14-03-10 |
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Verona, tierra de enamorados

Verona es más que la ciudad que nos dió el romance de Romeo y Julieta. Sí, la principal razón por la que la gente acude es para poder sacar su foto al lado de la bella estatua con el pecho desgastado por el roce de tanta gente desconocida. Pero si fuera solo eso, Verona no sería más que una ciudad de paso, camino a otro lugar. También está la Arena donde se celebran operas y espectáculos, el castello con un ligero toque arabesco, las plazas llenas de puestos y gente.

   Verona es una ciudad con encanto. Palabra demasiado gastada por las guías de viaje, pero que se adecua a esta tranquila ciudad-pueblo. Uno va a Verona a enamorarse, o a recordar por qué se enamoró en primer lugar. Va a entregarse a sus dulces calles, a su río serpentón, a su tranquilidad e incluso al barullo de su centro. Es un hermoso lugar donde pasar unos días, pasear mucho y sí, si cabe la oportunidad ver la casa de Julieta.

   Verona es la ciudad con más de dos milenios de historia, es hoy el segundo centro de Veneto por viveza y consistencia de sus actividades económicas y es un concurrido destino turístico internacional. En época romana fue un centro político y comercial, de los que hoy quedan huellas pomposas, de la arena al Teatro Romano, del arco de los Gavi a Puerta Borsari, del área arqueológica de Puerta Leo a aquella de las Excavaciones Scaligeri. Esta última zona, situada al centro de la ciudad, a dos pasos de Piazza Erbe, se volvió durante la Edad Media sede del poder político y administrativo, y en ella se encuentran armoniosamente las ruinas de épocas diferentes: de los restos romanos a los grandes edificios del siete-ochocientos, pasando por la arquitectura medieval.

   Interesantes y conocidas son las antiguas paredes de la ciudad, de las que se mantienen todavía trozos en óptimo estado de conservación, que otorgan un aspecto particular a la ciudad y nos permiten reconstruir la historia. Las puertas monumentales, las paredes y las fortificaciones, algunos hoy en buenas condiciones, testimonian la importancia estratégica de la ciudad, bien defendida de las agresiones externas.

   Verona, desde siempre, también es cultura, numerosas instituciones como la Biblioteca Cívica y la Capitulas, la academia Filarmónica (la más antigua del mundo) y la Fundación Arena, la Sociedad Literaria y la antigua Academia de Agricultura, Ciencias y Cartas, la Universidad y el conservatorio mantienen intacta la riqueza cultural. Y numerosos siempre han sido sus visitadores, algunos de los ilustres, como Dante, Mozart, Goethe, Ruskin. Verona todavía atrae hoy a huéspedes de todo el mundo, con su Arena, con el mito de Julieta y Romeo, con su fina belleza.

   La visita del famoso balcón se puede convertir en una gran ocasión para descubrir otros aspectos interesantes como la historia, la música, el teatro, grandes vinos, cocina tradicional y mucho más.

   En el centro exacto del norte de Italia y en el medio de una extensa red de carreteras, Verona está en una ubicación optima como punto de partida para visitar en un día las ciudades de Venecia, Padua, Vicenza y Mantua; además el lago de Garda y las pistas de esquí del Trentino. No precinda de los servicios: déjese conducir por un guía turístico experto para descubrir la belleza a traves de una experiencia encantadora que le transmitirá con entusiasmo la belleza de todos los sitios más importantes.

   En Verona se encuentra de todo. Se puede caminar siguiendo la plácida corriente del río Adige, rodear la espectacular arena romana o atravesar su bellísimo puente de ladrillos rojos desde donde se tiene una de las vistas más bellas de la ciudad. Tras cruzar el puente, se sube por una pendiente sembrada de cipreses hasta el viejo teatro romano que todavía es utilizado para realizar representaciones de danza y drama.

   Para descansar nada mejor que una de las coloridas trattorias que se abren en casi todas las plazoletas de la ciudad, también se puede comprar algo de fruta fresca en el Mercato delle'Erbe cerca del cual se levantan dos bellas fuentes, la de la Donna Verona y otra, de piedra, que data de la Edad Media.

   Los edificios que rodean esta plaza todavía lucen los espectaculares frescos que se les pintó en sus fachadas durante el Renacimiento. Tras un breve refrigerio se puede seguir hasta la legendaria casa de la heroína romántica por excelencia: Julieta Capuleto, en cuyo patio se puede ver una escultura dorada de la legendaria y bella jovencita. Sobre la escultura, está el balcón por donde ascendíael joven Romeo.

   Las puertas de la casa de la bella Julieta están tapizadas de mensajes que escriben enamorados de todas partes del mundo que visitan el lugar. Curiosamente, la casa de Romeo está casi abandonada y pocos turistas se acercan a visitarla.



 

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