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Sábado 19 de Septiembre de 2015

"Estudiar en la Universidad debe ser un derecho humano universal"

El politólogo Eduardo Rinesi resalta la responsabilidad de la institución y el derecho colectivo del pueblo.

"La Universidad siempre fue —y siempre se pensó como— una máquina de fabricar élites, y es entonces a esas instituciones tan tradicionales y desde siempre pensadas de ese modo que hoy les pedimos y reclamamos que sean otra cosa: instituciones encargadas de garantizar lo que por primera vez en esos mil años de historia podemos representarnos como un derecho humano universal", dice el docente, filósofo y politólogo Eduardo Rinesi, que en su "Filosofía y política de la Universidad" se interpela sobre cómo la comunidad académica considerar a la educación superior como un derecho.

"Lo que yo traté de hacer en mi librito, si puedo resumirlo de este modo, es preguntarme qué quiere decir, o mejor: qué consecuencias tiene, para nosotros, universitarios, para nuestras vidas, para nuestra manera de pensar y de habitar la Universidad, tomarnos en serio esta idea de que la Universidad tiene que ser un derecho humano universal", señala Rinesi, de 51 y crítico del academicismo, graduado en 1988 en la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la UNR.

"Esa idea, —agrega — sobre la Universidad como un derecho, incluso como un derecho humano, aparece planteada en la Declaración Final de la Conferencia Regional de Educación Superior del Instituto de Educación Superior para América latina y el Caribe de la Unesco, que se reunió en Cartagena de Indias en 2008.

Cambios. Explica que "si uno piensa que la Universidad es un derecho, cambian necesariamente nuestras representaciones acerca de qué cosa es una buena Universidad. Entonces no es posible pensar que una Universidad es buena si no es buena para todos". Y resalta que "tampoco es posible pensar que una Universidad es realmente para todos si no es, para todos, buena".

"Pensar que una Universidad puede ser buena sin serlo para todos, o pensar que puede ser para todos sin ser, para todos, buena, son dos modos de aceptar el chantaje absurdo, reaccionario, torpe y perezoso que nos plantea todo el tiempo la derecha, que nos invita a elegir entre calidad y cantidad como si esas dos cosas se excluyeran. Y no se excluyen: se reclaman y exigen mutuamente", señala Rinesi, quien fue director del Instituto del Desarrollo Humano (IDH) de la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS) entre 2003 y 2010, rector de la Universidad desde 2010 a 2014, profesor de la cátedra de sociología dictada en el Colegio Nacional de Buenos Aires desde hace ya más de 20 años, además de ser uno de los integrantes de la comisión sobre Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca).

Sistema educativo.EN_SPACESobre su articulación con otros niveles de enseñanza, Rinesi asegura que "si se piensa que la Universidad es un derecho tampoco es posible pretextar nuestros fracasos en la tarea de garantizarles a nuestros estudiantes esos derechos alegando los presuntos déficits con los que nuestros estudiantes "nos llegan" _como suele decirse_ de los niveles educativos previos".

Parte de un sistema. "Los universitarios tenemos a veces la costumbre de suponer que la Universidad viene "después" del sistema educativo. Pero es obvio que no: que la Universidad forma parte de ese sistema educativo, que comparte con él sus responsabilidades y que no puede amparar su eventual fracaso en lo que otros niveles anteriores del mismo sistema no hicieron bien", sostiene.

En ese marco, resalta que "es necesario no olvidar que las universidades argentinas forman en promedio uno de cada dos docentes de nuestras escuelas secundarias: ¿cómo excusarnos entonces, como si no tuviéramos nada que ver con eso, de lo que esas escuelas secundarias hacen mal? Se trata de hacer progresar al sistema educativo en todos sus niveles, desde el inicial hasta el superior, sin pasarnos la pelota ni echarnos las culpas de uno de esos niveles a los otros".

Rinesi, quien también es máster en 1992 en Ciencias Sociales por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) y doctorado en 2002 en filosofía en la Universidad de San Pablo (Brasil), dice que "el desafío que representa poder garantizarles a nuestros estudiantes el ejercicio efectivo y cierto del derecho a la Universidad (que no es apenas el derecho a estar en la Universidad, sino que es el derecho a aprender, a avanzar, a recibirse en un plazo razonable, a no ser humillado por profesores que a veces no creen íntimamente estar frente al titular de un derecho que ellos deben garantizar, sino que creen estar frente a un molesto sujeto al que le hacen el favor de enseñarle".

Por otra parte, el investigador formado en Rosario, señala que "Se requiere repensar nuestras prioridades y nuestros modos de organización de nuestro propio trabajo universitario"

Política pública. En el marco del tema de la docencia, indica que "hay que reponer la cuestión de la docencia en el lugar fundamentalísimo que tiene que tener, poner en cuestión algunas de las representaciones más o menos fetichistas sobre la importancia de los posgrados y de dar clases en los posgrados, de los programas institucionales de investigación, con sus "categorías" y sus jerarquizaciones. No se trata de quitar nada de mérito ni de importancia a ninguna de esas cosas, pero sí de resituar su lugar en un contexto más amplio".

"En el libro me ocupo un poco del modo en que algunas de las medidas de política pública en relación con la vida universitaria adoptada en los años 90, de los que nos gusta sentirnos muy lejanos, pero que no es seguro que estén tan lejos como querríamos creer, siguen orientando muchas de nuestras prácticas y de nuestras representaciones, que es urgentemente necesario revisar", advierte.

Responsabilidad social. "La otra cosa que me pareció importante subrayar es que pensar la Universidad como derecho no es solamente pensarla como un derecho de los individuos: de los ciudadanos, de los jóvenes, de los estudiantes universitarios o de los que aspiran a serlo. Que la Universidad es un derecho quiere decir también que es un derecho colectivo del pueblo. Porque es todo el pueblo el que con su esfuerzo sostiene la Universidad, y la Universidad tiene que poder estar a la altura de la responsabilidad que eso comporta. ¿Cómo hacerlo? Aprendiendo a trabajar más, mejor y con menos prejuicios que los que a veces hoy mismo tenemos, en tres frentes. Uno, con las organizaciones sociales, políticas y culturales del territorio donde desarrollamos nuestro trabajo; dos, con el Estado, sin temer que nada de nuestra preciada autonomía se arriesgue con esa decisión: en un contexto democrático como el que hoy tenemos, el Estado es mucho menos una amenaza que una garantía de una autonomía entendida sin prejuicios y don espíritu democrático; y tres, con el espacio público de las grandes conversaciones colectivas, a las que es necesario que nuestras Universidades realicen un aporte cada vez mayor.

Ensayos y libros. Eduardo Rinesi publicó ensayos, notas periodísticas y libros, como "Mariano", La Marca, Buenos Aires, 1992; "Ciudades, teatros y balcones. Un ensayo sobre la representación política", Paradiso, Buenos Aires, 1994; "Buenos Aires salvaje", América Libre, Buenos Aires, 1994.

También es autor de trabajos como "El último tribuno (Variaciones sobre Lisandro de la Torre)", Colihue, Buenos Aires, 1996; "Política y tragedia. Hamlet, entre Hobbes y Maquiavelo", Colihue, Buenos Aires, 2003; 1ª reimpresión: 2005, y "¿Cómo te puedo decir? Notas sobre el pensamiento de Oscar Landi", Colihue, Buenos Aires, 2013 y "Tiempo y Política. El Problema de la Historia en Montesquieu". Buenos Aires: Gorla. 2007, entre otros.

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