La lupa
Sábado 22 de Abril de 2017

Descanso

Hay lugares recoletos de la ciudad que ofrecen un ambiente ideal para el sosiego, la pausa del día que resulta mágica en medio del fárrago urbano. Uno de esos es la plaza 25 de Mayo, frente a la Municipalidd y la catedral, por situarla. Desde ya que va mudando de fisonomía social a lo largo del día. Y, precisamente pasado el mediodía adquiere ese ambiente lánguido y tranquilo. Por espacio de una hora, o más, todos los bancos están ocupados, y en su inmensa mayoría sostienen a jóvenes con trajes oscuros y camisas blancas con corbatas que comprende una ampia paleta de tonos y niñas con pinta de secretarias ejecutivas que comen sándwiches o yogures despaciosamente, saboreando cada bocado. En grupos de dos o tres comen apenas intercambiando algunas palabras, esporádicamente, como si de golpe alguien se hubiera acordado de alguna cosa y tenía miedo de olvidársela. Algunos, cada tanto intercambian los bocados con sorbos a botellitas transparentes, o de alguna gaseosa. Y después dejan que la mente divague por los recónditos meandros de los recuerdos.

Todo bajo la sombra espesa de los plátanos que por estos tiempos empiezan a desprenderse de las hojas. Los que pasan caminando ligero para llegar a tiempo al edificio de Correos, o al Palacio de los Leones apenas les dirigen una mirada de sorpresa (y quizás de hambre) y siguen raudos.

Nada, el cosmos gira alrededor del compañero de banco, del envoltorio que apenas cubre ya las tajadas de pan con algo y del espectáculo gratuito de los autos que desfilan por Buenos Aires, o por Córdoba, o Santa Fe, o Laprida que sacuden un incipiente aburrimiento que nace del sosiego. Y así siguen un rato más, ajenos a tanta historia de la ciudad que pasó bajo esas baldosas amarillas gastadas por millones de pasos.

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