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Domingo 09 de Abril de 2017

A las trompadas

Por ahí el día arranca así, desde los noticieros de la radio o de la televisión se desgranan los infaltables asaltos, homicidios, peleas de patotas a las salidas de un boliche..

Por ahí el día arranca así, desde los noticieros de la radio o de la televisión se desgranan los infaltables asaltos, homicidios, peleas de patotas a las salidas de un boliche y toda una sarta de calamidades que reducen lo cotidiano al horror, cuando la verdad verdadera es que todo aquello está muy lejos de la normalidad.
Eso, ¿qué es lo habitual? Queda patente apenas se cierra la puerta de calle que no, que se impone el saludo a los vecinos, una breve charla de cortesía con el portero del edificio, dejar que pase la joven que empuja el cochecito del bebé, y tener con los demás una relación interpersonal amable, después de todo no son ellos los culpables de las desdichas presentes y futuras, o al menos, no de todas.
¿Para qué vivir viendo en cualquiera a un enemigo?, esa es y ha sido una estrategia de gobiernos fascistas que creen representar a un mundo que se cansó de pensar y analizar los caminos de la razón, de la evolución, del entendimiento. Claro que es el más arduo, el más trabajoso y el que más tiempo lleva, pero por ahí es el más justo, el que contempla los intereses y los anhelos de la mayor cantidad de gente, el más justo (por si eso existiera).
De modo que no es bueno abatirse, estar a la defensiva, buscando la facilidad de echar culpas. Hay que pensar que, de la nada, por quién sabe qué cosa, en un momento mágico uno de topa con la carnadura de los versos de Hamlet Lima Quintana, "Gente necesaria", que con exquisita sensibilidad pintó: "Hay gente, que con solo dar la mano/ rompe la soledad, pone la mesa,/ sirve el puchero, coloca las guirnaldas./ Que con solo empuñar una guitarra/ hace una sinfonía de entrecasa".

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