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Domingo, 02 de noviembre de 200800:00

Punta del Este: para extasiarse de belleza

Lo primero que uno ve y siente cuando llega a Punta del Este, ubicada al sudeste del departamento Maldonado, es que es una ciudad que se caracteriza por su gran belleza y tranquilidad. De por sí todo Uruguay es un páramo de paz, donde los actos de violencia son raras excepciones.

Carlos Pulvirenti / La Capital

Lo primero que uno ve y siente cuando llega a Punta del Este, ubicada al sudeste del departamento Maldonado, es que es una ciudad que se caracteriza por su gran belleza y tranquilidad. De por sí todo Uruguay es un páramo de paz, donde los actos de violencia son raras excepciones. Pese a ser un gran centro turístico la inseguridad de muchos países desarrollados no se vive aquí donde hay gran cobertura policial.

La estrecha franja de tierra que divide las aguas del Río de la Plata y el Atlántico se extiende hacia los balnearios que están entre La Barra y José Ignacio y engloba a los de Punta Ballena y Solanas que se los asocia a la imagen de Punta del Este. Sus paisajes variados van desde los bosques hasta pequeñas sierras y abundan las hermosas playas. La península posee un clima marítimo fuertemente yodado y mezclado con aromas de pinos, con una temperatura media de 25 grados en verano.

Entre la calma y el vértigo

Punta del Este está rodeada de un arco de maravillosas playas a lo largo de unos 70 kilómetros, que se dividen en las de la Mansa con costas ideales para los chicos y para los que quieran tomar un placentero baño de mar en la bahía de Maldonado y estar al reparo de las corrientes procedentes del Atlántico. Las de la Brava del lado del océano Atlántico poseen un oleaje mucho más impetuoso. Desde allí se divisa la isla de Lobos, distante a unos ocho kilómetros de la costa, con una de las mayores reservas del mundo de estos animales, unos 200 mil.

La historia de una mano

Para los que no conocen, en Punta hay un hito mágico que se convirtió en un clásico, una escultura de una mano gigante que parece salir de la arena y es el símbolo de la ciudad. Los dedos tienen unos cinco metros de ancho y tres de alto. Es una escultura de piedra que está en la playa Brava. La interpretación es la presencia del hombre en la naturaleza, surgiendo a la vida. La obra que emerge en la parada 4 de la Brava está desde febrero de 1982, cuando el artista chileno Mario Irrazábal llegó para participar del Primer Encuentro Internacional de Escultura Moderna al Aire Libre de Punta del Este.

  En ese mes la explanada frente a La Barra se convirtió en un insólito taller al aire libre, donde artistas de diversos países trabajaron. Irrazábal tardó seis días en completar la obra. En poco tiempo se convirtió en uno de los símbolos de Punta que fue el molde para crear otras obras, que hoy pueden verse en Madrid (desde 1987), en el desierto de Atacama (1992) y en Venecia (1995).

Balcón al mar

Una belleza incomparable que posee el balneario es Punta Ballena, donde la geografía calca la figura de un cetáceo adormilado sobre las aguas. Contemplar una puesta de sol desde allí es inolvidable y místico.

  Las distancias dentro de Uruguay son muy reducidas por ello el visitante puede recorrer varias de sus zonas y quedar extasiado con la exuberante belleza. Punta del Este además del atractivo puerto de yates es el principal balneario de Sudamérica.

La tradicional Gorlero

La península es el punto de referencia de la ciudad y la avenida Gorlero es el paseo obligado. En 1918 se designó así a la entonces calle 4 en honor al primer intendente que tuvo el departamento (1909), Juan Bautista Gorlero, además, uno de los propulsores de Punta del Este como ciudad turística. La avenida nace en la calle 31 y termina 12 cuadras arriba en la 15. Es la arteria que concentra la mayor cantidad de inmobiliarias y comercios. En la ciudad son aceptados dólares, pesos argentinos y reales brasileños.

La escultura habitable

 

La construcción denominada Casapueblo, obra del pintor y escultor uruguayo Carlos Páez Vilaró, es otro símbolo de Punta del Este, con una singular arquitectura emergiendo como uno de los principales atractivos. Su construcción fue realizada durante 36 años y está en la zona de los acantilados de Punta Ballena. Se la considera universalmente como una "escultura habitable". En su interior cuenta con salas en dirección al mar, donde se presentan exposiciones de esculturas, pinturas y cerámicas.

  Casapueblo hace despertar al turista un sentimiento especial. Es seducido por un mar azul que lo envuelve con el manto blanco de la espuma de las olas y el encanto fascinante de los atardeceres.

  El paradisíaco lugar puede visitarse hasta el atardecer donde el turista se maravilla con una ceremonia particular. Miles de personas año a año disfrutan de un tradicional espectáculo en el barcito de los artistas, ubicado sobre las terrazas que se apoyan en el océano mientras escuchan un sincronizado relato acompañando la desaparición del sol en un acontecimiento que posee una atracción mágica.

  Vilaró levantó su taller en habitaciones con líneas y ángulos nunca rectos. Modeló las paredes con sus propias manos, valiéndose de una cuchara de albañil y con guantes que ideó con restos de cubiertas.

  Cabe destacar que Páez Vilaró dejó en 1997 plasmado en el Conrad Resort &Casino de Punta del Este sus colores en el fondo de la monumental piscina y en un gigantesco mural interior que describe la historia de Maldonado. Además en 1998 realizó una pintura de 3 metros de alto por 12 de largo en el primer piso de la Biblioteca Nacional de Buenos Aires.

  En Punta del Este hay numerosos restaurantes con diversas especialidades, desde refinada cocina francesa hasta sencillas comidas al paso, también están presentes la cocina japonesa y árabe.

  Históricamente fue un balneario lujoso para la región, pero en los últimos años la oferta hotelera y gastronómica evidenció un mayor esmero para que la relación calidad y precio sean más accesibles. Eso sí, las playas, las puestas de sol en Casapueblo y el disfrutar del mar en la Mansa y la Brava son gratis.

Tags: turismo P8

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