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Sábado 19 de Noviembre de 2011

La inteligencia no es un bien hereditario

Por Gastón Felman / Una mirada y reflexión desde el discurso del psicoanálisis que invita a pensar este debate por el lado del "deseo"

Los ganadores de los premios más prestigiosos del planeta no parecen llevar la genialidad grabada en el ADN. No provienen, además, de familias con coeficientes intelectuales privilegiados. Una investigación presentada en el último Congreso Internacional de Psiquiatría, desarrollado en octubre pasado en Buenos Aires y organizado por la Asociación Mundial de Psquiatría, revela que sólo el uno por ciento de los premios Nobel siguió la profesión de alguno de sus padres. Los catedráticos de Harvard Albert Rothenberg y Grace Wyshak estudiaron el árbol genealógico de casi de 435 de los 488 químicos, físicos, médicos y fisiólogos que recibieron el Nobel entre 1901 y 2003, para corroborar que la inteligencia no es un bien hereditario.

Más allá de lo biológico. A raíz de estas conclusiones propias del ámbito de la psiquiatría se registran indicios que van más allá de factores biológicos que se pueden mensurar. Lo que allí se llama "hereditario" se puede asimilar a lo "constitutivo". Esto lleva a complejizar el tema y, precisamente, el discurso del psicoanálisis ha dado históricas pistas para pensar la inteligencia por el lado del deseo, por la posibilidad que tiene un sujeto de desear. A ello se refieren las palabras de la reconocida psicoanalista de niños Clemencia Baraldi, al ser consultada.

-¿Cómo juegan las identificaciones con los padres en función de "un futuro hijo inteligente"?

-En el caso del varón, se identificará con el padre y en el caso de la niña, por el amor al padre, se consolidará como mujer; el padre a su vez al garantizar la exogamia, garantiza la ley que prohíbe el incesto. Para poder desear más allá de la madre, Lacan tiene una gran frase: "Padre es quien une el deseo a la ley". Se trata de un padre que puede prohibir en función de que el otro pueda encontrar un deseo más grande. Entre esos deseos está el deseo de saber. Es importante que ambos padres habiliten al niño a preguntar. La primera pregunta consciente o inconsciente de un niño es "qué quiere ella" y segunda "qué quiere de mí". Mientras hay pregunta, hay basculación, esto genera la búsqueda de respuestas. "Me pides que coma, me pides que me bañe, que vaya al colegio, pero qué quieres", esta pregunta arma un colchón simbólico muy importante donde poder sostenerse. El problema es si la pegunta no está, si el chico sólo obedece o nunca obedece; no hay esta pregunta que permite bascular las ganas de saber aprender.

-Se potencia el interés del niño al estimularlo para que pregunte como un pequeño filósofo, pero ¿qué otras transmisiones se dan entre padres e hijos?

-De los padres a los hijos está lo que se dice y lo que se transmite. La transmisión está más allá del decir, está bien dicho el refrán "haz lo que yo digo pero no lo que yo hago", pero en general se transmite más lo que uno hace. Los padres pueden transmitir valores, deseos, y también frustraciones, después cada hijo hace algo con lo que se ha hecho de él, siempre queda un margen de libertad para que uno dé una respuesta a lo que se ha hecho con él.

El lenguaje

-¿Y qué pasa con la inteligencia?

-En relación a la inteligencia, creo que tiene una base biológica, pero el cerebro también se alimenta del lenguaje, nacemos fisiológicamente inmaduros pero neurológicamente sobredimensionados, lo que se observa en el tamaño desproporcionado de la cabeza de los bebés. Eric Kandel, un neurólogo muy interesante lo ha demostrado. El cerebro utiliza determinados circuitos, los que no se usan sufren un fenómeno que se llama desgaste, y se derrumba. Nacemos con una serie de capacidades de las cuales desarrollamos sólo algunas. Por eso son tan importantes en los primeros tiempos de vida, la presencia de preguntas, que son las que verdaderamente comandan el deseo. Si un niño tiene inquietudes, va a ser un investigador, a lo mejor investiga cosas que los adultos no observan. A Einstein lo trataron de infradotado pero él estaba investigando en matemáticas. Si un chico tiene preguntas, es un investigador, seguro va a desarrollar zonas de su cerebro que van a hacer sinapsis en él, o sea que sobre una misma base biológica los circuitos que se desarrollan van a ser muy diversos en función de las ganas de saber que tenga cada uno. El racismo no se transmite tanto con la palabra como con los actos; muchas cosas se transmiten en silencio y los niños van captando. Los padres son referentes primordiales y en la relación padres-hijo, se van a dar nexos distintivos que harán o predispondrán a ese sujeto de una manera u otra; no es que todo depende de los padres, a su vez los padres han dependido de sus progenitores, del contexto social e histórico, de la vida, la cultura. La referencia son los padres para elegir lo mismo o todo lo contrario, pero la referencia está allí. Puede haber también padres simbólicos, Freud es un padre simbólico, Dios lo es para los religiosos, el Che Guevara es un padre para muchos militantes. Estas figuras pueden funcionar como ordenador simbólico, activan identificaciones y el deseo de una manera muy vivaz.

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