LaCapital.com.ar

Edición Impresa

Jueves 30 de

octubre de 2014

  • Ahora

    22 °C
  • VIERNES

    Min. 15 °C Max. 26 °C

  • SABADO

    Min. 13 °C Max. 22 °C

Jueves, 16 de junio de 201101:00

La ovodonación, una técnica muy frecuente de la que se habla poco

Para evitar la discriminación muchas familias prefieren ocultarlo. Una psicóloga opina que "hay que decir la verdad porque todo ser humano tiene derecho a conocer sus orígenes".

Cuando una pareja decide recurrir a un tratamiento de fertilización para lograr el embarazo uno de los problemas que enfrenta es el estigma social, el temor a la discriminación y la crítica. Esto sigue marcando la experiencia de muchas familias que ocultan a sus hijos el haber nacido por técnicas de fertilización, más aún si para que fuera posible el embarazo debieron recurrir a óvulos o esperma de un donante. Lo cierto es que los procedimientos de fertilización con gametas donadas son una práctica muy frecuente de la que se habla poco dentro y fuera de la familia. ¿Es conveniente decir la verdad a los hijos nacidos mediante este procedimiento?, y si le decimos, ¿no le generamos un conflicto mayor?

En opinión de Miriam Girolami, responsable del departamento psicológico del departamento de ovodonación del Programa de Asistencia Reproductiva de Rosario (Proar), "hay que decir la verdad porque todo ser humano tiene derecho a conocer detalles de sus orígenes". La psicóloga aclara que desde el programa "no se los obliga" a actuar de esta manera y se les ofrece contención y asesoramiento en caso de tomar la decisión de hablar con los hijos.

Según Girolami también había ocultamiento de los primeros tratamientos de fertilización in vitro en el '85. "En ese momento nadie lo decía", afirma.

  El programa de ovodonación de Proar comenzó en el 2000 y desde entonces la psicóloga efectúa las entrevistas de evaluación tanto de donantes de óvulos como de las receptoras. En el caso de las donantes la psicóloga explica que es una condición excluyente que la mujer comprenda cabalmente el acto que va a realizar. “Generalmente las mueve un interés altruísta, se identifican con la mujer que no puede tener hijos porque tienen una hermana o una conocida que le pasa lo mismo. Algunas piensan que es como donar un órgano o la sangre, y otras sostienen que en lugar de perder los óvulos en cada menstruación mejor dárselos a alguien que los necesite”.
  “En ningún caso consideran que esto es un hijo de ellas —agrega—. Hijo es el de la panza, el que se pare, el que se tiene con la persona querida. Son conscientes que están donando células”.
  Con las receptoras la situación es diferente. “Es un paso muy difícil porque implica renunciar a lo genético propio y en ese caso hay que hacer la elaboración del duelo genético”, afirma Girolami. La noticia de que necesitan de óvulos donados para lograr el embarazo genera angustias, incertidumbre y rechazo, hasta que finalmente comprenden que la ovodonación es una posibilidad de ser madre.
  La conveniencia o no de decir la verdad aparece también durante la entrevista psicológica con la pareja. “En general tienen ganas de decirlo pero no se animan porque tienen miedo de crearle un conflicto al hijo. Les explico que la donante no es la mamá, sino una señora que anónimamente donó sus óvulos. Madre es aquella que cumple con esa función, la que lleva el embarazo, tiene el parto y puede dar de mamar”.
Otro de los temores frecuentes está referido a la comunicación de la noticia al resto de la familia. “Piensan que pueden hacer diferencias con otros o van a rechazar al niño”, dice Girolami.
  La comunidad científica no se ha puesto de acuerdo en torno al tema. “Hay médicos que opinan que no hay que decirles y otros, entre los que me incluyo, que sostienen que hay que decirlo abiertamente”. Para la psicóloga decir la verdad sobre los orígenes “permite armar un vínculo de honestidad y confianza con el hijo”.
  Desde su experiencia Girolami observó diferencias entre los chicos que sabían la verdad y aquellos que no habían hablado del tema con sus padres. “Los primeros eran más tranquilos, menos ansiosos, y en la pareja había un mejor entendimiento sobre la función parental además de sentirse aliviados por haberlo dicho, en cambio a los niños que no sabían los observé más ansiosos, hiperactivos y demandantes”, explica y agrega: “No hay ningúna teoría psicológica que sustente la mentira. Es mejor decir la verdad porque a la larga todo lo que sea mentira, ocultamiento o negación termina siendo una patología mental”, subraya.
  La psicóloga adelantó que en Proar están realizando una investigación para evaluar psicológicamente el impacto de la ovodonación en las familias. Entre otras cuestiones puntualizarán cómo es el vínculo familiar con el niño, cómo ha sido la lactancia, la comunicación, el juego, la escuela y cómo es la relación con los padres”.

Tags: salud P01

certifica.com