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Martes 25 de Abril de 2017

Casi una pizza

A veces los remedos alcanzan y sobran; ya lo dice el dicho, a falta de pan buenas son las tortas. Pasa con innumerables cosas y llega hasta los lugares de entretenimiento.

A veces los remedos alcanzan y sobran; ya lo dice el dicho, a falta de pan buenas son las tortas. Pasa con innumerables cosas y llega hasta los lugares de entretenimiento. Sí, es eso, no es una diversión de locos que dispara adrenalina y carcajadas estridentes, es un gozo placentero, una alegría que alcanza a los cuarentones con los chicos que caminan por las galerías de un centro comercial estilo Paseo del Siglo, o el Alto Rosario (que salvó de la piqueta a las magníficas construcciones ferroviarias) acompañados de abuelos agradecidos con lo que les regala la vida. Hay luces, negocios, pisos brillantes, vendedores que simulan estar contentos, gente de seguridad luchando a brazo partido con el aburrimiento, tanto que se comunican a cada rato por intercomunicadores como si estuviesen dirigiendo el asalto a una trinchera enemiga, y gente, mucha gente que sigue un patrón cansino y uniforme en la caminata.

¿Qué tiene de remedo?, que es una alternativa de paseo, es como un pan felipe cortado a la mitad con un poco de queso y una rodaja de tomate puesto al horno, o en la olla Essen, es casi una pizza. Más lindo es recorrer la Costanera, pisar el pasto, ver el río siempre igual y siempre distinto, ver a los chicos jugar, remontar barriletes, los barcos que navegan tan cerca (y tan lejos, en realidad), las casitas que se adivinan en las islas, los árboles, el Macro. Curioso, esa parte de la ciudad tiene un ambiente similar al del parque Independencia, que no tiene río pero tiene laguito.

Pero la lluvia, o el frío, que tantas veces abandona su condición benigna, imponen límites severos. Y ahí aparecen los shoppings. Sólo a pocas horas del cierre empieza a mostrar esa condición de remedo, cuando los brillos se enturbian, desaparecen los ecos de las risas y la melancolía saca carta de ciudadanía. Peor es nada.

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