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Viernes 02 de Marzo de 2012

Inoxidable transgresor

En los tempranos 70 el público neoyorquino acudía a verlo morir sobre el escenario cantando “Heroin”.

En los tempranos 70 el público neoyorquino acudía a verlo morir sobre el escenario cantando “Heroin”. La dramatización de una posible muerte en directo llegó a la cima cuando Lou decidió agregar un bonus a sus shows: la ejecución de un pico de heroína en público.

Mientras, bajo el sonido filoso de la guitarra eléctrica, su voz rabiosa recitaba aquello de “hoy he tomado una gran decisión / voy a intentar anular mi vida / porque cuando la sangre empieza a fluir / cuando sube por el cuello de la jeringa / cuando me voy acercando a la muerte / ustedes no pueden ayudarme...”. Para este verdadero sobreviviente esos días son un vago recuerdo: “Aquella época fue para mí como una fisura temporal en movimiento”.

Después de un largo período de desintoxicación, a fines de los 70 su vida se estabilizó, convirtiéndose en un tipo cada vez menos lunático, y siempre grabando mejores y peores discos. Y aunque cueste creerlo, Lou sobrevivió a todo aquello, incluso a los electroshocks que le aplicaron en el Hospital Psiquiátrico de Creedmore en 1959, cuando era un adolescente “irascible e inestable”.

Lo cierto es que, junto a Neil Young, Reed es uno de los pocos músicos de rock, que, con una larga y valiosa —aunque irregular— trayectoria sobre sus espaldas, continúan haciendo discos vitales y anti-nostálgicos. ¡Así que ¡feliz 70, viejo Lou!

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