07-03-10 |
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Maternidad y educación

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En la Argentina, la mitad de las mujeres que son madres no terminaron la escuela secundaria (el 48,7%), aún cuando la educación formal es obligatoria hasta terminar dicho nivel. Según la Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) el secundario es el mínimo que se necesita para acceder a un trabajo que facilite el bienestar familiar.

   Dentro de este grupo de madres, el 6,5% no logró siquiera completar la educación primaria, mientras que el 42,2% restante finalizó el nivel primario de estudios pero no el secundario. Esto significa que la mitad de las madres en el país tiene un bajo nivel educativo. Estos datos fueron publicados por el Observatorio de la Maternidad y corresponden a un trabajo realizado por Carina Lupica y Gisell Cogliandro.

   En contraposición a esta realidad, indican las autoras, en el extremo superior de la pirámide educativa se refleja que el 29,1% de las madres que pasaron por la universidad, el 18,6% de las cuales concluyeron los estudios terciarios o universitarios.

   ¿A qué se debe este rezago en la población que es madre si los niveles de educación de la población general mejoraron en los últimos veinticinco años? Mencionan que en primer lugar "hay que aclarar que los principales avances educativos se han producido en los extremos de la pirámide educativa, es decir, en la alfabetización, asistencia y conclusión del nivel básico, y en la participación en el nivel superior de estudios. No obstante, la asistencia y finalización del nivel secundario es una deuda pendiente entre los estudiantes: en la actualidad, la tasa neta de escolarización es del 78,4% en el EGB (12 -14 años) y del 56,3% en el nivel polimodal (15-17 años)".

   En segundo término, las madres no son la excepción. "La proporción de madres con bajo nivel educativo se redujo significativamente: pasan del 68,4% en 1957 al 48,8% en 2006; las de nivel medio la mantienen prácticamente constante, y un gran avance ocurre entre aquellas con estudios terciarios o universitarios completos. Entre estas últimas, la proporción se duplicó a lo largo de los últimos 21 años: pasó del 7,3% en 1985 a 18,6% en 2006.

   Un segundo aspecto a superar es la desigualdad educativa que se advierte entre las madres y las mujeres que no tienen hijos. "La incorporación femenina a los niveles más altos de la educación constituye un fenómeno explosivo de las últimas décadas. En la Universidad de Buenos Aires, la más numerosa del país, las mujeres pasaron de ser un tercio (34%) de la matrícula estudiantil en 1968 a convertirse en la mitad (51%) en 1988. La feminización de la matrícula ocurrió mediante un avance lento pero continuo sobre carreras que en el pasado eran privativas de los varones".

   Este aumento de la participación de las mujeres en la educación superior en las últimas décadas incluye a las que son madres. El 13,2% de ellas había pasado por la universidad e incluso un 7,8% tenía sus estudios superiores completos en el período 1985-1987, mientras que estos porcentajes prácticamente se duplicaron en el período 2003-2006: 26,9% y 17,2%, respectivamente.

   Sin embargo, si se compara esta situación respecto a la de las mujeres que no tienen hijos es "notoria" la brecha en detrimento de las madres: la proporción de mujeres sin hijos que ingresan o terminan los estudios superiores duplica a la de las madres (63,7% y 31,9%, respectivamente, en el período 2003-2006), detalla el informe del Observatorio.

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