Edición Impresa
Sábado 28 de Enero de 2017

A tres años del fallecimiento de Obeid, un dirigente con mayúscula

Durante dos períodos su acción de gobierno estuvo dirigida a apuntalar desde el Estado el desarrollo económico productivo y la creación de empleo, la inclusión social, la integración territorial provincial y el fortalecimiento Institucional.

Hace tres años nos dejaba el amigo y compañero Jorge Alberto Obeid, el Turco Obeid. Dirigente estudiantil y juvenil de la Juventud Peronista (JP) y del Partido justicialista(PJ), concejal e intendente de la ciudad de Santa Fe, diputado nacional y dos veces gobernador dos la provincia, fue una fiel expresión de una época y de un tiempo en cuanto a la manera de entender la acción transformadora de la política y de practicarla con pasión, decencia, convicción y coherencia durante toda su vida y en todos los cargos que le toco desempeñar.

   Obeid abrazó el justicialismo y fue siempre, y sin aditamentos, sencillamente peronista. Entendió que en su doctrina estaban los fundamentos para enriquecer y guiar una militancia en favor de los que menos tienen y para generar las condiciones transformadoras que permitiesen mayor igualdad, inclusión social y oportunidades a todos de mejoramiento personal y familiar, en el marco de una sociedad socialmente integrada y justa, económicamente libre y políticamente soberana.

   Fue uno de los mejores gobernadores, para muchos el mejor, que tuvo la provincia. Durante dos períodos su acción de gobierno estuvo dirigida a apuntalar desde el Estado el desarrollo económico productivo y la creación de empleo, la inclusión social, la integración territorial provincial y el fortalecimiento Institucional.

   Practicó, para ello, un fuerte liderazgo basado en el diálogo, la persuasión y la apertura política, la descentralización de la administración y los recursos en los territorios, municipios y comunas y entidades intermedias sociales de la comunidad organizada.

   Fue un político moderno que creyó en la necesidad de un Estado fuerte, capaz de intervenir en la economía para promover el desarrollo productivo con políticas activas y, para lo cual, era indispensable tener recursos genuinos, bien y prioritariamente administrados con decencia y austeridad. Y así lo hizo en sus dos gestiones de gobierno provincial, producto de lo cual quedan como testimonios los superávit fiscales que, sin endeudamientos ni aumentos de impuestos, permitieron la ejecución de una extraordinaria obra pública en caminos, puentes, puertos, parques industriales e infraestructura en general en todo el territorio provincial, que atrajeron las inversiones productivas a radicarse y a generar empleos en una provincia confiable y decentemente administrada.

   Obeid repetía hasta el cansancio que la inclusión social venia de la mano de la generación de empleo y el trabajo, del desarrollo económico productivo ayudado desde un Estado activo fuerte, austero y bien administrado. Su acción de gobierno fue una demostración clara, coherente y contundente de ello.

   Se fue de este mundo joven y con mucho por hacer y dar desde la acción política transformadora que tanto amo y practicó durante toda su vida.

   Lo cierto es que, para su familia, para quienes lo acompañamos en la política y en los gobiernos, para los militantes del justicialismo en general, y también para aquellos que desde distintos ámbitos partidarios y sociales han valorado y reconocido a este dirigente singular, nos queda un ejemplo y un legado a seguir y llevar adelante de alguien que, como el Turco Obeid, no paso en vano ni desapercibido por este mundo.

Comentarios