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Domingo 09 de Abril de 2017

No nos para nadie

—¿Qué dijeron sus amigos socialistas del paro? —Antes, casi nada. Y después, que el gobierno debería tomar nota.

—¿Qué dijeron sus amigos socialistas del paro?
—Antes, casi nada. Y después, que el gobierno debería tomar nota.
—Como gobernantes, ¡son buenos relatores!
—¿Qué quiere que hagan? Están en el medio.
—¿Y por qué no se corren?
—Como dijo Bonfatti: ni de un lado ni del otro de la grieta.
—¡Guarda que se van a caer por el agujero!
—Lifschitz opinó que el paro tuvo clima de adhesión.
—¿No será demasiado jugado ese comentario?
—Y aclaró que en Santa Fe no se va a aplicar el mismo criterio que usó la Gendarmería en la Panamericana. Acá se prioriza la negociación.
—¿No le tiró un palo a los dirigentes de la CGT?
—Si, también. Dijo que no son de lo mejor.
—¿Vio? Un poco para cada lado. Pero antes del paro no se sabía si iban a acatar o estaban en contra.
—Como gobierno no pueden jugarse.
—Entonces que no salgan a hacer comentarios con el diario del viernes.
—No se enoje. Usted porque no los quiere.
—Y dígame, ya que les gusta tanto la charla, ¿solucionaron el tema con los docentes?
—Están en eso.
—Pero si dicen que hicieron la mejor propuesta del país y que están haciendo la inversión más grande la historia. ¿Cómo es que los maestros no ven eso?
—A veces lleva un tiempo ponerse de acuerdo. Pero va a ver que el lunes se destraba.
—¿Y entonces para qué demoraron tanto?
—Veo que no lo voy a convencer.
—Oiga, déjeme decirle algo más sobre el paro: tiene razón ese Cornejo. Si no paraba el transporte, no había huelga.
—No crea, la gente quería manifestarle al gobierno de Macri su disconformidad.
—Y si estaban tan seguros de tanta adhesión, ¿por qué no permitieron que cada uno resuelva como quiere? ¿Por qué amenazaron con dar vuelta los taxis?
—A veces es necesario militar la protesta. No toda la gente es consciente de que hay que pensar en los demás. El individualismo es un mal de nuestro tiempo.
—Déjese de joder. Los de la CGT no pueden armar ni un fútbol cinco.
—Pero pararon el país.
—De paso lo felicito. Rosario fue la capital de la protesta.
—Bueno, tampoco hacía falta mucho. Fue la única ciudad donde hubo una marcha y un acto.
—Ahora no los desmerezca.
—Me contaron que hacía tanto que algunos dirigentes no hablaban en un acto que hasta se les aflautaba la voz.
—Veo que quedó calentito con la demostración de fuerza.
—Que vayan a laburar. Y dígales que la próxima podrían poner candados en las casas para garantizar masividad. Así no saldría nadie.
Corten con las obras
—¿Y la intendenta? ¿Cómo anda con las obras?
—Avanzan, pero es difícil conformar a todos.
—Dígale que está a tiempo de frenar con los ladrillitos del casco histórico. Hasta ahí está bien.
—Le tengo una mala noticia. Va a seguir.
—Pero podría cortarla en Córdoba. Ya demasiado trastorno provocó en la zona.
—¿Ve que no hay manera de conformar a todos? Si hace es porque hace, y si no dicen que la gestión está parada.
—¿Por qué no busca un equilibrio, como hacen en su partido?
—Una obra lleva tiempo.
—Pero podría ayudar que traigan máquinas. Los trabajos se hacen con baldes y carretillas.
—Tampoco se trabaja en triple turno, pero esto es Argentina. Así estamos.
—Hablando de hermosuras. ¿Me explica el sentido de los pinitos esos de cemento que se rompen ante la menor embestida de los autos?
—Ya se, son bastante feos. Ni siquiera tienen que ver con el rescate del pasado, como eran los adoquines.
—Usted me dijo que eran una copia de los que se puso el Pro en Capital Federal.
Que la Policía regule
—Oiga, ¿le puede decir a la policía que regule? Ni tan liviana como con los Los Monos ni tan firme como contra los vecinos del barrio Toba.
—Deje, si parece que ahí los llamaron porque había más tiros que gente.
—Si, pero fueron unos uniformados con más prontuario que antigüedad.
—¿Y a quien quieren que manden, a las Carmelitas Descalzas?
—No, pero al menos no a los polis que tienen prontuario abierto por apremios.
—Igual, entre la gente que se detuvo había condenados con salidas transitorias que cargaban con varias muertes. Así que quedaron empatados.
Los Monos de la nada
—De Los Monos ¿qué sabe?
—Ni me los nombre. Temo despertarme un día y que vuelvan a ser noticia.
—Al que no encuentran es a Luis Paz. ¡Qué raro que su familia no hizo todavía una denuncia por averiguación de paradero?
—No se ría. Varios saben donde está.
—¿En serio? ¿Y por qué no lo buscan?
—No ofenda mi inteligencia.
—¿Y de los vehículos que atacaron en la autopista tiene algo?
—Se hicieron humo.
—Al final toda la inteligencia policial no pudo con dos autos que dispararon en pleno día en la principal ruta de la provincia.
—Así es.
—Me imagino que ya habrá renunciado alguien. ¡El enojo que deben tener las autoridades!
—No se lo tome tan en serio. Relájese.

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