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Domingo, 06 de junio de 201001:00

Toronto, ciudad multicultural

Mltiplicidad de nacionalidades y culturas de todo el mundo, enormes espacios verdes, grandes avenidas comerciales, rascacielos y restaurantes del mejor nivel internacional, entre otras atracciones, ofrecen una definición sobre Toronto...

Jorge Levit / La Capital (Desde Toronto)

Mltiplicidad de nacionalidades y culturas de todo el mundo, enormes espacios verdes, grandes avenidas comerciales, rascacielos y restaurantes del mejor nivel internacional, entre otras atracciones, ofrecen una definición sobre Toronto, una ciudad que impacta apenas se la pisa. Es la más importante y grande de Canadá y está ubicada sobre el lago Ontario, una gran masa de agua donde en primavera y verano se practican deportes náuticos y un barco pasea a los turistas.

  Toronto es la capital financiera del país y una de las más importantes del mundo. Tal vez por eso elG-20, grupo que reúne a los Estados más industrializados del planeta y a los emergentes más importantes, entre ellos Argentina, haya decidido realizar allí su reunión bianual el 26 y 27 de junio próximos.

  Si mágicamente una persona pudiera ser transportada al centro de la ciudad con los ojos cerrados, al abrirlos y preguntarle dónde se encuentra, dudaría decir si está en Toronto o Nueva York, porque el parecido entre ambas es notable. La diferencia, a favor de Toronto, es su gran limpieza, calles silenciosas, gente absolutamente amable y algo más que importante: inexistencia de delitos. No hay robos a mano armada ni especialistas en engañar a los turistas, sean taxistas o comerciantes. Caminar por Toronto a cualquier hora del día y la noche es absolutamente seguro.

  Uno de los interesantes atractivos de la ciudad son sus barrios étnicos, donde se agrupan numerosas nacionalidades –más de cien– de los cuatro continentes y muestran y ofrecen su cultura, que obviamente incluye la gastronomía. La mitad de la población de Toronto, de unos 2,5 millones de personas, nació fuera de Canadá. Los números hablan por sí solos.

  Un primer paseo debería realizarse a pie e incluir el Downtown, Kensignton, el distrito de los entretenimientos, Chinatown o la zona financiera donde están los edificios más altos de la ciudad. No hay que preocuparse si no tiene un mapa, en todos lados se consiguen y ubicarse en la ciudad es muy sencillo. Cuando visite algún lugar más alejado, el sistema de transporte lo llevará a todas partes y por eso es conveniente comprar un pase por los días que se tengan planeados quedarse.

  Una visita que también se puede hacer es al histórico mercado de St. Lawrence, donde se presentan dos enormes pisos con productos alimenticios frescos pero también industrializados. Si busca algo absolutamente étnico, en los barrios griegos o en el Asiatown, Little India o en las zonas italianas y portuguesa no se irá defraudado. Tampoco si prueba los típicos panchos que ofrecen los vendedores ambulantes. Se pueden comer con confianza porque en Canadá está todo absolutamente regulado y los controles son severos. No deje de probar una manzana, la fruta nacional canadiense.

  A la hora de las salidas nocturnas, hay que tener en cuenta que casi todo cierra a las dos de la madrugada, boliches incluidos. También, que a los menores de 19 años no se les vende alcohol ni cigarrillos. Y no hay excepciones.

Bajo tierra

Si el día se presenta frío o lluvioso el llamado "Path", que es un sistema subterráneo de unos 27 kilómetros, le dará otra perspectiva de la ciudad, la que está bajo tierra y que es imprescindible para enfrentar los crudos inviernos. La red conecta estaciones de metros y ferrocarril, edificios públicos y comerciales, restaurantes, bares y miles de tiendas. Además, muchos hoteles tienen una puerta de acceso directo al "Path" por lo que no es necesario ni salir a la calle.

  Si decide pasear al aire libre en invierno, con la ropa adecuada no tendrá problemas y menos cuando ingrese a una casa o edificio donde la temperatura, por ley, debe ser de entre 19 a 20 grados centígrados. Incluso los propietarios que alquilan viviendas tienen la obligación de garantizar ese rango de calefacción a sus inquilinos.

  En la zona donde se agrupan los teatros hay un gran movimiento y se presentan comedias musicales que han dado la vuelta al mundo. En mayo, por ejemplo, seguía en cartel Mamma Mía, una obra basada en las canciones del grupo sueco ABBA e interpretada por un grupo canadiense que venía de actuar en Londres y Chicago.

  El espectáculo de Toronto está a la altura del de Nueva York, donde también para la misma época otro grupo teatral presentaba la misma comedia musical. La recomendación es tratar de conseguir con anticipación entradas porque los teatros están llenos, sean días hábiles o fines de semana. La platea cuesta entre 49 a 89 dólares canadienses, aunque ese valor depende de los días y la ubicación.

Lunes y sábado no hay función. Si se prefiere algo más movido, también está en escena Rock Of Ages, otro éxito musical.

Museos y cultura

Toronto se caracteriza, además de ser un gran lugar de convenciones y eventos de todo tipo, por ser una ciudad que invierte en la actividad cultural. Tiene unos 125 museos, galerías de arte y cobija todos los años importantes festivales. Para los más chicos el Centro de Ciencias de Ontario es una buena opción para conectar a los niños con la naturaleza, el espacio y los enigmas de la creación. Sobre todo porque incluye una muestra sobre Harry Potter, el niño mago inglés cuyas aventuras deleitaron a millones de chicos alrededor del mundo. La exhibición es itinerante y estará en Toronto hasta el 22 de agosto. La entrada al museo cuesta 27,50 dólares canadienses para los adultos y 23,50 para los menores.

  Para los adultos, hombres y mujeres, hay un lugar imperdible e inexistente en otra parte. Es el Bata Shoe Museum. Sí, una muestra sobre zapatos, que en un principio puede sonar como poco relevante, pero que después de recorrer la exposición la opinión cambiará radicalmente. La exhibición contiene zapatos utilizados hace decenas de siglos en todo el mundo por gente común, pero también los de algunos príncipes o famosos, como John Lennon y Roger Federer. Los más impactantes son los calzados antiguos porque a través de ellos se puede apreciar la evolución de las diferentes culturas, especialmente la europea, asiática e indoamericana. La colección contiene unos 12.500 pares de zapatos, que desarrollan unos 4.500 años de historia de la civilización. No todos se muestran al mismo tiempo, por lo que la colección exhibida al público cambia periódicamente.

  El tiempo para las compras también hay que calcularlo, porque Toronto tiene su 5ª avenida al estilo neoyorkino. La calle se llama Bloor, donde se agrupan las marcas más famosas, centros comerciales y tiendas. Los precios son casi idénticos a los de Nueva York, sobre todo ahora que el cambio entre el dólar canadiense y el norteamericano está casi 1 a 1. (No confundir con la convertibilidad argentina). La única diferencia entre Toronto y Manhattan es el impuesto sobre los productos: 13% en Toronto, 9% en Manhattan.

  Si se busca algo más económico la calle Younge ofrece una variedad increíble, hasta peluquerías para damas. Los precios son más económicos, pero la calidad de los productos es inferior. Precisamente, esta calle es la más larga del mundo, porque nace en Toronto y termina en Rainy River, Ontario, después de recorrer nada menos que 1.896 kilómetros.

  Para ir a un shopping con liquidaciones hay que viajar unos 30 minutos (ver Consejos). Se llama Vaughan Mills y es enorme. Se desarrolla todo en una planta con cientos de negocios de todas las marcas. Si se buscan, las ofertas aparecen. Hay que dedicarle al menos unas cuatro horas, incluyendo el viaje de ida y vuelta.

Las cataratas

Muy cerca de Toronto (ver Consejos) se levantan una de las principales atracciones de la región. Enclavadas en el límite con los Estados Unidos (linda con el estado de Nueva York) las Niagara Falls, como todos las conocen, requieren una visita de un día completo. El tren parte de la Unión Station y el boleto cuesta 42 dólares ida y vuelta.

Los canadienses combinaron la exuberancia de la vegetación de la zona con construcciones de grandes hoteles y casinos. Tal vez para caracterizar mejor al lugar se lo podría definir como una conjugación de moderna edificación con la majestuosidad de las cataratas, lo que le da un toque especialmente atractivo y distinto.

  Con el mejor estilo norteamericano del show, los canadienses saben explotar esta belleza natural, que se aprecia mejor desde su lado que del de Estados Unidos. A las cataratas las muestran desde todos los ángulos y maneras posibles. Lo más impactante es tomar un gran bote que parte cada media hora y que navega hasta casi el lugar mismo donde cae el agua, lográndose así un gran impacto visual y sonoro. Pese a que cada pasajero navega con un protector de nailon, el mejor consejo es llevar una muda de ropa porque todos resultan pasados por agua. El costo de paseo es de 14.50 dólares para los adultos y 8,95 para los menores. Para verlas desde cerca también hay otras opciones, una especie de pasarelas sobre los rápidos.

  Desde el aire hay dos posibilidades: subir a la Skylon tower, parecida a la de Toronto pero más baja y con un restaurante también giratorio, o darse un gran gusto y verlas desde un vuelo en helicóptero. Son paseos de unos ocho minutos por encima de las cataratas y que cuestan unos 119 dólares por persona. Por grupo familiar cada pasaje baja a 95 dólares. La vista es magnífica.



 



 

Tags: turismo P2

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