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Miércoles 04 de Octubre de 2017

"El Caridad", el primer hospital

El 4 de octubre de 1855, la Sociedad de Beneficencia fundó el Hospital de Caridad, hoy Hospital Provincial de Rosario, sobre calle General Belgrano (actual Leandro N. Alem), el primer hospital público de la ciudad.

El 4 de octubre de 1855, la Sociedad de Beneficencia fundó el Hospital de Caridad, hoy Hospital Provincial de Rosario, sobre calle General Belgrano (actual Leandro N. Alem), el primer hospital público de la ciudad. También fue el comienzo de la participación de la mujer en un rol social impensado, organizar un hospital reclamado por la ciudadanía, teniendo en cuenta su incremento poblacional y su vacío sanitario para asistir a los necesitados de ambos sexos desprotegidos y atenderlos personalmente. En sus comienzos sus dos salones eran ocupados por 24 camas aproximadamente. El edificio del hospital fue creciendo y en 1861 su capacidad de internación aumentó a 42 pacientes. Muchos sumaron sus esfuerzos: médicos, políticos reconocidos a nivel nacional, provincial y municipal, ciudadanos que por sus generosos aportes económicos hicieron posible el engrandecimiento del hospital, con la prolija administración de la Sociedad de Beneficencia. Las Hermanas de Caridad Hijas de María del Huerto, instaladas en el hospital desde 1863, fueron el sostén espiritual de los enfermos. Siendo aún un humilde edificio, el Caridad supo albergar a los soldados heridos de las batallas de Caseros, Cepeda y Pavón, y de la guerra del Paraguay. Los enfrentamientos cívicos entre facciones políticas arrojaban gran número de heridos y las epidemias de cólera, tifus y otras que asolaron la ciudad y sus alrededores tuvieron una respuesta rápida y eficaz de parte de la Sociedad de Beneficencia y su hospital. En 1885 se produjo la primera expansión edilicia del hospital mixto. A esto se sumó la capacidad demostrada por el equipo médico, cada vez más numeroso, el instrumental de avanzada traído desde Francia y una infraestructura hospitalaria que mejoraba de año en año. Debido a estos factores la importancia del Hospital de Caridad trascendió fronteras, llegando a ser uno de los más relevantes de América Latina. El Caridad fue, durante 36 años, el único centro médico público organizado de la ciudad administrado por mujeres altruistas. Fueron numerosos los médicos que se destacaron en el hospital, no sólo por sus condiciones profesionales sino también humanitarias y desinteresadas. Podemos nombrar entre otros a los doctores Francisco Rodríguez y Amoedo, Bartolomé Vasallo, Mauricio Hertz, Luis Vila, Marcelino Freyre, Francisco J. J. Riva, Domingo del Campo, Lavallén, José Sempé, Artemio y Lelio Zeno, y Camilo Carones, entre otros. Las técnicas quirúrgicas desarrolladas le valieron reconocimiento y protagonismo en la historia de la cirugía de Rosario y del país. Con el objetivo de transformarlo en un hospital modelo se proyectaron reformas que incluyeron modernas salas, salas de cirugías, salas de curación, instalación de cocinas, baños, cámaras frigoríficas, sótanos y otras dependencias que en septiembre de 1925 cambiaron la fisonomía del caserío que lo circundaba. Las necesidades sanitarias de la ciudad hicieron necesario agregar otro cuerpo, el monoblock, por calle 1° de Mayo, de cinco pisos, dos subsuelos y dependencias para el funcionamiento de los distintos servicios. Se inauguró en 1943 para la atención e internación gratuita de los pacientes. En 1963 toma su actual nombre de Hospital Provincial. Se trata, en síntesis, de la evolución de un establecimiento que ha sido desde sus orígenes un ejemplo de la infraestructura sanitaria al servicio de la ciudad. El apoyo de la Sociedad de Beneficencia de Rosario hasta la actualidad pone a la mujer en su rol más importante, ayudar al prójimo.
Liliana Olivieri


La corrupción como sistema
La corrupción tiene una larga historia, probablemente comenzó en el paraíso cuando Eva, por consejo de la serpiente hizo que Adán se tentara con el cuento de la manzana, pero en aquel caso el castigo —quizá excesivo por habernos incluido a todos— no tardó en llegar. Según Pablo Salinas en su ensayo "Entre santos y corruptos", estas actitudes presentan dos polos: el corruptor y el corrupto, una dupla inseparable que prospera en un contexto tipo caldo de cultivo. Es decir, donde de alguna manera se toleran la ambición desmedida, el deseo incontrolable de poder, la ausencia de principios y cierta impunidad cómplice. Napoleón, siguiendo a Maquiavelo, decía que todo hombre tiene su precio y no dudó en aplicar dicho concepto. Aunque el término corrupción tiene varias acepciones, hoy se lo emplea para caracterizar las prácticas en las organizaciones (especialmente las públicas) que consisten en la utilización de funciones y medios de aquellas en provecho de sus gestores. Junto a otras características negativas de la conducta humana, la corrupción ha existido siempre y el enfrentamiento con la virtud es una lucha constante. Desde la civilización sumeria, pasando por Egipto, Grecia o Roma, la historia nos habla de su presencia en todas las creencias y niveles jerárquicos. El Nuevo Testamento, por ejemplo, relata la traición de Judas a su maestro por treinta denarios de plata. Existe en el Código del Rey Hammurabi (1700 a C.) un texto referido a la corrupción judicial que revela la preocupación que ya por entonces se tenía por el tema. "Si un juez ha juzgado una causa, pronunciando sentencia y luego cambia su decisión pagará hasta doce veces la cuantía de lo que motivó la causa. Además, públicamente, se le hará levantar de su asiento de justicia y no volverá más". Hoy tenemos otros jueces y otros intereses pero la corrupción, potenciada por el narcotráfico, se ha hecho pandemia y se la puede encontrar en el Primer Mundo, en las naciones subdesarrolladas; en los organismos internacionales, en las instituciones de la sociedad civil, en el deporte, en el control del delito, en los tres poderes de la democracia y según las últimas noticias hasta en el Vaticano. No es privativa de ninguna ideología en particular, los sospechados de peculado, falsedad ideológica, cohecho, lavado, fraude o enriquecimiento ilícito son numerosos y aumentan cuando los castigos se desdibujan. El panorama parece apocalíptico y quizá sea imposible eliminar totalmente la corrupción, pero no todo está perdido. Con ejemplos, la ley, principios éticos y control honesto se pueden lograr buenos resultados, pero para evitar que se extienda como sistema debemos procurar que los que luchan contra los corruptos no sean corruptos.
Omar Pérez Cantón
La realidad que duele
Los judíos tienen una frase bíblica: "Por todo se debe pagar un justo precio". Al negar esa realidad, estamos condenados a pagar intereses, que son los que se comen nuestro presente y el futuro de nuestros descendientes. Por favor, piensen. Dentro de un par de semanas deberemos elegir legisladores (municipales y nacionales) y al observar los resultados obtenidos por algunos candidatos y propuestas en las Paso, un frío me recorre la nuca, igual que si estuviera viendo una película de terror. Personalmente, defiendo el derecho del ciudadano de votar a su elección, en definitiva él es el que paga los desastres que producen los administradores y representantes. Pero para ser ciudadano debe aprender su responsabilidad hacia el conjunto. Yo defiendo y respeto las ideologías aunque no las comparta, aunque lo que no puedo aceptar es la falta de memoria. Que un personaje que emitió durante un largo tiempo cheques sin fondos, que en el presente proclama pertenencia a una ideología que nunca compartió porque está en las antípodas de su formación, que siendo concejal fue condicional al Poder del Ejecutivo municipal. Que siendo diputado nacional elegido a dedo por Néstor Kirchner defendió la nefasta 125 en contra de los intereses provinciales. Que siendo ministro de Defensa, le robaron toneladas de municiones y hasta un misil (es lo que se filtró, vaya uno a saber cuánto más existe en realidad) y mientras tanto, él recorría los medios de comunicación haciendo política partidaria K. ¿Piensan sus votantes que va a cumplir con ellos o solo con él? Otro ejemplo es de aquellos que en el siglo XXI piensan en la "ciudad Estado", "autonomía" "Ciudad futura", una ciudad no es nada sin el interior productor. Vivir de espaldas a esa realidad es suicida. ¡Por favor, piensen!
Julio R. Sánchez
DNI 6.043.532
Los abusos de Litoral Gas
Es deber de la clase política gobernante controlar y moderar los abusos hechos por empresas de servicios a sus clientes. Este es el caso de la empresa Litoral Gas. Desde el accidente ocurrido en agosto de 2013, la empresa pasó de controles laxos a ser una verdadera sucursal de la Gestapo con acciones autoritarias e inhumanas a sus clientes. Como ser el corte de servicio por el solo hecho de sospecha de fuga de gas. Tal cual sucede a edificios enteros que deben gastar fortunas en reacondicionar la instalación, y peor aún soportar más de un año sin el servicio con personas mayores padeciendo frío al no poder usar la calefacción. También corren la misma suerte los usuarios de viviendas, tal como me ha ocurrido. Ante una leve pérdida del flexible externo me fue cortado el suministro, en una semana donde las temperaturas invernales, y rehabilitarlo cuesta una suma del orden de los 5.000 pesos. Yo me pregunto qué intereses tiene la clase política gobernante en la empresa para no limitar los abusos y dejar desprotegido a los usuarios. ¿Por qué no hay un político que nos ampare? Es toda una vergüenza la inacción del Estado
provincial.
Horacio Castellini
DNI 14.631.609
Los dichos de la diputada Donda
En el programa "Terapia de noticias", que se transmite por el canal La Nación +, la invitada diputada Victoria Donda sostuvo que la selección de futbol de España era ficticia. El significado de dicho término que brinda la Real Academia Española es "fingido, imaginario o falso". Me exime de comentario. En otro orden, sostuvo que España no tenía himno. En línea con la cabecita de la diputada afirmo: "Cosas auditare Sancho que non creyere".
Roberto A. Meneghini

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