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Sábado 16 de Febrero de 2013

El miedo que llega a los padres, después del Jardín Tribilín

El psicólogo Fernando Osorio analiza cómo repercute en las familias la noticia sobre el maltrato a pequeños en una salita

"Los padres deben estar muy atentos, en esta etapa (jardín maternal y de infantes), y exigir lo que consideren necesario para su tranquilidad sin ninguna contemplación ya que si las organizaciones niegan información es porque tienen algo que ocultar". La contundencia de la respuesta es del psicólogo Fernando Osorio, un especialista que desde hace más de 20 años trabaja con niños y adolescentes, y que ofrece al analizar lo ocurrido en el Jardín Tribilín de San Isidro (provincia de Buenos Aires), donde niños muy pequeños eran sometidos a duros maltratos.

Graduado en la UBA y autor de numerosas libros, entre los últimos "Hijos perturbadores" y "Qué función cumplen los padres", Osorio analiza el "miedo" que invadió a muchas familias con pequeños que asisten a salas maternales.

"Guay que vayas a decir cualquier huevada a tu casa, ¿escuchaste?", "Estás loca, nena, tragate lo que te puse en la boca porque vos ya me cansaste" "Decime por qué vomitaste, pendeja de mierda" y "¿Querés ir a la pileta? ¡Callate, cállate!" Son algunas de las amenazas y gritos de parte de una maestra del Tribilín dirigidas a los pequeños que tenía a su cuidado. El audio de este maltrato, y que recorrió el país, lo hizo público un padre que ante la sospecha de una situación irregular puso un grabador en la mochila de su hija. Luego se conoció que el jardín no estaba habilitado y el caso ahora está en la justicia.

—Lo ocurrido en el Jardín Tribilín de San Isidro desató todos los "miedos" en los padres de chicos pequeños. ¿Cómo pensar esta situación?

—Los miedos existen siempre y la ansiedad es el síntoma por excelencia que manifiestan los padres a la hora de tener que decidir dejar a sus hijos en una organización social como puede ser un jardín maternal o de infantes. Estos estados de ansiedad, en general, son los que no dejan tranquilos a los niños en ese contexto. Si los niños pudieran hablar dirían: "Si mis padres se ponen tan ansiosos y preocupados al dejarme aquí debe ser por algo, por lo tanto yo también me voy a angustiar". El estado de ansiedad en los padres pone en alarma a los bebés y a los niños que no se quedan tranquilos y comienzan un derrotero de sufrimiento sin saber muy bien por qué. Esta introducción tiene que ver con la necesidad de tener en cuenta que los estados de ansiedad entre padres e hijos, sobre todo a una edad en la que los pequeños no pueden decir qué les ocurre, es absolutamente normal. Por lo tanto cuando se esgrime una argumentación de maltrato como algo posible, lo que ocurre es que se intensifica el estado de ansiedad previo que puede estallar en procesos de angustia muy severos. El desmanejo de los procesos de ansiedad y de angustia por parte de los adultos responsables de la crianza es lo que hace aún más traumática la situación.

—¿Qué aspectos deberían considerar las familias para sentirse seguras a la hora de enviarlos a una salita?

—Partiendo del supuesto de que es muy difícil no sentir ansiedad o desasosiego al dejar a los hijos en un lugar extraño, los padres deben poder sentir absoluta confianza porque esto es lo que en definitiva se les transmite a los niños al dejarlos. No existe la garantía absoluta, pues muchas de estas organizaciones tienen equipos de conducción que no siempre son idóneos. Incluso los equipos de conducción deben sí o sí ser especialistas en educación del nivel inicial y en muchos casos no lo son. Los padres deben verificar que los directivos sean docentes y que tengan una especialidad en nivel inicial y/o maternal (lo mismo con los docentes a cargo de las salas). Un representante legal o "el dueño" pueden no tener esta condición pero deben contratar como directivos a docentes especializados. Si la organización no es dirigida pedagógicamente por un especialista del nivel inicial es evidente el destino de todo lo que allí ocurra.

—¿Cuáles son las señales más comunes que dan los más chicos cuando son maltratados o abusados en un espacio como un jardín? A qué prestarles atención?

—Cambios abruptos y persistentes en los hábitos cotidianos que puede presentarse con sintomatologías de aparición abrupta y sostenida en un lapso no menor a tres meses, como alteraciones de la conducta individual, del comportamiento social, del sueño diurno y nocturno, en los hábitos alimentarios; conductas fóbicas específicas, miedos y estados de angustia inespecíficos, reacciones explosivas de llanto inmotivado, terror nocturno, alteraciones en el control de esfínteres, conductas de rechazo hacia el personal o el lugar luego de buenos proceso de adaptación, ensimismamiento o conductas de retraimiento significativas, irritabilidad excesiva e inmotivada y con muy poca posibilidad de contención, vómitos frecuentes sin etiología patológica, desaparición o disminución del apetito e intolerancia a los alimentos, fiebre sin etiología viral o bacteriana, dolores corporales o de cabeza repentinos y significativos.

—¿Lo del Jardín Tribilín fue un hecho excepcional o hay otros casos que no siempre se conocen públicamente?

—Lo del Jardín Tribilín es un caso más dentro de un gran descontrol cuando la educación sigue sin ser una prioridad. Hay una gran cantidad de organizaciones que carecen de habilitación, que no tienen el control del Estado y, por supuesto, capacitación profesional. En general muchos padres se resignan porque no pueden pagar otro colegio o en el que dejan a sus hijos es de educación gratuita o porque no hay en la zona donde viven o trabajan o porque allí justamente toleran desajustes que en otros lugares no. También hay mucho abuso de poder y una gran especulación de parte de algunas organizaciones escolares, con los padres sumisos que no se animan a cuestionar a "la institución". No creo para nada que éste sea un caso excepcional, sobre todo en el nivel maternal e inicial. Por esa razón los padres deben estar muy atentos, en esta etapa, y exigir lo que consideren necesario para su tranquilidad sin ninguna contemplación ya que si las organizaciones niegan información es porque tienen algo que ocultar.

—Hoy se discute e impulsa fuertemente la necesidad de universalizar las salas de 4 años (en algunas provincias ya son obligatorias) y extender la oferta incluso para los de menos edad, como los maternales. ¿Cómo pensar esta etapa —tanto padres como docentes— para que no sean sólo espacios de contención de niños?

—Si bien se ha avanzado mucho en la profesionalización del nivel inicial, persiste aún un espíritu ideológico que asocia este nivel escolar a una situación de maternaje; de hecho fue el eje de trabajo durante mucho tiempo. En muchas organizaciones suponen que no es necesario contratar profesoras/es de nivel inicial, no sólo por las competencias profesionales sino por los sueldos. Muchas veces en algunas organizaciones escolares se transforman en auxiliares docentes personas que trabajaron durante algún tiempo como personal doméstico del lugar. La confianza y el buen trato suponen una capacitación espontánea por lo tanto resulta mucho más económico contratarlas o ascenderlas de categoría aún si no están habilitadas para ello. También suponen que lo que hace un docente de nivel inicial es "cuidar" al niño durante su estadía. Esto es falso y en todo caso cuando se hace eso se comete una imprudencia. Los niños aprenden lo que viven, así es que requieren de personal altamente especializado para que desarrollen procesos de estimulación temprana o estimulación adecuada (según la edad) para que esa "estadía" se transforme en lo que debe ser: un proceso de enseñanza-aprendizaje.

Marcela Isaías.

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