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Domingo 12 de Octubre de 2008

Mañana es mejor

“Con esta sangre alrededor/ qué cosa puedo yo mirar”, canta el Flaco Spinetta y los ojos se humedecen, salta el corazón en su escondite, los pies se mueven hacia la alegría.

“Con esta sangre alrededor/ qué cosa puedo yo mirar”, canta el Flaco Spinetta y los ojos se humedecen, salta el corazón en su escondite, los pies se mueven hacia la alegría.

Eran los primeros años de la recuperada democracia (acto fallido: había escrito alegría en vez de democracia), los amigos nos juntábamos bajo la luz de los barrios y los discos sonaban en las viejas bandejas, corrían los cassettes en los radiograbadores.

Discutíamos, andábamos, leíamos, escribíamos, bebíamos, amábamos. Después llegarían épocas grises.

Nos habíamos formado en el rock. Algunos, en el sinfónico. Y entonces se decía Yes, Genesis, King Crimson, Emerson Lake & Palmer, Gentle Giant, Pink Floyd. Y se debatía si era mejor Fripp que Howe o Hackett, si era más importante el solo de Gilmour en “Time” o la belleza transparente de “From the Beginning”, de Lake.

Otros iban rumbo al pop o el new romantic y habían recorrido el glam, los Beatles siempre más que los Stones y ni hablar de The Doors. Dos o tres sabían quién era Bowie.

Estaban los que se derretían con James Taylor y los que se emocionaban con Paul Simon y los que tenían que levantarse las medias cada vez que nombraban a Neil Young o Bob Dylan. Algunos descubrían The Police o Talking Heads y se volaban la cabeza con el Pat Metheny de “San Lorenzo”. Sólo los mejores sabían quién era Joni Mitchell.
Pero “Artaud” era para muy pocos.

(El disco es del 73 pero nosotros lo encontramos y valoramos más tarde, cuando nuestra propia libertad nos llevó a través de los puentes amarillos).

“Todas las hojas son del viento/ porque las mueve hasta en la muerte./ Todas las hojas son del viento/ menos la luz/ del sol”, canta dulcemente el Flaco con un fondo de guitarras acústicas. Eran épocas de sandalias chatas de cuero y fumadores de jardines. Charly ya se había separado de la Yorio.

Tardes pasadas, un domingo luminoso, puse “Artaud” otra vez (ahora es un compacto) y volví a lagrimear con “Starosta”. Y a tararear: “Estalactita, mirador…”.

Abrí la ventana para mirar el pasado y supe que todo estaba bien, que todo había estado bien.

Pero como dice el Flaco, mañana es mejor.

Mañana.

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