06-03-10 |
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Interiores: Arquetipos

No cualquiera logra en su carrera por la vida convertirse en un arquetipo. Los modelos humanos de ambos sexos que desfilan por los medios, las pasarelas y demás firmamentos van y vienen como las crisis. Algunos como nuestra Valeria Massa encarnan una perfección normal sin estridencias excesivas: rubia, bella, heterosexual, inteligente, madre y esposa ejemplar. Con especímenes así Jorge Rial no comería. En la parte norte de nuestro continente hace 32 años un pequeño inició su carrera para convertirse en un modelo de perfección arquetípica. Su padre lo llevaba a la TV cuando el futuro arquetipo apenas tenía dos años y ya mostraba ciertas proezas con un palo de golf. Estaba naciendo Tiger Wood. El padre además de meterle el golf y la fama en la cabeza le puso "tiger" que así llamaban a un amigo boina verde en Vietnam.



Modelo, arquetipo, ejemplo y hasta paradigma son conceptos tan entrelazados que en ocasiones pueden intercambiarse más allá de sus diferencias. El arquetipo tiene un plus de sentido ya que conforma una representación modelo que incluso para algunas psicologías circula a través del inconsciente colectivo. Es conocido que la publicidad utiliza imágenes par lanzar productos y más aún para consolidarlos para su vigencia en ese templo llamado mercado. Un grupo importante de empresas (Gillette, Gatorade, AT y T y otras) se vistieron de Tiger Wood, y éste quedó plenamente identificado a ellas. Una de las empresas citadas juntó a Tiger con Messi y Federer y todo un desfile de campeones. Todos unidos por una multinacional de la higiene que logra una imagen negra pulida, una imagen blanca angelical y un suizo que corona la perfección. Es sabido que Gillette es una empresa paradigmática en el éxito publicitario de imponer un producto. Logró que a la hojita de afeitar se la conociera y se la pidiera en los comercios precisamente como "gillette". La marca se tragó al producto. El nombre se quedó con lo nombrado.

Semejante perfección necesita modelos sin fisuras. Es el caso de un negro que llegó al podio al ser el mejor de la historia del golf. Un deporte de blancos jugado en alfombras verdes con suaves ondulaciones, donde se podía ver a ese negro impecable atendido y seguido por un blanco. Triunfando en el mundo desde el país del Ku Kux Klan, lo que lleva a pensar que efectivamente Dios existe. El modelo que había alcanzado el rango de arquetipo también representaba inevitablemente perfección familiar. Esposa blanca, rubia y sueca para mayor prolijidad; hijos, en suma, las cosas hechas como se deben hacer.

El golf es el deporte del aplomo y del control, donde la pasión en todo caso es regida por la razón. De pronto el Tigre derrapó. Se bajó oficialmente de su imagen chocando su camioneta luego de una disputa matrimonial. En su perfección había llegado a ser blanco.

Primer acto: Wood en su página web admite que ha sido infiel. El escándalo sale a escena. Desfilan las amantes del arquetipo. Comienzan a caerse los patrocinadores del hombre que logró amasar una fortuna de 700 millones de dólares. Entre los que caen está Gillette, a la multinacional de la higiene no le va la suciedad.

Segundo acto: el astro, luego de la confesión, realiza la disculpa y el arrepentimiento. La fotografía estudiada como una representación teatral recorrió la prensa del mundo ocupando varias primeras planas. En ella se puede ver a Tiger pidiendo perdón ante su madre. Es obvio que dicha imagen del perdón está destinada a que no se esfumen más dólares que los necesarios.

La operación lavado se completó con el anuncio de que Tiger ya está en terapia para domesticar el apetito sexual. ¿Por eso se presentó junto a su madre, y no en solitario? ¿Qué y a quién representa su madre? La madre le transmite la contención perdida para que vuelva a ser un buen hijo. El hijo perfecto de una sociedad centrada en el éxito. En su perdón habló de volver al golf. Tal vez vuelva a subirse a su imagen, aunque no será fácil. ¿Era para tanto? Un arquetipo tiene que ser transparente. Tiene que ser lo que parece ser. Igual por fuera que por dentro. Más aún cuando vende y a tan alto precio su imagen. Tal vez Tiger pensó que se había vendido bien. Ahora debiera advertir que lo habían comprado bien. Que Federer, Messi y los demás campeones lo tengan en cuenta. Para ellos las aventuras son en la play o símiles.

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comentarios - 1

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Siiii hacen falta ejemplos. La conducta de esta mujer, aparte de su belleza, es lo que hay que destacar. En un momento donde algunas jóvencitas MUESTRAN SU PROCACIDAD con tal de salir en la TV.

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