Edición Impresa
Domingo 30 de Abril de 2017

"Lo peor ya pasó, ahora estamos poniendo a la Argentina de pie"

Rogelio Frigerio fue presidente del Banco Ciudad de Buenos Aires entre 2013 y 2015. Actual ministro del Interior, Obras Públicas y Vivienda. Es licenciado en Economía.

Rogelio Frigerio se ríe con ganas cuando se le dice que es el cardenal Samoré del gobierno nacional. Es que el ministro del Interior tuvo un rol trascendente a la hora de acercar al presidente de la Nación, Mauricio Macri, y al gobernador de Santa Fe, Miguel Lifschitz, que mantenían una relación malísima.

Por estas horas, en que el jefe de Gabinete, Marcos Peña, acusó a Santa Fe de no entregar un plan de obras hídricas, Frigerio bajó a Rosario y volvió a poner paños fríos. En una entrevista con La Capital, el titular de la cartera política reivindicó la gestión del gobierno nacional, tomó distancia de un plan de polarización con el peronismo y aseguró que "no están definidas" las candidaturas a diputado nacional en Cambiemos. "Estamos poniendo al país de pie", manifestó el funcionario.

"Estamos en un proceso a la baja de la inflación y marzo ha sido un muy buen mes en términos de crecimiento y generación de empleo. La inflación este año va a rondar en la mitad de lo que fue el año pasado, tras largos cinco años de estancamiento y de una economía incapaz de generar empleo en el sector productivo", expresó el ministro.

—¿No es muy despareja esta situación de la economía?

—Por supuesto. Hay sectores que arrancaron el año pasado, porque supieron procesar el estímulo que generó el cambio de modelo económico; otros que empezaron a arrancar este año y otros que les falta. Tenemos que seguir muy de cerca acompañándolos, con una presencia del Estado. Hay sectores menos competitivos que les cuesta más. La obligación es de cuidar los puestos de trabajo. Esa es la obsesión del presidente.

—El problema en las grandes ciudades, al menos en lo que pasa en Rosario, está enclavado en el precio de las cosas. Ustedes dicen que baja la inflación, pero no se nota en el supermercado, en la compra de alimentos, en el consumo de la clase media que sale a comer una vez al mes.

—Convivimos durante diez años con una de las inflaciones más altas del mundo, eso no se corrige de un día para el otro. Además, una inflación altísima durante tantos años estuvo contenida por tarifas congeladas, precios regulados congelados. Por supuesto que salir de esta situación es complejo, difícil y lleva tiempo. A medida que vayamos consolidando este proceso, con baja de inflación, y lo acompañemos con una mejora en el salario, producto de las paritarias, se verá una recuperación del consumo. Y eso acompañará lo que ya se está viendo: el crecimiento de las inversiones y de las exportaciones.

—¿Nota que hay una masa crítica dispuesta a votar por Cambiemos olvidándose de la mala economía?

—No lo esperamos. Necesitamos recuperar la economía, tenemos en claro nuestros objetivos de gobierno: bajar la pobreza, combatir al crimen organizado y el narcotráfico y unir a los argentinos. La condición necesaria es una Argentina que se ponga de pie y crezca de manera sostenida. Ese es el objetivo fundamental, y lo vamos a conseguir, de hecho lo estamos consiguiendo. En términos económicos y de recesión, lo peor ya pasó. Todos los indicadores objetivos, las estadísticas públicas recuperadas, lo plantean con mucha precisión. Empezamos a crecer, la inflación está bajando y se está recuperando lentamente el empleo.

—¿El estallido en Santa Cruz es un episodio aislado que no arrastrará a otras provincias?

—Heredamos un Estado quebrado, con uno de los déficit fiscales más altos de la historia. Y a Santa Cruz le pasó lo mismo. Heredó un Estado desmantelado, con una deuda fiscal enorme. La diferencia es que nosotros en la Nación lo heredamos del kirchnerismo y Santa Cruz está gobernada por el kirchnerismo. Lo heredó de sí mismo.

Se juntó hace unas horas el equipo de la provincia de Santa Cruz con mi equipo en Buenos Aires y empezaron a delinear ese proceso. Pero todavía falta para saber si llegaremos a buen término.

—Usted actuó como una especie de cardenal Samoré entre el presidente Macri y el gobernador Lifschitz cuando la relación era pésima. ¿Cambió la relación?

—Dialogando siempre se puede encontrar una respuesta. Los que tenemos responsabilidades públicas sostenemos la obligación de responder el mandato de la gente. Y el mandato implica dejar de lado las diferencias partidarias, ideológicas. Hay que trabajar en equipo por la gente, como nunca se hizo en la Argentina.

—¿Y con Lifschitz pudieron trabajar en equipo?

—Estamos pudiendo. Una demostración es que después de mucho tiempo los dos Estados tienen una estrategia común en la lucha contra el narcotráfico. Tenemos que empezar a resolver algo que en la provincia no se hizo nunca: prevenir el impacto del cambio climático, de las lluvias y las inundaciones. Necesitamos que la provincia nos envíe los proyectos.

—El objetivo del gobierno parece ser la polarización con el kirchnerismo. ¿Qué rol juega el Frente Progresista santafesino?

—Nosotros no tenemos el objetivo de polarizar, queremos hacer las cosas bien y que en octubre se profundice el apoyo a la transformación y al cambio. No estamos buscando polarizar.

—¿Laspina será el primer candidato a diputado nacional?

—No está definido. Y es sano que así sea porque falta mucho tiempo para el cierre de listas. Si la sociedad percibe que dedicamos energías a esto será inconveniente.

—¿Pero el gobierno aspira a que en Santa Fe haya lista única o se compita en las Paso?

—Nosotros aspiramos a que haya una lista de consenso en Cambiemos. Si no se logra, tenemos las Paso como una salida para que sea la sociedad la que termine quiénes son los mejores candidatos.

—¿Y usted seguirá siendo ministro o lo seduce la idea de competir en Entre Ríos?

—Salvo que el presidente Macri opine más adelante lo contrario, me quiere trabajando en el Ministerio. Tampoco estoy pensando en una postulación para gobernador en 2019.


Comentarios