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Sábado 21 de Junio de 2014

El Inta suma innovaciones de la mano de la tecnología de precisión

El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta) está testeando un nuevo sistemas de aplicación de dosis variables para fertilizantes líquidos y herbicidas que permitiría una aplicación selectiva. Este se diferencia de la metodología utilizada en la actualidad ya que no se modifica el tamaño de la gota y por lo tanto se reduce el riesgo por deriva cuando se hace necesario incrementar la presión.

El avance de las tecnologías de agricultura de precisión, así como el desarrollo de máquinas precisas es un hecho palpable en Argentina y el mundo. Específicamente en el área de las pulverizadoras se desarrollaron numerosas innovaciones tendientes a facilitar el manejo específico, es decir variar las dosis según las necesidades reales de cada ambiente homogéneo dentro del lote y en ese marco se inscribe el desarrollo del Inta.

La dosificación variable de insumos comenzó en el país en los 90. El concepto creció de la mano del ahorro que supone en la aplicación de los agroquímicos, el menor impacto ambiental y los mejores rindes, ya que al definir específicamente lo que necesita un cultivo en cada segmento del lote se logra una mayor eficiencia.

El ingeniero agrónomo Gerardo Masiá, del Instituto de Ingeniería Rural del Inta Castelar, explicó durante Agroactiva que el sistema de dosis variable está en una fase experimental y que recién se están haciendo pruebas en diferentes ambiente —aunque mecánicamente ya está probado— pero adelantó que el proyecto marcha muy bien. En sí, el dispositivo permite realizar un cambio en el caudal de la pulverizadora mediante la apertura y cierre de una electroválvulas, una alternativa que permite modular el ancho del pulso.

El invernadero. Masiá también mostró en la expo el robot Trakür, un prototipo desarrollado para el control de plagas en cultivos de invernadero que protege la salud de los operarios ya que "reduce la exposición humana a los agroquímicos".

"Esta tecnología está destinada a proteger la salud del operario mediante la reducción de su exposición a las aplicaciones en espacios confinados. Este es un aporte para mejorar la eficiencia en la producción y aplicación de los productos en bajas dosis", expresó Masiá sobre el robot que no será trasferido a ninguna empresa para su producción y penetración en el mercado sino que como se trata de una tecnología sencilla estará disponible en forma abierta.

El invernadero se caracteriza por ser un ámbito cerrado en el que las condiciones se mantienen casi inalterables durante el día: las temperaturas son elevadas, la humedad alta y no se registra circulación de aire, condiciones potencialmente dañinas para la salud. "Esto expone al operador durante períodos prolongados a los plaguicidas, por eso pensamos en un robot", señaló Masiá. Trakür, que significa niebla en Mapuche, es un vehículo autónomo, robusto, económico y que se traslada a través de un sistema filo-guiado, o riel virtual, un cable que emite una señal y que el robot capta a partir de sensores. Es eléctrico y se alimenta con una batería de 12V que le permite desplazarse a velocidades que van desde 1,4 a 4,2 kilómetros por hora. Además, posee una autonomía superior a 8 horas y una cámara a través de la que realiza el seguimiento remoto de la unidad.

A esta plataforma experimental, se le sumará el perfeccionamiento de la telemetría inalámbrica, una herramienta que informará sobre las novedades: niveles de plaguicida, estado de la batería, velocidad de desplazamiento, caudal, al igual que alertas debidas a obstáculos encontrados en el recorrido.

El Instituto de Ingeniería Rural también trabaja en un avión no tripulado para la generación de mapas. El vehículo para la obtención de imágenes aéreas de alta definición y bajo costo permite la elaboración de mapas de malezas para la aplicación de dosis variables de herbicidas y el seguimiento de su evolución. Es posible también evaluar daños en cultivos a causa de plagas, enfermedades y granizo, detectar fallas de siembra en emergencia temprana, entre otras aplicaciones. Masiá, además, explicó que el área de la que forma parte desarrolló un sistema de transmisión de datos para colmenas que permite conocer en tiempo real el incremento de peso, por ejemplo, y así saber cuándo recolectar la miel. Mediante una señal de celular se georeferencia cada colmena y por sms se envían los datos al apicultor. "Este sistema está casi listo, estimamos que en 2015 saldrá al mercado", indicó.

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