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Sábado 08 de Abril de 2017

"La idea es jugar con las cosas que no existen"

El ilusionista Marzelo Aguzzi presenta hoy "Entelequias" en La Comedia. "podemos soltar la imaginación como cuando éramos chicos", indicó.

Marzelo Aguzzi se saca la galera para mostrar "Entelequias", el nuevo espectáculo de magia y danza que presenta hoy, a las 21, en el teatro La Comedia (Mitre y cortada Ricardone). "La idea es plantear una invitación a los espectadores a jugar con las cosas que no existen, con aquello que es imposible que sea y sin embargo es", dijo el ilusionista a Escenario.
   —¿Por qué surge el nombre "Entelequias" para identificar a tu show?
   —En la búsqueda de un título del espectáculo que no pasara por los clisés como "Ilusiones" o "Noche mágica" y que una sola palabra abarcara el espíritu de este trabajo surgió "Entelequias", que más allá del significado aristotélico, es algo que "sólo pasa en la imaginación". Y queremos que el espectador tenga esa sensación y esa duda cuando salga del teatro.
   —¿En tiempos en que todos vivimos presos de la realidad, con los acuciantes problemas sociales, el ilusionismo sirve para relajar y dejar volar la imaginación?
   —La idea es plantear una invitación a los espectadores a jugar con las cosas que no existen, con aquello que es imposible que sea y sin embargo es. A través del ilusionismo pienso que podemos soltar nuestra imaginación como cuando éramos niños.
   —¿El humor es una pieza importante en tu espectáculo? ¿Qué le causa gracia a la gente y qué le genera más asombro que risas?
   —La gente tiene una gran necesidad de reírse, de pasarla bien, de relajar la presión de lo cotidiano. Y aquí, con este espectáculo, van a pasar por situaciones risueñas principalmente en los números participativos, pero sobre todo se asombrarán.
   —¿Qué aporte le da a tu espectáculo la presentación del Ballet Cin Sol, ya que no es muy usual que haya un cuerpo de baile en un show de magia?
   —El ballet que dirige la profesora Cintia Solomita es fundamental porque se fusiona con los distintos efectos de magia contando una pequeña historia en cada uno de esos números, poniéndole color y movimiento escénico. Recreamos también de esta forma el espíritu de los antiguos espectáculos de magia como el del gran Fu Manchu, que en los 60 actuó con su compañía en este mismo teatro.
Marzelo Aguzzi se saca la galera para mostrar "Entelequias", el nuevo espectáculo de magia y danza que presenta hoy, a las 21, en el teatro La Comedia (Mitre y cortada Ricardone). "La idea es plantear una invitación a los espectadores a jugar con las cosas que no existen, con aquello que es imposible que sea y sin embargo es", dijo el ilusionista a Escenario.
   —¿Por qué surge el nombre "Entelequias" para identificar a tu show?
   —En la búsqueda de un título del espectáculo que no pasara por los clisés como "Ilusiones" o "Noche mágica" y que una sola palabra abarcara el espíritu de este trabajo surgió "Entelequias", que más allá del significado aristotélico, es algo que "sólo pasa en la imaginación". Y queremos que el espectador tenga esa sensación y esa duda cuando salga del teatro.
   —¿En tiempos en que todos vivimos presos de la realidad, con los acuciantes problemas sociales, el ilusionismo sirve para relajar y dejar volar la imaginación?
   —La idea es plantear una invitación a los espectadores a jugar con las cosas que no existen, con aquello que es imposible que sea y sin embargo es. A través del ilusionismo pienso que podemos soltar nuestra imaginación como cuando éramos niños.
   —¿El humor es una pieza importante en tu espectáculo? ¿Qué le causa gracia a la gente y qué le genera más asombro que risas?
   —La gente tiene una gran necesidad de reírse, de pasarla bien, de relajar la presión de lo cotidiano. Y aquí, con este espectáculo, van a pasar por situaciones risueñas principalmente en los números participativos, pero sobre todo se asombrarán.
   —¿Qué aporte le da a tu espectáculo la presentación del Ballet Cin Sol, ya que no es muy usual que haya un cuerpo de baile en un show de magia?
   —El ballet que dirige la profesora Cintia Solomita es fundamental porque se fusiona con los distintos efectos de magia contando una pequeña historia en cada uno de esos números, poniéndole color y movimiento escénico. Recreamos también de esta forma el espíritu de los antiguos espectáculos de magia como el del gran Fu Manchu, que en los 60 actuó con su compañía en este mismo teatro.
     —¿Qué referentes tenés en la magia, ya sea locales, nacionales o internacionales?
   —Los referentes de la magia son Fantasio y René Lavand, el mago que con una sola mano hacia maravillas triunfando por el mundo entero. También mi amigo rosarino Ray Cristian y otro mago rosarino que dirige uno de los más importantes espectáculos de toda América, Richard Massone, del circo Tihany. A Massone lo tuve como referente para mis espectáculos de ilusionismo, sobre todo en mis presentaciones en cruceros por Europa y el Caribe, donde estuve contratado durante 8 años. Del exterior admiro a Fred Kaps, un mago holandés con una técnica exquisita y mucha simpatía, y por supuesto que el lugar que logró David Copperfield en el mundo de la magia es indiscutible y mantiene su primer lugar.
   —¿El ilusionista de hoy tiene que ser una suerte de hombre orquesta, ya que debe ser un showman y hacer stand up, humor, actuación y hasta baile, además de magia?
   —El ilusionista siempre estuvo preparado en cuanto a actuación teatral, música, baile, por supuesto que actuar como un showman y en las acrobacias y malabares, todo eso sumaba para la presentación de un show. Por ese motivo se le llama a la magia "la reina de las artes". El mago joven hace todo eso en un mismo espectáculo, por lo que ya no lleva sólo el título de ilusionista como se lo conocía antes.
   —¿Cuál considerás que es tu mejor truco?
   —Me gustan mucho los números de mentalismo, eso de jugar con la posibilidad de leer la mente a una persona, de predecir algo que va a suceder. Pero creo que los mejores trucos son los que uno le hace a un niño, por ejemplo haciendo aparecer una paloma, y ver esos ojos abiertos llenos de asombro y felicidad. Uno nunca olvida, por ejemplo, los de mis hijos, que fueron siempre mis primeros espectadores.
   —¿Qué tipo de magia no harías nunca en un espectáculo tuyo, ya sea porque no es tu fuerte o porque no coincidís con determinada estética artística?
   —No me gusta el maltrato al espectador, donde no solamente un mago, sino cualquier artista basa su espectáculo en ridiculizar a esa persona que encima pagó una entrada.
   —¿Cuál es tu mayor desafío como artista en tu rol de ilusionista?
   —Que este viaje por el mundo de lo invisible y lo misterioso lleve al espectador a emocionarse y que salga del teatro pensando y convencido de que los sueños se pueden hacer realidad.   —Los referentes de la magia son Fantasio y René Lavand, el mago que con una sola mano hacia maravillas triunfando por el mundo entero. También mi amigo rosarino Ray Cristian y otro mago rosarino que dirige uno de los más importantes espectáculos de toda América, Richard Massone, del circo Tihany. A Massone lo tuve como referente para mis espectáculos de ilusionismo, sobre todo en mis presentaciones en cruceros por Europa y el Caribe, donde estuve contratado durante 8 años. Del exterior admiro a Fred Kaps, un mago holandés con una técnica exquisita y mucha simpatía, y por supuesto que el lugar que logró David Copperfield en el mundo de la magia es indiscutible y mantiene su primer lugar.
   —¿El ilusionista de hoy tiene que ser una suerte de hombre orquesta, ya que debe ser un showman y hacer stand up, humor, actuación y hasta baile, además de magia?
   —El ilusionista siempre estuvo preparado en cuanto a actuación teatral, música, baile, por supuesto que actuar como un showman y en las acrobacias y malabares, todo eso sumaba para la presentación de un show. Por ese motivo se le llama a la magia "la reina de las artes". El mago joven hace todo eso en un mismo espectáculo, por lo que ya no lleva sólo el título de ilusionista como se lo conocía antes.
   —¿Cuál considerás que es tu mejor truco?
   —Me gustan mucho los números de mentalismo, eso de jugar con la posibilidad de leer la mente a una persona, de predecir algo que va a suceder. Pero creo que los mejores trucos son los que uno le hace a un niño, por ejemplo haciendo aparecer una paloma, y ver esos ojos abiertos llenos de asombro y felicidad. Uno nunca olvida, por ejemplo, los de mis hijos, que fueron siempre mis primeros espectadores.
   —¿Qué tipo de magia no harías nunca en un espectáculo tuyo, ya sea porque no es tu fuerte o porque no coincidís con determinada estética artística?
   —No me gusta el maltrato al espectador, donde no solamente un mago, sino cualquier artista basa su espectáculo en ridiculizar a esa persona que encima pagó una entrada.
   —¿Cuál es tu mayor desafío como artista en tu rol de ilusionista?
   —Que este viaje por el mundo de lo invisible y lo misterioso lleve al espectador a emocionarse y que salga del teatro pensando y convencido de que los sueños se pueden hacer realidad.

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