06-06-10 | Por Belén Travesaro / La Capital
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El arte de transformar la casa en un refugio personal

La casa de uno es después de la ropa la tercera piel. Por eso es importante que tenga una impronta personal, que reúna las cosas más queridas, más nuestras, y los mejores recuerdos.

La casa de uno es después de la ropa la tercera piel. El lugar donde nos refugiamos del peligro, nos sacamos la corbata o los tacos, expresamos las emociones, comemos algo rico, descansamos, invitamos a los amigos. Por eso es importante que tenga una impronta personal, que reúna las cosas más queridas, más nuestras, y los mejores recuerdos. Pero no sólo es importante que los objetos sean los adecuados para nosotros, sino también que lo intangible, es decir, la energía cósmica, esté en equilibrio. De este aspecto se ocupa el Feng Shui. Analiza el ambiente que rodea a las personas con el objetivo de crear armonía.

“El Feng Shui es el arte de observar y analizar el ambiente que rodea a las personas para evaluar la calidad de vida. Es una ciencia metafísica a través de la cual aprendemos a reconocer y a intervenir el Chi (energía cósmica) de nuestro ambiente para ayudarnos en los diferentes esfuerzos de nuestra vida. Trata sobre el Chi del ambiente donde vivimos y cómo hacer para retenerlo. No sólo queremos retenerlo, también queremos usarlo para ayudarnos en las metas específicas de nuestra vida”, explica el arquitecto Antonio E. Longo, quien brinda asesoramiento en esta disciplina aplicado a cualquier tipo de construcción (viviendas, oficina).

Para Longo, se trata de una ciencia que proviene del taoísmo y de la metafísica china, que remiten en términos generales a un mundo donde no se pierde de vista lo invisible, lo intangible.

Energía cósmica

Existen distintas teorías que se aplican a la arquitectura y a la construcción, sin perder de vista las particuridades del ser humano que habita el espacio. En primer lugar se hace una medición de la energía cósmica en el ambiente y luego se establecen cambios para armonizar. Se analiza el ying y el yang: son los opuestos sin oposición, complementarios, que se necesitan mutuamente para existir. Por ejemplo, el frío y el calor, la luz y la oscuridad, la tierra y el cielo. “Evaluamos si la casa está bien conectada al exterior a través de las ventanas. Si las ventanas producen la luz y la aireación necesaria.

También si un dormitorio tiene el grado de oscuridad y silencio que hace falta para el descanso”, ejemplica Longo, quien es secretario del Colegio de Arquitectos de Rosario.

Acerca de los espejos en las viviendas, no siempre son bien aceptados. A los chinos no les gusta demasiado en el dormitorio porque es un elemento yang: tiene la capacidad de reflejar el sol con la misma intensidad, cuando es un lugar que conviene tener oscuro, con poco ruido.

“El yang es todo aquello que tiene dinamismo, y lo ying es todo lo estático”, aclara el profesional.

No sólo se analiza la vivienda sino también las personas que la habitan. Estudian a los habitantes desde la astrología, lo que permite vislumbrar si son compatibles con el lugar u orientación de la casa.

Para trabajar, Longo utiliza una brújula, mediante la cual hace un mapa de energías que tiene ocho sectores: norte, sur, este, oeste y las intermedias que hay entre cada uno. Con ese mapa se puede armonizar el lugar e indicarle a la persona dónde se va a sentir mejor.

Longo como arquitecto comenzó la formación en Feng Shui en el 96 y lo considera un aporte valioso porque mejora la calidad de vida de las personas y además, ayuda a apropiarse del espacio. “La idea es que la persona no sienta que su casa es el diseño de un otro, en donde él prácticamente se siente un extraño”, opina.

“La casa se busca como protección ante las tormentas. Es un lugar donde me siento seguro, es mi espacio. Cuando está en armonía ayuda a descansar mejor, a ser más productivos, tener mejores relaciones con los demás, nos enfermamos menos. Una persona feliz tiene menos posibilidades de enfermarse que una triste, porque a una persona que no está bien emocionalmente le bajan las defensas”, agrega.

Otro aspecto importante es el color. Longo recomienda utilizar colores pasteles para la casa, sin brillo ni intensidad, así se genera armonía, dice. Especialmente en la cocina conviene que haya colores claros porque se necesita buena luz, ver lo que cocinamos, cortamos, para evitar peligros. Que la casa esté limpia y tenga pocos muebles también es importante para que la energía circule con facilidad. Con respecto a las fotos, sugiere que nos generen recuerdos positivos o “buenas vibraciones”.

Prejuicios y desarrollo

Esta ciencia milenaria está en un momento de arranque, de crecimiento, pero no está muy desarrollada en Rosario, según cuenta el profesional.

Si bien todavía hay prejuicios en la gente, hay más apertura y se reconocen sus beneficios. “La apertura es general a otras disciplinas orientales, y también abarca a las medicinas alternativas”, comenta el profesional.

A quienes todavía no se metieron en el mundo del Feng Shui, el arquitecto les aconseja no tener prejuicios y animarse a esta posibilidad, “sin pensar que es misticismo o encierra alguna creencia religiosa”.

Ideas erróneas

El arquitecto Antonio Longo una vez preguntó a un grupo de estudiantes avanzados cuál era la definición de Feng Shui. Y para su sorpresa, casi todos respondieron algo diferente. Algunos dijeron que era el arte de la colocación de mobiliario y objetos; otros que trataba sobre armonía; algunos que tenía que ver con el viento y el agua y estuvieron quienes lo definieron como vivir en armonía con la naturaleza.

¿Qué es exactamente?, ¿realmente es un arte o una ciencia? “Para empezar, el Feng Shui definitivamente no es un arte de decorar una casa con objetos de la buena suerte, ni es el llamado arte de la colocación de mobiliario y objetos. Tampoco es diseño interior ni vivir en armonía con la naturaleza”, aclara Longo, quien se formó con el maestro Joseph Yu (de Hong Kong, vive en Canadá) de la Escuela Research Center.

Y dice que Feng Shui es el arte de evaluar la calidad de vida a través de la observación y el análisis del ambiente que rodea a las personas. Antiguamente era conocido como Kan Yu (la observación de las fuerzas entre el cielo y la tierra), aclara y añade: “Es una ciencia metafísica mediante la cual se interviene la energía cósmica del ambiente para ayudar a las personas a vivir mejor”. La luz, los colores, la orientación de la casa, los sonidos, son material de estudio de esta milenaria ciencia china, que trabaja sobre lo intangible. Más datos en www.casahabitat.com.

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comentarios - 1

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energía cósmica? tomatelas. ke jipiada más nefasta.

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