugar de reconocimiento a Rosario gracias a su calidad formativa. Hablamos de un profesorado que perfectamente puede conjugar arte y educación, arte y salud, arte y derechos humanos, como asimismo arte, juego, conocimientos y entretenimiento. Desde esta perspectiva tan amplia, diversa y transformadora, un profesor de títeres puede ejercer en escuelas comunes, especiales, en salas de internación pediátrica con niños en estado terminal, con jóvenes privados de libertad, sin abandonar el aspecto artístico-profesional sobre un escenario. El trabajo con el teatro de títeres no tiene límites, puede adaptarse e incorporarse a todas y a cualquiera de las necesidades humanas.

Hoy, este profesorado, es el único —o el último— que sobrevive a nivel país e históricamente el único en el continente latinoamericano. Los demás fueron desapareciendo. Con orgullo, entonces, podemos confirmar que de él, año a año, egresan nuevos docentes, no demasiados, pues nunca fue una carrera masiva, tampoco una carrera "de moda". Es, pues, una de las pocas carreras de profesorado donde cada día se pone en juego la creatividad, las subjetividades, la confrontación de ideas y contenidos, los diversos aprendizajes, saberes disciplinares y conocimientos previos, más la búsqueda permanente de estéticas muy disímiles entre sí; es decir, son docentes de arte con una amplia mirada educativa, artística, cultural y, por sobre todo, humana.

Cargos que faltan.¿Y entonces, cuál es el problema? El problema sustancial es que al teatro de títeres aún no se le ha abierto un espacio formal propio dentro de los currícula educativa. ¡Todos hablan de la magia de los títeres y sus beneficios! pero a la hora de crear cargos donde realmente se los necesita, con urgencia y premura, como puede ser en el nivel inicial, en las escuelas de educación especial o dentro de las escuelas de riesgo, con niños y niñas vulnerables, nadie se hace cargo, se soslaya la magia e importancia de los títeres en el aula, como si estuviéramos hablando de algo menor, dudoso o prescindible.

Hoy, como nunca antes en la historia educativa, se discute sobre el rol de las artes al interior del currículum y se prometen espacios. Por fin se entendió que en la formación integral de un sujeto también se debe incluir una buena parte de expresión artística en su malla curricular.

Sigue marginado. En buena hora se están ofreciendo cátedras para teatro, para expresión corporal y para danzas, pero los títeres se siguen quedando fuera del reparto, se los continúa marginando de la posibilidad de ingresar por la puerta grande de las escuelas y se los deja para que algún docente bien intencionado (u osado) los introduzca en algún acto escolar o para pedagogizar durante la clase de lengua. No sirve.

El teatro de títeres, con su multiplicidad de técnicas, recursos y posibilidades didácticas, pedagógicas, creativas y estéticas, debe estar presente, y con cargos genuinos, en todos los ciclos y niveles de nuestro sistema educativo. Sobre todo hoy, cuando títeres y Tics, por ejemplo, unidos y retroalimentándose, pueden transformarse en una excelente herramienta de apropiación, construcción y posterior transferencia de los conocimientos.

También ser una herramienta de creatividad y comunicación, de crítica, reflexión y de resolución de conflictos en las escuelas secundarias. En uno de los más ricos auxiliares didácticos dentro de los profesorados de nivel inicial y primaria, además de una fuente insoslayable de intercambio y aprendizaje colaborativo, en todas y cada una de las escuelas primarias, especiales y de nivel inicial de la provincia. Entonces, ¿para cuándo los títeres?

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