20-09-09 | Sara D'Angelo / La Capital
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Miradas sobre el horizonte digital

Transición. "No hay un paradigma de destino, y esto genera mucha incertidumbre", advierte Igarza. (Foto: S. Suárez Meccia)

Desarrollarse hoy en la profesión periodística implica pensar en un cambio de paradigma. Nuevos puntos de partida, otros escenarios, formatos y lenguajes narrativos deben ser asimilados por aquellos que producen y consumen contenidos. En ese contexto, la web se perfila como ese espacio adonde confluyen las nuevas formas de comunicación y de consumo cultural. Estas temáticas fueron puestas sobre el tapete y discutidas por profesionales y estudiantes de las carreras de comunicación en el Segundo Foro de Periodismo Digital en Rosario.

La conferencia de apertura y las conclusiones estuvieron a cargo de Roberto Igarza, doctor en comunicación social, director de distintas producciones editoriales, audiovisuales  y de televisión enriquecidas por internet.

El especialista, autor de Burbujas de ocio. Nuevas formas de consumo cultural, entre otras publicaciones, asegura que el consumo y distribución de bienes simbólicos en los tiempos de ocio, sobre todo en las personas que habitan las grandes ciudades, está cambiando.
Ventanas múltiples.

La producción y el entretenimiento se entremezclan en las nuevas generaciones de formas muy diferentes a las que se consumían con anterioridad. Hoy es probable que en el mismo momento estén abiertas varias ventanas en un mismo ordenador. Así, convergen visitas a blogs, videos en internet, conexiones a redes sociales, menú al que no faltará seguramente la mensajería instantánea.

Todas ellas encuentran su lugar en esas pequeñas burbujas de ocio, micropausas que se escurren durante los cortos desplazamientos.

Los interrogantes se abren acerca de la resignificación social y cultural de los medios, el rol de los profesionales y la relación entre los medios y las audiencias, sobre todo de aquellos que provienen de otros territorios.

En diálogo con Señales, Roberto Igarza intenta marcar el camino a los usuarios y profesionales que juegan sus herramientas comunicacionales en torno a los nuevos medios.

—¿Es posible pensar el periodismo fuera de las redes sociales? O en todo caso, ¿cómo hacer para incluirlas?

—En las generaciones jóvenes las redes sociales están siendo predominantes y ocupan un lugar entre cinco o seis veces mayor al que ocupan los tiempos de las burbujas de ocio en otras esferas. Es imposible pensar el periodismo sin las redes sociales, es impensable diseñar un nuevo medio sin vincularlo con las redes sociales. La gran pregunta es cómo hacen las webs 2.0 para relacionarse fuerte y consistentemente con las redes sociales. El pasaje está en los usuarios. La gran clave no está en los periodistas, sino en cómo hacer para que los usuarios nos lleven a las redes sociales.
 

—¿Cómo ve la transformación de la profesión periodística?

—Probablemente las formas que esté adoptando esta profesión en relación a los nuevos medios implique transformaciones de fondo a las que  sólo nos estamos aproximando. De lo que hablo es de buscar de manera muy individual ese paradigma de transición. Hoy estos profesionales tienen que visualizar el presente casi como parte del pasado más que como parte del futuro. Y buscar su propio paradigma de transición. No hay un paradigma de destino, no hay alguien desde el otro lado que, habiendo ya atravesado las aguas difíciles, tan complejas, de la convergencia, tienda la mano y te diga: “yo pasé por acá, este es el camino correcto, este es el paradigma de destino”. Esto genera mucha incertidumbre, sin ninguna duda. 

—¿Cuál es su análisis frente al fuerte dominio de los recursos audiovisuales?

—Lo que hoy sucede es que nunca como ahora el relato ha sido tan audiovisual. No hay evento social que no tenga algún tipo de registro audiovisual, y parte de él probablemente termine en la red. Es así que vemos en la red social Facebook, por ejemplo, cómo los muros se completan cada vez más con registros audiovisuales que los amigos quieren compartir con otros amigos, que las organizaciones quieren compartir con sus adherentes, que los mediáticos famosos quieren compartir con sus fans. Así, y de una manera natural, la web se convierte en contenedora de ese relato audiovisual.

—¿Cómo ve los distintos tipos de participación que tienen los usuarios en los medios digitales, teniendo en cuenta que hasta YouTube implementa la experiencia de periodismo ciudadano?

—Las versiones online de muchos periódicos tradicionales han asumido esta tendencia del ciudadano que quiere participar de los fenómenos sociales o colectivos. En ese sentido, es positivo. A eso se le suma una tendencia que busca preguntarle al usuario si le gustó o no le gustó el contenido propuesto. En definitiva, yo diría que es una tendencia novedosa en la medida en que los medios de comunicación raramente se ha preguntado sobre el nivel de satisfacción del usuario respecto de lo que hacían. Hasta ahora las variables del mercado pasaban por afuera de esos niveles de satisfacción.

—¿Los medios a partir de sus versiones digitales pueden conocer mejor a sus audiencias? 

—Hay herramientas que hacen más factible esta capacidad de realizar un seguimiento mayor de las audiencias. Pero  me parece que no se está haciendo lo suficiente. Falta más conocimiento de las propias audiencias. Se puede saber más si auditamos más lo que está pasando por fuera de los medios en los que estamos inmersos.

—¿Qué pasa con las restricciones en los comentarios de los usuarios? 

—Las políticas de los comentarios requieren un mayor desarrollo, más sofisticación, más conocimiento de las audiencias y mucha más transparencia. Tiene que haber una política de comentarios. Es lo que llamamos en los nuevos medios una política de moderación y el usuario tiene que conocerla. Siempre hemos seleccionado cuáles eran las cartas de lectores que se publicaban y las que no. Era un juego que todos admitíamos. Ahora el juego cambió. Hay una suerte de relación que se establece entre los nuevos lectores y los nuevos medios.

—Frente a la crisis de credibilidad que tienen muchos medios, ¿Cuál es el rol de los blogs periodísticos?

—La blogosfera ha dado mucho oxígeno al fenómeno mediático como fenómeno de consumo masivo de bienes simbólicos. Los blogs aportan contrastes, suman un enfoque analítico diferenciador, un rasgo distinto, un énfasis, un histrionismo, una visión particular, una mirada local de un fenómeno que es global. El estilo es superador, informal, más conversacional. Promueve una relación más directa con la audiencia. Es un aporte significativo al mundo de los medios. Por otro lado impulsa a los más tradicionales a entender que es posible una dialógica más permeable, más constante, más abierta a sus públicos. Son un gran estímulo para el mundo mediático, más allá del grado de independencia que mantienen sus autores.

 

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