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Lunes 07 de Abril de 2008

Charlas en el Café del Bajo - Lunes 7

—Durante viernes y sábado pasado abordamos el tema "El sentido de la vida". Y sobre ello ha escrito una extensa pero interesante nota, que nos ha enviado, el padre Angel Martínez Sagasti. Durante un par de días creo que sería de provecho meditar sobre sus palabras. Dice así: "He leído tu columna de hoy sobre el sentido de la vida...

—Durante viernes y sábado pasado abordamos el tema "El sentido de la vida". Y sobre ello ha escrito una extensa pero interesante nota, que nos ha enviado, el padre Angel Martínez Sagasti. Durante un par de días creo que sería de provecho meditar sobre sus palabras. Dice así: "He leído tu columna de hoy sobre el sentido de la vida. Aunque no está dicho explícitamente, se entiende que lo que la gente busca, como fin de su vida, es la felicidad. El problema, como siempre, es dónde encontrarla y cómo. Los filósofos suelen adoptar una doble perspectiva: una exterior y objetiva, y otra más experimental y subjetiva. Según la consideración objetiva, la felicidad consiste en la posesión de un conjunto de bienes que significan para el hombre y la mujer plenitud y perfección. Paradójicamente, hay personas que poseen muchos de esos bienes y sin embargo no se sientes felices. Y al revés, se encuentran otras que en situaciones humanamente precarias se sienten felices. Por eso, es preciso también ver las cosas desde dentro de nosotros mismos, de una manera subjetiva: ¿cómo vivo y siento yo mi felicidad? ¿Qué significa para mi ser feliz? ¿Lo soy realmente? Para encontrar una orientación que dé respuesta a estas preguntas, hay que indagar más a fondo sobre el sentido de nuestra existencia.

—Una tarea a veces incompatible con la realidad del mundo cotidiano, a veces difícil, pero siga, siga con el escrito del sacerdote.

—"Como decía un filósofo amigo con el que coincidí durante un tiempo en Pamplona, el sentido de nuestra existencia, es decir, la percepción satisfactoria o insatisfactoria de nuestra vida, está íntimamente relacionado con la felicidad. Ciertamente el sentido de la vida no se identifica con la felicidad, pero es condición de ella, pues cuando falta este sentido, cuando los proyectos vitales se han roto o no han llegado a existir nunca, comienza la penosa tarea de encontrar un motivo para afrontar la dura exigencia de vivir. Por eso, la pregunta sobre el sentido de la vida surge cuando se ha perdido el sentido de orientación, cuando no se tiene una idea clara de adónde conducen las tareas que nos toca realizar en nuestra vida. Hoy ese sentido aparece muchas veces oscuro o problemático, pues hay una fuerte crisis de proyectos vitales, de ideales y de valores: faltan convicciones, no hay verdades grandes ni valores fuertes en los que inspirarse de una manera natural, sobreviene la falta de motivación y la desgana, y los ideales no son lo suficientemente valiosos como para justificar el esfuerzo que conlleva ponerlos en práctica".

—Esto es muy cierto, el sentido de la vida o el verdadero sentido de la vida aparece hoy oscuro, podría decirse opacado por modos, costumbres y culturas superficiales. Pero... ante esta realidad: ¿qué hacer? ¿cómo pensar y accionar? ¿Cómo combatir el desgano, la resignación? ¿Cómo no dejarse arrastrar por la fuerte corriente que impulsa al ser humano a un vano propósito existencial que al fin de cuentas no lo hace feliz?

—Mañana la segunda parte del texto del padre Martínez Sagasti.

 

Candi II

candi@lacapital.com.ar

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