Las arritmias son alteraciones del ritmo cardíaco y generalmente son la consecuencia de alguna enfermedad cardiovascular, pero puede ocurrir también que algunas de ellas se produzcan en corazones sanos llegando incluso a desencadenar la muerte súbita. Prueba de ello son las noticias que informan sobre el fallecimiento abrupto de personas jóvenes y sanas. Y es allí donde la medicina encuentra un terreno fértil para avanzar en la búsqueda de nuevos recursos terapéuticos para resolver el problema. Tal el caso de la navegación electroanatómica para el tratamiento de las arritmias cardíacas, que no es otra cosa que un sistema similar a un GPS que permite localizar los circuitos arrítmicos dentro del corazón para posteriormente tratarlos con radiofrecuencia.
“La muerte súbita siempre es producida por una arritmia”, subraya el cardiólogo Alfredo Del Río, especialista en arritmias y marcapasos y miembro del Grupo Latinoamericano de Lucha contra la Muerte Súbita. Son muy frecuentes y aumenta su incidencia conforme se incrementa la expectativa de vida de la población, sin embargo, su alta prevalencia no va en relación directa con la gravedad, ya que algunas son benignas (no conllevan riesgo de vida). Los síntomas que avisan del problema son las palpitaciones y mareos. “Es lo que más frecuentemente vemos en la clínica”, agrega Del Río.
“La mayoría de las muertes súbitas en personas menores de 40 años se origina en problemás genéticos de la célula cardíaca, que pueden ser heredados o que se deben a mutaciones espontáneas”, explica el cardiólogo.
Hoy es posible hacer el mapa genético de determinadas enfermedades, entre otras, se puede establecer si una persona posee una mutación genética responsable de la muerte súbita. “Hay algunas familias con cuadros genéticos de arritmias graves, y eso se transmite de padre a hijo o de abuelo a nieto. En caso de confirmarse la mutación, se puede tratar el trastorno con dispositivos o medicación”, aclara el médico.
Navegación. Una de las formas de arritmia más frecuentes es la fibrilación auricular y para su tratamiento la tecnología creó un dispositivo que permite navegar dentro del corazón, llegar al lugar del problema y resolverla mediante radiofrecuencia. Estos navegadores acortan el tiempo del procedimiento y la irradiación con rayos X tanto del paciente como del médico operador.
“El sistema que hemos incorporado en el Sanatorio Parque genera imágenes que permiten guiar el catéter hasta el área donde se produce la arritmia. Por debajo de la camilla del paciente se colocan tres imanes que generan un campo magnético en la zona del corazón, y a través de un catéter que se introduce por una de las venas de la pierna se llega al foco de la arritmia. Una vez allí se elimina mediante ablación, con una precisión menor a un milímetro”, explica el doctor Horacio Guillén, electrofisiólogo y cardiólogo.
El procedimiento demanda de dos y cuatro horas, según la complejidad, y se efectúa con la persona sedada (sin anestesia general).
“Funciona al igual que un GPS al que se le pueden cargar distintos mapas, en este caso los estudios por imágenes del paciente, y el sistema automáticamente las fusiona con la imagen virtual del navegador. Su antecesor más cercano es el equipo de ablación por radiofrecuencia, que mediante la utilización de catéteres dentro del corazón detectaba en forma indirecta el lugar del problema y emitía las ondas de radiofrecuencia.
“En algunos casos esta tecnología es útil y de hecho se sigue utilizando, pero el tratamiento de la fibrilación auricular sin el sistema de mapeo es imposible”, remarca Guillén.

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