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Lunes 09 de Octubre de 2017

¡Eliminar las armas ya!

Stephen Paddock habría utilizado dos AR-15 –entre los 23 fusiles que llevó al Mandalay Bay para asesinar al menos a 59 personas y herir a otras 527– que es una popular versión civil del M-16 que ha sido usada en numerosos tiroteos como en San Bernardino, Aurora y Newton.

Stephen Paddock habría utilizado dos AR-15 –entre los 23 fusiles que llevó al Mandalay Bay para asesinar al menos a 59 personas y herir a otras 527– que es una popular versión civil del M-16 que ha sido usada en numerosos tiroteos como en San Bernardino, Aurora y Newton. Estas armas pueden ser compradas por civiles en EEUU pero están artificialmente limitadas para el tiro semiautomático, aunque se puede quitar ilegalmente esta limitación, transformándola en una ametralladora. Por esto Paddock disparaba sus armas modificadas ilegalmente y las cambiaba cuando se sobrecalentaban ya que no pudo conseguir ametralladoras capaces de soportar el tiro sostenido. Jimmy Kimmel, por caso, estrella de "Jimmy Kimmel Live" de la cadena ABC, editorializó que "Una persona muy enferma empezó a disparar hacia una multitud de 22.000 personas". Luego, se le llenaron los ojos de lágrimas, y continuó diciendo que "como resultado tenemos hijos sin padres, padres sin hijos, madres sin hijas... familias devastadas... porque una persona, con una voz enferma y violenta en su cabeza, consiguió reunir rifles de alta potencia...". "El dueño de la tienda que vendió (esos) rifles dijo que superó el sistema nacional de comprobación", añadió Kimmel, "Y por eso... no hubo ninguna de las señales de alerta habituales...". Aquí tenemos el primer problema. El tema bien entendido es que el armero no podía tomar ninguna acción, ni hacer denuncia porque nadie lo hubiera tomado seriamente dado que se cumplían los requisitos establecidos por el Estado. Pues tenemos que darnos cuenta de que el Estado se equivoca, y mucho, y por tanto debemos desconfiar y no admitirle cualquier cosa. "Claro que podemos hacer muchas cosas al respecto", continuó Kimmel. "Pero no lo hacemos... cuando alguien con una barba nos ataca pinchamos los teléfonos, prohibimos permisos de viaje, construimos muros..." Se diría que el gobierno sobreactúa con respecto al terrorismo, visto que mueren más ciudadanos por otras causas. Y continuó con un alegato para que el Congreso prohíba las armas. Las armas son malas y deberían eliminarse todas. Pero pedirle al Estado que las prohíba es incoherente y es una trágica ironía porque implica más controles, más personal y más poder policial cuando, según el Washington Post, ya en 2015, 990 personas fueron asesinadas por las fuerzas policiales en EEUU, es decir, que habría que empezar por sacarle las armas a la policía que mata más que los locos al estilo Paddock. Deberíamos empezar por evitar que se difunda en las escuelas la "historia oficial" que les enseña a los niños que las guerras, al estilo de la Segunda Guerra Mundial, son necesarias; dejar de enseñarles que generales "libertadores" degollaban con sus sables por "la independencia". Hollywood, siguiendo esta línea, debería dejar de ensalzar la violencia al estilo Rambo. En Canadá se producen 1,5 homicidios anuales por cada cien mil habitantes y en EE.UU. 4,7. Pero los países con mayores controles parecen más violentos, como Venezuela cuyo índice es de 58 y Honduras 66,49. Por otro lado, precisamente, el delito es clandestino, o sea, aunque las armas se prohíban las seguirán usando. El argumento de que, tras la prohibición, en algunos lugares bajaron los homicidios falta al rigor, porque en esos países es bajo el delito en general y, como consecuencia, también los homicidios, como en Nueva Zelanda, donde ni la policía porta armas.
Alejandro Tagliavini


Patrimonio histórico compartido
Dirigido a los propietarios de viviendas familiares de Rosario, para aunar esfuerzos en el reclamo a la Municipalidad de Rosario por el encasillamiento de "Patrimonio Histórico" en la vivienda familiar ubicada en calle Buenos Aires entre 3 de Febrero y 9 de Julio, que en forma inconsulta y sin que medien motivos históricos en su origen fue declarada patrimonio histórico de la ciudad, situación de la que nos enteramos al fracasar un intento de venta para construcción de un edificio. Todo iba viento en popa hasta que la empresa interesada en el desarrollo del proyecto hizo la presentación al municipio, donde le informaron que dicho inmueble no podía sufrir modificaciones en su fachada, y que la zona limitaba la altura de construcción a 13 metros (cuatro pisos), lo cual tornaba inviable económicamente el proyecto que finalmente quedó en la nada. Exactamente frente a la propiedad y en una casa de la misma fecha de edificación se demolió totalmente la casa y se edificó un edificio de siete pisos. Cuando se puso la propiedad a nombre de nuestros hijos y se escrituró, nadie nos informó de esta situación enajenante de la propiedad y no creo que las disposiciones de obras particulares cambien tanto de una vereda a la otra y de un edificio adjunto de 10 pisos, algo raro está ocurriendo con la información suministrada. Estamos analizando la posibilidad de iniciar acciones judiciales contra la Municipalidad de Rosario para desactivar la resolución inconsulta de incluir como patrimonio histórico a una propiedad familiar sin el consentimiento de sus propietarios, lo que a simple vista parece ser un acto de violación de la propiedad privada, ya que no podemos disponer libremente de ella como lo establece el artículo 17 de la Constitución nacional cuyo texto transcribo: "La propiedad es inviolable, y ningún habitante de la Nación puede ser privado de ella, sino en virtud de sentencia fundada en ley. La expropiación por causa de utilidad pública debe ser calificada por ley y previamente indemnizada". Ante la imposibilidad de construir decidimos la venta del inmueble en cuestión, pero cuando aparece el nombramiento de "patrimonio histórico" el valor de venta de la propiedad se reduce casi al 50% de su tasación efectuada por varias consultoras de la ciudad, lo que trae aparejado un perjuicio económico tremendo para el propietario, que de buenas a primeras se encuentra con un socio a quien debe entregarle el 50% del valor real de la casa, esto suena a estafa con la propiedad. Si como propietarios no percibimos ningún beneficio económico, pagamos todos los impuestos, corre por nuestra cuenta el mantenimiento de la vivienda, que es muy grande por tratarse de construcciones antiguas que requieren constante atención para seguir siendo habitables; por lo tanto consideramos que esta denominación inconsulta representa un arrebato a nuestros derechos de propiedad. Pensando que esta situación se repite en todos los casos de viviendas encuadradas en esa resolución municipal proponemos la creación de una comisión consultiva de todos los interesados en resistir este despojo del patrimonio personal de los ciudadanos propietarios de dichas viviendas.
Carlos Menéndez

Felicitaciones por el canto del zorzal
Felicito de todo corazón al señor Pablo Kuhn y a La Capital por la carta de lectores del martes 3 de octubre, titulada "El zorzal de la selva soberbia". Esa carta debiera leerse en todas las escuelas y en todas las familias, tratando de interpretar su sentido, así como el autor llegó a ser quien es, tras una vida entera tratando de interpretar las palabras de una canción escolar. Tengo entendido que entre la saga de la gran escuela rusa de literatura, donde estaban Chéjov, Gorki, Dostoievsky y tantos otros, solía recordarse cómo aprendieron a escribir en la escuela. Por ejemplo, se llevaba al parque público a los niños, quienes debían observar todo lo que pasaba y luego de un tiempo determinado, 15 o 20 minutos, redactar una página narrando qué habían visto. Pero estaba prohibido, por ejemplo, escribir que habían visto "un pájaro", debían precisar qué pájaro vieron, cómo se llamaba, qué pirueta hacía, cómo cantaba. Es decir, atreverse a mirar y ver, y devolver la propia impresión en palabras, para lo cual hay que invertir un poquito de esfuerzo, nada más. Por eso digo que esa carta de lectores es de "oro fino" que ojalá no caiga en "la selva soberbia" y agobiante de estos días.
José Humberto Donati
DNI 6.136.319

N. de la R: En la carta del 3 de octubre, el señor Kuhn narraba que un zorzal, posado en lo alto de un árbol, llamó su atención mientras se dirigía a comprar el diario. Ese encuentro le hizo recordar una vieja canción que cantaba en la escuela cuando era niño, aun sin comprender la letra.

El necesario optimismo del hombre
Al experimentar un sentimiento que nos invade cuando no sabemos qué hacer, solemos reaccionar de diferentes formas. Ante los fracasos, lo procesamos atribuyendo distintas soluciones; el optimista relativiza sus fracasos y optimiza sus éxitos, en contrario el pesimista generaliza sus fracasos y relativiza sus éxitos. Estos sentimientos no dependen de la riqueza, la salud o la belleza. El pesimismo o el optimismo habitan en los seres humanos mucho antes de que ellos sean ricos, sanos o bellos. Ahora, ¿puede el medio en que vivimos y las condiciones sociales cambiar el sentimiento de optimista o pesimista? Comprobado está que nuestro cerebro es un eterno tramposo, nos engaña sobre los pronósticos, logrando reinventarnos y creer en un mañana. El individuo entonces vuelve sin solución de continuidad a lanzarse hacia lo desconocido con renovada esperanza. Resumiendo, los humanos somos unos locos optimistas, incluso los más pesimistas. Caso contrario no caeríamos cíclicamente en el engaño en que nos sumerge la clase política y dirigencial del país, desde lo más remoto de los tiempos, y sin solución de continuidad. Siempre inocentemente tentados con una constante recreación fantasiosa de una prometida realidad. Tendenciosa tentación optimista, impulsada por el deseo sin fundamento, el optimismo ciego, y la esperanza irreal. Al transitar época de promesas y mentiras, recordemos siempre que nuestro cerebro es tramposo y suele sumergirnos en la dinámica del olvido, de allí las consecuencias. Aun estando equivocados, sigamos siendo optimistas, aunque las fuerzas dominantes se aferren eternamente a sus intereses. Hemos sobrevivido como especie, caso contrario no hubiésemos aprendido a poner el fuego a nuestro servicio, y no nos hubiésemos bajado de los árboles.
Norberto Ivaldi


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