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Domingo 08 de Octubre de 2017

Garras apretadas y pies en el barro

Las dos fuerzas políticas con más chances de pelear la conducción de esta ciudad en 2019 se cruzaron en una áspera pirotecnia verbal con epicentro en un territorio emblemático: la zona sur.

En una semana en la que ya desde este espacio se había preanunciado que los ánimos se iban a exaltar a medida que se acerca la fecha de las elecciones (en realidad no había que ser muy lúcido para prever que la campaña iba a terminar con los pies en el barro), las dos fuerzas políticas con más chances de pelear la conducción de esta ciudad en 2019 se cruzaron en una áspera pirotecnia verbal con epicentro en un territorio emblemático: la zona sur.

Ese sector viene ganando espacio en la agenda de obras de la Municipalidad y la intendenta Mónica Fein ha remarcado más de una vez que el objetivo es potenciarlo y colocarlo en el lugar que se merece.

Hay que destacar que esa proclama no ha sido sólo retórica. Municipio y provincia han mirado al sur de la ciudad y plasmado obras de infraestructura de gran trascendencia.

Entre ellas se cuentan accesos clave como Ovidio Lagos y San Martín (esta última arteria está en plena remodelación), la nueva estación de trenes en San Martín y Batlle y Ordóñez y toda la reconversión que se está efectuando en el predio que pertenecía al Batallón de Comunicaciones 121, sólo por citar algunas.

A pocas cuadras del recientemente inaugurado Parque Héroes de Malvinas, cuyas cintas se cortaron el domingo pasado con un multitudinario recital de Los Palmeras y la Filarmónica de Santa Fe, el municipio avanza con otro cambio radical.

Se trata de la obra conocida como Cordón Ayacucho, que está cambiando la fisonomía de uno de los barrios más violentos de la ciudad: Tablada. En ese territorio, en el que muchas vidas se terminaron cuando recién empezaban a vivirse y las escuelas suspenden los recreos por temor a los balazos de bandas que se disputan el control de los puntos de venta de droga, la campaña metió esta semana los pies en el barro.

La primera piedra la arrojó la intendenta, quien en su cuenta de Twitter escribió: "Mientras nosotros urbanizamos y abrimos calles, el Pro entrega chapas y colchones en ese lugar que estamos mejorando". A ese le sumó fotos en las que se ve a los vecinos con los elementos y remató: "Que las peores prácticas de la política no alienten nuevas ocupaciones en Rosario".

Horas más tarde, su secretario de Gobierno, Gustavo Leone, dijo que situaciones similares se están dando en otros lugares de la ciudad, como Cristalería, Polledo y Nuevo Alberdi.

Desde el Pro, el diputado provincial Federico Angelini refutó las acusaciones, dijo que el reparto de chapas y colchones se trataba de asistencia social coordinada con la Nación en base a un relevamiento hecho en el lugar, y adjudicó los embates del Frente Progresista a "la desesperación electoral" tras la magra cosecha de votos de las Paso.

En el medio quedó Tablada y sus problemas, un barrio en el que en 2014, por ejemplo, cayeron asesinados 22 pibes que no llegaban a los 30 años. Un sitio en el que el oficialismo entendió que abrir calles es también una política de seguridad. Ya lo hizo en villa La Lata y en Villa Banana.

La obra del Cordón Ayacucho sin dudas mejorará la vida de los vecinos, quienes desde hace años no saben lo que es llegar de noche a la puerta de su casa en un taxi o pedir un médico a domicilio sin tener que esperar al profesional en una avenida porque no se atreve a ingresar.

Para que varios barrios quedaran aislados dentro de la misma ciudad muchos factores se fueron conjugando. El narco se apoderó de las calles, los servicios públicos modificaron sus prestaciones a placer sin que nadie los multara y la resignación y el miedo se apoderaron de los vecinos.

Es saludable que municipio y provincia direccionen fondos a estas zonas que han sido postergadas mientras en otras florecían negocios inmobiliarios como hongos. Más vale tarde que nunca, pero el Estado local avanza con obras de infraestructura que, a pesar de eso, no se tradujeron en votos en las primarias.

Lo concreto es que las obras están. Se ven. Las máquinas abren calles mientras los tiempos electorales crispan los ánimos y los candidatos sumergen los pies en el barro. Es casi una utopía pensar que los tres estamentos del Estado podrían trabajar coordinados si el objetivo central fuera cambiar la realidad de tanta gente.

A pocas cuadras del Cordón Ayacucho, el flamante Parque Héroes de Malvinas muestra que una transformación que comenzó con el ex gobernador Jorge Obeid pudo tener continuidad con los mandatarios socialistas que lo sucedieron, y hoy es una realidad.

Cuesta creer que en pocos metros las realidades sean tan opuestas. Del parque se salta a la zona donde unos abren calles y otros reparten colchones. Cero coordinación, garras apretadas y pies en el fango en un territorio en el que las ausencias derivaron en violencia y exclusión.

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