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Viernes 08 de Septiembre de 2017

Desamparada por mi obra social

La semana pasada sufrí una caída camino al Conicet en Buenos Aires (lugar de trabajo), lo cual resultó en la quebradura de una de mis rótulas.

La semana pasada sufrí una caída camino al Conicet en Buenos Aires (lugar de trabajo), lo cual resultó en la quebradura de una de mis rótulas. Como es mi obligación, hice la denuncia a la ART, la que se hizo cargo de las primeras curaciones y de mi traslado, taxi mediante, a Rosario. Superada la contrariedad inicial, me dediqué a buscar el mejor tratamiento para solucionar mi problema de salud y volver al trabajo y a mi vida normal lo antes que se pueda. Fui al médico que me asignó la ART y también hice una interconsulta con otro especialista de mi obra social (Osunr). Si bien no tengo quejas mayores sobre el primer prestador, puedo decir que en la atención de la ART yo percibí que era un "número de siniestro", mientras que con el médico de la obra social sentí que era una "persona" que necesitaba ser contenida. Esta no es una diferencia menor y por eso decidí atenderme por la obra social, aunque esto implicara pagar la parte de la prestación que corresponde al afiliado. De elegir la ART, los costos económicos serían nulos. Sin embargo, la cosa no es tan sencilla. A la limitación que tengo de movilizarme por mis propios medios, se sumó la limitación a poder "elegir". El auditor de la Osunr me dijo duramente que dado que se estaba notificando de mi accidente (a través mío) no autorizaba ninguna de las prestaciones que necesito (cirugía, tomografía, entre otras cosas), ya que las mismas debían ser afrontadas por la ART. Me siento mal, desamparada y me dan vueltas por la cabeza diferentes preguntas y cuestiones: ¿Debí ser deshonesta y ocultar lo de mi accidente para tener la cobertura? Si una persona no avisa, recibe las prestaciones de la obra social. ¿Entonces qué pasa cuando se enteran del accidente? ¿Les destruyen las tomografías y cirugías ya hechas? Cuando estaba sana tenía derecho a elegir mis médicos y mis prestadores y luego de accidentarme debo resignarme a ir donde me mandan. Parece que además de partirse mi rótula, mis derechos partieron también. Los especialistas en riesgos de trabajo a los que consulté me han dicho que la ley y la Constitución me asisten porque hay derechos que no pueden ser conculcados como el de la "autonomía de la voluntad del paciente", pero hacer valer esos derechos llevaría tiempo y no estoy en condiciones de esperar. No soy abogada, pero he visto que hay jurisprudencia que indica que las obras sociales no están relevadas de sus obligaciones con los afiliados en estas situaciones. En todo caso, lo que pagan, pueden luego exigirlo a la ART. Hago pública esta cuestión para desahogarme y para que si a alguien le pasa algo parecido, estén preparados para dar una batalla legal como la que voy a dar para generar un nuevo precedente que cambie esto, aunque para entonces a mí ya no me sirva.
Bibiana B. Nerli
DNI 14.143.620


Un pedido absurdo del kirchnerismo
"El pedido (del kirchnerismo) es medio absurdo", puntualizó Frigerio, luego de que dirigentes de Unidad Ciudadana reclamaran el retiro de la Gendarmería en el operativo de seguridad de la elección del próximo 22 de octubre, en medio de los cuestionamientos a esa fuerza por su accionar en el caso Santiago Maldonado, desaparecido desde el 1º de agosto en el sur de Chubut. Esta frase, publicada en los medios recientemente, nos indica por qué los revoltosos K cometieron tantos desmanes en la Plaza de Mayo, por la supuesta desaparición de Santiago Maldonado. Estimo que la Justicia y el gobierno deberían tener en cuenta estas imposiciones. La finalidad es llegar a las elecciones con idéntico fin que La Cámpora hizo en Tucumán en 2015, quemando las urnas y armando un terrible batifondo para ganar o ganar y, como no lo hizo, los salvó el juez en lo electoral. Están en nuestras memorias los hechos delictivos que escandalizaron el país y hasta obligaron a dos jueces a escaparse de la provincia o serían asesinados. Muchos guardamos los diarios de esas fatídicas elecciones. Esta reseña es para que sepan dónde esta parada la democracia y sepan cómo defenderla. Que nadie esté de rodillas, los tiempos arrecian.
Alejandra Pérez Ortega
Tucumán
A los estimados doctores de URG
A esos benditos y grandes señores que en la mañana del 17 de julio, tipo 9, se apersonaron en mi domicilio de Constitución 1015, planta alta, y me encontraron en muy mal estado. Me asistieron y me llevaron al Sanatorio Americano, prestándome los primeros y trascendentales servicios de reanimación cardíaca. Me gustaría conocer sus nombres para poder agradecerles lo que hicieron conmigo, ya que al estar en ese estado no sabía ni dónde estaba. Tenía un bloqueo de la arteria coronaria. Por ello, la presente es para agradecerles eternamente, junto a toda mi familia, la rapidez, eficacia y educación que demostraron ante mi cuadro. Nunca es tarde cuando la dicha es buena.
Jorge Luis de Haro
Digamos las cosas como son
En 1879 el general Roca, como comandante en jefe del Ejército nacional fue a cumplir la misión que Avellaneda, presidente de la Nación, elegido por el pueblo, le había asignado. La Campaña del Desierto estuvo destinada a integrar, a incorporar de hecho a la geografía argentina prácticamente la mitad de los territorios históricamente nuestros, y que estaban bajo el poder araucano, cuyos frutos más notables eran el robo de ganado, de mujeres y la provocación de incendios. Los araucanos, tal como su nombre lo indica, eran originarios de Chile, más precisamente de la región de Arauco. Los araucanos, que hoy se hacen denominar mapuches, llegaron a la Argentina en 1830, cuando la Nación era ya independiente y soberana. Por lo tanto, fueron invasores. El primer grupo de invasores se afincó en Neuquén y desde allí se fueron extendiendo hacia el sur y el norte. El verdadero genocidio lo cometieron los araucanos cuando aniquilaron a los tehuelches, que eran los auténticos aborígenes originarios de la Patagonia. Hoy, todos los nacidos en el suelo patrio somos argentinos y como argentinos/mapuches tienen todos los derechos al igual que los demás argentinos, pero no a intentar falsear la historia y pretender que les devuelvan tierras que nunca les pertenecieron, de las que no son "pueblo originario", sino que fueron sus invasores. Y ya no caben falsas reivindicaciones indigenistas ni de pueblos originarios inexistentes. Desde comienzos del siglo XVI está presente la sangre hispana en todo el suelo argentino y los pueblos originarios de la Patagonia anteriores a esa fecha fueron las etnias tehuelches, conformadas por distintos pueblos o tribus. Este tema mapuche y su propaganda instalada que han hecho del indigenismo una cuestión de Estado es preciso comenzar a desbaratarla de raíz. Es más que evidente "la gran mentira", ya que al hacerse llamar "mapuches", pretenden ocultar o hacer pasar desapercibido su verdadero e invasor origen araucano, es decir natural de Arauco, Chile. Y simultáneamente, intentan ocultar el genocidio tehuelche a manos de los araucanos, como si estos últimos genocidas fueran otros, cuando se trata de ellos mismos. Y, lamentablemente, no sólo los políticos venales y periodistas pagados por el sistema sirven de difusores de una mentira infame, sino que han caído en ella y no siempre por ingenuidad, por eso separemos los tantos. Y a propósito de RAM, que Santiago Maldonado aparezca ya.
Sebastián Mason
De criminales a legisladores
En Colombia, las Farc, el grupo de guerrilleros, terroristas y asesinos que actuó durante 50 años, que asesinó a más de 300 mil personas y desplazó a siete millones de colombianos, después de una ardua tarea, firmaron junto con el gobierno un acuerdo de paz. Este acuerdo insólito, ilegítimo, va contra todas las normas democráticas de cualquier país normal. ¿Cómo puede haber acuerdo de paz cuando un bando está compuesto por criminales? ¿La Justicia dónde está? Jamás habrá paz sin justicia, por más acuerdo que haya. Pero lo peor es que a estos asesinos, que deberían estar en la cárcel, se les permitió formar un partido político, pero lo más grave aún es que para las elecciones tendrán una decena de legisladores sin necesidad de ser votados. Uno se pregunta, qué pensará un colombiano que camina por la calle junto a un asesino libremente, sabiendo que hay miles en la cárcel con delitos mucho menores. ¿En qué situación ciudadana se encontrarán los legisladores elegidos por el pueblo cuando se sienten junto a terroristas, criminales y asesinos que quizás asesinaron a un familiar o amigo de ellos? Los guerrilleros, terroristas, criminales, no pueden ocupar cargos y menos ser legisladores que deben crear leyes para el bienestar ciudadano. Lo mismo podemos decir de aquellos personajes corruptos que se valieron del Estado para hacerse millonarios, robándole al pueblo y más aún provocando tragedias con muertes, y hoy se presentan como candidatos, casos concretos y muy repudiables por ilegitimidad moral.
DNI 6.347.664
Seguimos con las avivadas
La ciudad que caminamos todos los días está colmada de vivos. Cuando un comerciante quiere cobrar por la carga de la tarjeta Sube dígale que no debe abonar absolutamente nada. Eso está estipulado por la ley nacional de Defensa del Consumidor, ya que es un servicio gratuito. Hay que hacerse valer como ciudadano.
Claudio Penkala
DNI 25.880.001

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