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Domingo 05 de Julio de 2015

Pacientes con ACV isquémico pueden recobrar el movimiento de su mano

Rosario será parte de una investigación internacional que busca confirmar los beneficios de una técnica de rehabilitación novedosa: la estimulación con corriente directa. Máximo Zimerman, un neurólogo que volvió a la Argentina después de nueve años, conducirá el estudio.

Las secuelas en el movimiento de las extremidades superiores son comunes en personas que han sufrido un accidente cerebrovascular (ACV). Por eso, en el camino de la recuperación, lograr que un paciente vuelva a mover su mano es un objetivo preciado. Tanto, que hay investigaciones que revelaron que recobrar las funciones motoras (la de la mano por ejemplo) tiene un impacto positivo incluso mayor que el del lenguaje a la hora de retomar las actividades laborales.
  Volver a escribir, a tomar un vaso de agua, a manejar un tenedor, a utilizar el control remoto de la tele, son tareas titánicas para muchos hombres y mujeres que sufrieron un ataque cerebral. En los últimos años apareció en el escenario de la neurorrehabilitación una técnica que podría mejorar mucho este aspecto de acuerdo a los resultados obtenidos hasta el momento. Se trata de la estimulación no invasiva cerebral por pulsos magnéticos o por corriente continua, una terapia no invasiva, aplicada en pequeñas dosis y bajo estricta supervisión médica, y con un agregado: la inducción se hace con el paciente imaginando una secuencia motora, como la que harían en una actividad cotidiana. Es decir, la técnica se aplica en el contexto de un proceso activo de reaprendizaje. Esto ha demostrado una mejoría de la función en forma inmediata y a largo plazo.
  Máximo Zimerman es un neurólogo que emplea las técnicas no invasivas de estimulacion cerebral para la rehabilitación de secuelas neurológicas. En los últimos años, este médico tucumano vivió en Alemania, donde hizo un doctorado y posdoctorado en neuroplasticidad mientras trabajó en el departamento de neurología del Hospital Universitario de Hamburgo y en otros dos centros dedicados a la recuperación de personas con ACV. Ahora Zimerman volvió a la Argentina y conducirá el primer estudio en Sudamérica para confirmar las ventajas de esta terapia con pacientes que serán atendidos en un ámbito hospitalario y con seguimiento médico durante un daño. El Instituto Favaloro, Ineco Buenos Aires e Ineco Rosario son los centros elegidos en Latinoamérica para esta experiencia científica que se desarrollará en forma conjunta con Alemania y que tiene el aval del Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Argentina y de la Agencia Científica de Investigación de Alemania, considerada una de las más prestigiosas de Europa.
  Zimerman habló con Más en Rosario cuando vino a conocer las instalaciones del nuevo centro de rehabilitación de Ineco Neurociencias Oroño, que será formalmente inaugurado el jueves con la presencia del director de la institución, el neurólogo Facundo Manes. “El escenario epidemiológico que tenemos nos muestra claramente que el ACV es un problema de salud en alza que crece por una mayor expectativa de vida pero que también alcanza a personas cada vez más jóvenes. Contar con nuevos espacios dedicados en forma exclusiva a la rehabilitación neurológica es una celebración, y esto no debería pasar sólo en el ámbito privado sino que debería ser parte de una política que lo promueva en la salud pública. En Europa hace 15 años que se empezó a entender lo dramático que sería dar respuestas médicas y ofrecer terapias a tantas personas con problemas cerebrales, pero acá aún estamos en pañales”, dice el especialista.
  Más allá de esa mirada crítica, Zimerman, que regresó al país después de casi una década de formación en el exterior, comenta que encontró un mayor interés por parte de ciertas instituciones y profesionales nacionales por mejorar la neurorrehabilitación, una avidez real y creciente por las neurociencias, y muchos colegas en la búsqueda de más y mejores respuestas en este campo de la medicina.
  “La inauguración de este nuevo centro de Ineco en Rosario va en ese sentido: dar respuestas efectivas y multidisciplinarias. El ACV es la primera causa de discapacidad en personas mayores de 60 años pero también están las consecuencias de los traumatismos encefalocraneales por accidentes de tránsito que son primera causa de discapacidad en menores de 60, y este grupo también requiere tiempo y dedicación especializada para su recuperación”, destaca.
  Zimerman, que nunca abandonó su contacto con el país, se mostró optimista respecto a los avances en neurorrehabilitación. Afirma que hay mucho por hacer y dice que quiere poner toda su energía en mejorar este aspecto de la salud en su país. El estudio que conducirá para confirmar las ventajas de la estimulación con corriente directa es parte de esa movida. “La visión del cerebro como un órgano estático es algo del pasado, de hace 40 años, hoy sabemos que el sistema nervioso del cerebro es un órgano viable con capacidad de recuperación, que a través de la sinapsis puede generarse un mecanismo neuroplástico que hace que las conexiones se afiancen y se pueden mejorar la función y la capacidad, algo que se logra en todo su potencial con las técnicas adecuadas. Por eso buscamos de manera constante descubrir y probar los beneficios de técnicas que mejoren la neurorrehabilitación. En este sentido, el uso de la estimulación con corriente directa nos ha dado muy buenos resultados. Confío plenamente en esta terapia porque yo mismo la he aplicado por años en Europa y he visto los cambios en los pacientes”.
  El estudio que ahora dirige Zimerman, y que tiene un antecedente experimental en Europa, ya comenzó en la Argentina con la etapa de reclutar pacientes. Está dirigido a quienes tuvieron un ACV isquémico y sufrieron secuelas motoras. No tiene límites de edad ni es excluyente el tiempo que hace que se produjo el ataque cerebral. No será aplicado por el momento a quienes hayan sufrido ACV hemorrágico. La explicación para este último punto es que una secuela indeseada de esta terapéutica pueden ser las convulsiones y en personas con ACV hemorrágico es mayor el riesgo de que esto suceda.
  “La estimulación no invasiva cerebral se ofrece a personas que son previamente estudiadas en forma exhaustiva y las que además reciben minuciosos controles médicos durante todo el tratamiento. Con esta estimulación nosotros podemos influir en los procesos del sistema nervioso y generar un sistema supraaditivo (mejorado) del aprendizaje, no sólo de la memoria sino también del aprendizaje procedural (el que permite las destrezas y su desarrollo)”, especifica.
  “Nuestro objetivo es que el paciente logre todo su potencial después del ACV, que pueda volver a aprender esas funciones previas, no sólo para mejorar su calidad de vida a nivel familiar o social sino también a nivel laboral. Hay que terminar con el estigma que dice que alguien que tuvo un accidente cerebrovascular es un discapacitado eterno que no puede retomar sus tareas... por supuesto que dependerá mucho del tipo de lesión cerebral que tenga, y de otros factores, pero sin dudas hay gente que luego del ACV puede reinsertarse”, señala Zimerman.
     “Esto se logra con el trabajo constante de un equipo multidisciplinario que debe incluir a neurólogos, terapistas físicos, neuropsicólogos, entre otros, coordinados por un neurólogo especialista en rehabilitación. Ellos harán un traje a medida de cada paciente, es un trabajo artesanal porque no hay dos tratamientos iguales... esto no es una infección de muelas a la que se le aplica tal antibiótico de acuerdo a lo que dio el antibiograma”, enfatizó, dando cuentas de la complejidad de la patología.
  Zimerman aclara que la terapia de estimulación con corriente no excluye otras terapias sino que se suma al tratamiento existente. "Hace cinco meses obtuve la autorización  del Ministerio de Ciencia y Tecnología argentino y el aval de la agencia alemana. Es un proyecto de colaboración donde un grupo científico (el que yo dirijo) trabaja en forma conjunta con uno de Alemania, que en este caso está comandado por el jefe del área del Hospital de Hamburgo. La parte argentina se desarrollará en Buenos Aires y Rosario. Volver al país con la posibilidad de aplicar estas técnicas en las que trabajé tanto tiempo es una posibilidad muy atractiva y estoy muy entusiasmado”, comenta Zimerman.
  “El paciente que queremos integrar al estudio tiene que haber tenido un ACV isquémico con déficit en la función motora, especialmente en la mano. Nos concentramos en la mano porque hay estudios muy serios que prueban que es un predictor válido para el retorno laboral, más que el lenguaje”.
  El trabajo previo que Zimerman realizó en el extranjero con un grupo de científicos fue publicado en 2012 en la prestigiosa revista Stroke y mostró resultados alentadores. “Ahora, los pacientes con secuelas de ataque cerebral tendrán la chance de acceder a este procedimiento en el país”, dice Zimerman, que a los 38 años tiene entre sus metas crear la especialidad de neurorrehabilitador en la Argentina.

Apertura

Ineco Rosario abrirá un nuevo espacio dedicado a la neurorrehabilitación. En la flamante institución, que queda a una cuadra de la sede central de Ineco ubicado en la esquina de Zeballos y Oroño, se diseñaron lugares para trabajo específico de musicoterapia, lenguaje, neuropsicología y terapia ocupacional. También cuenta con un espacio destinado a sesiones de psicoterapia grupal, mindfulness, taller de manejo de emociones, y a charlas a familiares y a la comunidad. Se dispuso también un gimnasio y un área específica para rehabilitación neurokinesiológica. La inauguración será el jueves 16 de julio y contará con la presencia de Máximo Zimerman y Facundo Manes.

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