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Miércoles 07 de Septiembre de 2011

El Polimodal sigue vivo II

Hace casi un año en este mismo espacio se publicaba una nota de opinión titulada "El polimodal sigue vivo". En la misma se advertía la vigencia de los planes de estudio preparados en tiempos de la ley federal de educación y aplicados a rajatabla en las escuelas secundarias santafesinas.  

Hace casi un año en este mismo espacio se publicaba una nota de opinión titulada "El polimodal sigue vivo". En la misma se advertía la vigencia de los planes de estudio preparados en tiempos de la ley federal de educación y aplicados a rajatabla en las escuelas secundarias santafesinas.

Es cierto que las reformas educativas no pasan sólo por cambios de nombres o el agregado de nuevos espacios. De hecho hay decisiones políticas que obligan a repensar las maneras de encarar la enseñanza en el aula: la incorporación de las netbooks es un buen ejemplo; otro el programa de educación sexual integral (aunque todavía no lleguen a todos). Sin embargo, todavía está pendiente lo sustancial de dar lugar al aprendizaje pleno de las disciplinas básicas como matemática, física, química, biología, lengua, historia, filosofía, entre otras. Esto es que tengan el lugar y las horas necesarias en los planes de estudio.

En 2009 el Consejo Federal de Educación aprobó los "Lineamientos políticos y estratégicos de la educación secundaria obligatoria", algo así como una guía de acuerdos para que cada provincia del país prepare sus propias estrategias para garantizar el funcionamiento de una buena secundaria, media o técnica. Para eso el paso imprescindible era que cada jurisdicción se diera su propio proceso de trabajo.

Ese mismo año, y conocido ese documento, desde el Ministerio de Educación de Santa Fe se anticipaba que el 2010 sería "un año intenso de trabajo, un período de definiciones y consultas" hacia el nuevo secundario (ver La Capital del 17/10/09). Y que para eso se trabajaría con los docentes, de manera que los cambios proyectados resultaran producto del "consenso"; al tiempo que se adelantaba que los cambios en este nivel se verían "en 2011".

Ni debates ni consulta. En todo caso lo que llegó a las escuelas secundarias de la provincia los primeros días de diciembre de 2010 fue una gran sorpresa navideña para los profesores: un documento de 200 páginas, presentado como el "resultado de las consultas y la participación de los docentes", con la aparición de una materia nueva llamada "colaboratorio", de carga horaria mayor que lengua o matemática, junto a las "ruedas de convivencia", algo así como un espacio para dialogar, entre otras novedades.

La pretensión oficial era que cada escuela hiciera una devolución, luego de una jornada de lectura y discusión sobre este primer documento de trabajo conocido como "Prediseño curricular para el ciclo básico de la educación secundaria". Algunas escuelas respondieron con aprobaciones o críticas, en tanto que muchas se limitaron a hacerle conocer al ministerio, a cargo de Elida Rasino, la imposibilidad de hacer una devolución seria en tan poco tiempo.

Después de esa reunión pasaron dos intentos fallidos de convocatoria oficial para nuevos encuentros, uno para ese mismo diciembre y el otro para febrero de este año. Ninguno se concretó. Y, a decir verdad, se debió suspender el anuncio de arrancar con estos cambios en el presente ciclo lectivo por las numerosas críticas recibidas a lo preparado. Lo preocupante es que no hubo nuevas convocatorias a los profesores, al menos para sentarse a evaluar las inquietudes manifestadas.

Entre esas movidas vale mencionar la que encabezan los profesores de lenguas extranjeras, quienes advierten que, lejos de recuperar las horas de idioma perdidas con la ley federal, el prediseño elaborado por la provincia pretende repetir el mismo error. Hay que recordar que en tiempos de la conocida reforma de los 90 muchos profesores de esta enseñanza fueron desplazados de sus cargos de francés o italiano, por ejemplo, para dictar materias que nada tenían que ver con su preparación. Y espacios que aún subsisten en el sistema.

Mientras no se convoque a la discusión sobre el secundario (como una unidad), los profesores no tengan voz y voto en esta consulta, no se recuperen las horas de las disciplinas desplazadas por la ley federal y no se creen las cátedras necesarias, los estudiantes seguirán transcurriendo días de clase esperando cambios que no llegan y en un tiempo para el conocimiento que no se recupera. Y, claro está, el polimodal, diseñado en tiempos del neoliberalismo, seguirá más vivo que nunca.

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