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Sábado 11 de Abril de 2015

Docencia y neurociencias

Durante estos últimos diez años, las neurociencias nos han abierto las puertas a un gigantesco mundo de posibilidades, experiencias y expectativas diversas en el campo de la educación en general y de la educación artística en particular.

Durante estos últimos diez años, las neurociencias nos han abierto las puertas a un gigantesco mundo de posibilidades, experiencias y expectativas diversas en el campo de la educación en general y de la educación artística en particular. Un libro recientemente aparecido me puso en jaque, haciéndome hurgar un poco más allá de lo habitual, pues me permitió volver a reflexionar sobre mis prácticas docentes, al mostrarme recovecos infinitos, novedosos, aspectos inusuales o poco conocidos de la manera de cómo el cerebro humano funciona ante el hecho, simple y cotidiano, de enseñar y de aprender. Hablo del libro de Facundo Manes "Usar el cerebro". Desde las neurociencias, entonces, podemos explicarnos, adentrarnos, interpretar y entender qué sucede cuando pensamos, cuando aprendemos, cuando creamos, cuando nos apropiamos de distintos saberes, cuando los transferimos.

Para los que somos profesores y para los que lo somos desde el área de educación artística, este libro nos ayuda a profundizar en aspectos básicos, esenciales para el área en cuestión, como son la creatividad, la emoción, los estímulos, la curiosidad, la percepción, el pensamiento divergente, la inteligencia, las inteligencias...

Si en nuestra formación académica leímos "Imaginación y creación en la edad infantil", de L. Vigostky, si nos deslumbramos con "Arte, mente y cerebro" y con "La teoría de las inteligencias múltiples", de H. Gardner e incluso los que adherimos a que el cambio era posible luego de leer "La cabeza bien puesta", de E. Morin, el libro de Manes se convierte en el complemento perfecto para seguir investigando en las aulas, avanzando en posibilidades de futuro entre todas y todos, docentes y alumnos, examinando y seleccionando las mejores alternativas que se presentan en cuanto al qué y al cómo hacemos para que el conocimiento sea la verdadera revolución del presente siglo. El país lo necesita, la educación se lo merece (y nosotros, también).

Daniel Tillería Pérez / Magíster en educación artística

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