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Sábado 24 de Noviembre de 2012

El papel de los padres frente a la vida escolar de sus hijos

Al igual que otros aspectos de la crianza, como la alimentación, los aprendizajes de la escuela requieren de reglas claras.

Existe una serie de habilidades implícitas que los niños deben poseer para obtener un buen desempeño académico. A grandes rasgos, pueden dividirse en habilidades cognitivas específicas y habilidades de manejo contextual. El primer grupo hace referencia a los recursos cognitivos necesarios para que haya aprendizaje, tales como la atención, la memoria, el lenguaje y el pensamiento, herramientas fundamentales para incorporar información nueva. El segundo se refiere a la gestión de esos recursos incluyendo habilidades tales como la organización del tiempo y del trabajo y el manejo de habilidades intra e interpersonales.

Ahora bien, nos motiva ahora el papel de los padres frente al estudio de sus hijos, y es aquí donde se presenta la mayor dificultad. Sucede con el aprendizaje algo parecido a algunos hitos fundamentales de la crianza, como son la alimentación o el control de esfínteres. No podemos forzar a nuestro hijo a que coma lo que le servimos en el plato. Podemos aplicar algunas estrategias, como demostrar firmeza, poner reglas claras, alentarlos, pero no podemos hacer por ellos lo que tienen que lograr por sí mismos.

Habilidades.Debido a la complejidad del proceso de aprendizaje, hay una serie de habilidades que los padres deben desarrollar para acompañar con acierto a sus hijos a lo largo de su escolaridad.

Paciencia. "Los árboles no crecen tirándoles de las ramas". Hay procesos que llevan un tiempo mayor al pautado por las instituciones educativas, y de eso nuestros hijos no tienen la culpa. Debemos acompañarlos, alentarlos y transmitirles esperanza, cuando, muchas veces, ocurre lo contrario: los retamos ("¿¡Otra vez perdiste los útiles?!"), los humillamos ("¡¡Parecés un nene de jardín!!!") o transmitimos desesperanza ("¡Así vas a repetir"!).

Tolerancia. Es sumamente importante que podamos entender el error como parte del proceso de aprendizaje. Esto es algo que lamentablemente se va perdiendo a medida que aumenta el nivel académico que los niños van transitando. Lo que empieza siendo "Hacelo como te salga, no importa si queda bien o no, estamos aprendiendo", frases muy comunes en el nivel inicial, se convierte en "Incompleto", "Hay que practicar más!" en los primeros grados del primario, y termina con: "¡¡Faltó estudio!!!"; "¡Mal!!"; "¡¡Rehacer!!" en los grados más altos.

Es importante que los padres tranquilicemos y alentemos a nuestros hijos en lugar de castigarlos por desempeños no esperados. El fundamento principal de esta sugerencia es que en muchos casos no hay una relación directa entre el esfuerzo y el resultado. Ellos pueden haber reprobado un examen después de estudiar todo el fin de semana. Y —en esos casos— no saben de qué modo revertir la situación. Precisamente, por eso, necesitan de nuestro aliento para superar experiencias tan frustrantes.

Empatía. Ponernos en el lugar de nuestros hijos para comprenderlos es fundamental para favorecer experiencias positivas de aprendizaje y para proporcionar a nuestros hijos contextos y ambientes adecuados a sus habilidades y a sus necesidades.

Teniendo en claro estos puntos, es importante reconocer que las exigencias académicas actuales requieren la intervención de los padres, tanto con relación a la generación de un ambiente favorecedor del aprendizaje como con relación a ayudas específicas en cuestiones de contenido.

Responsabilidades. Los padres son los principales y únicos responsables de asegurarse de que haya un contexto propicio para tareas de estudio. Esto radica en cuatro puntos fundamentales: un lugar cómodo y tranquilo donde se pueda hacer la tarea o estudiar; proveer a nuestros hijos de los materiales que necesitan para usar en el colegio; establecer una rutina organizada y predecible en la familia; fomentar el desarrollo de hábitos de vida saludables, como el buen descanso y la alimentación.

Con relación a la ayuda en tareas específicas que los niños pudieran necesitar, debemos dar apoyo en aquello que los niños precisen, pero con el objetivo de generar gradualmente autonomía.

Como padres debemos mirar a nuestros hijos, confiar en ellos, pero ser conscientes de sus posibilidades y limitaciones para generar experiencias que sean gratificantes para ellos y que les permitan aprender. No perdamos de vista el objetivo (que los chicos aprendan contenidos y habilidades y, fundamentalmente, ¡que aprendan que pueden aprender!), actuemos con criterio, utilicemos el sentido común y mantengamos una comunicación fluida con los docentes de nuestros hijos.

 

Conferencia en Rosario
 
El jueves 6 de diciembre, a las 18, en el Centro Cultural de Librería Ross (Córdoba 1347) se realizará la conferencia “Enseñar a estudiar a niños y adolescentes. Aportes de la obra para padres, educadores y terapeutas”, a cargo de María Tresca, en el marco de la presentación de su nuevo libro perteneciente a la colección Lazos: “Enseñar a estudiar a niños y adolescentes. Cómo desarrollar estrategias y hábitos para el aprendizaje”. La actividad es organizada por Noveduc Libros y es de entrada libre y gratuita.
 
La autora, además de licenciada en psicopedagogía por la Universidad Católica Argentina (UCA), cursó la maestría de psicología cognitiva (UBA) y realizó un posgrado en neuropsicología (UB). Dicta cursos de capacitación a docentes y asesora sobre cómo implementar la enseñanza de técnicas de estudio en el aula.
 
El libro aborda y desarrolla aspectos como la organización del tiempo, la comprensión de textos y la detección de las ideas principales, entre otros.

 

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