LaCapital.com.ar

Edición Impresa

Viernes 22 de

agosto de 2014

  • Ahora

    21 °C
  • SABADO

    Min. 11 °C Max. 30 °C

  • DOMINGO

    Min. 06 °C Max. 19 °C

Domingo, 26 de julio de 200901:00

Tíos y sobrinos, el poder del amor

Hace más de 30 años, Osvaldo, que estaba haciendo el servicio militar muy lejos de su hogar, esperaba con ansias las cartas de su hermana en las que recibía noticias de toda la familia, pero en especial, de su primera sobrina. Disfrutó de las nuevas palabras y las ocurrencias de la nena a través del correo que llegaba todos los meses.

Por Florencia O'Keeffe / La Capital

Hace más de 30 años, Osvaldo, que estaba haciendo el servicio militar muy lejos de su hogar, esperaba con ansias las cartas de su hermana en las que recibía noticias de toda la familia, pero en especial, de su primera sobrina. Disfrutó de las nuevas palabras y las ocurrencias de la nena a través del correo que llegaba todos los meses. Décadas después aguardaba en la sala de espera de un sanatorio, con la misma impaciencia, que esa sobrina fuese madre por primera vez. "En ese momento tan especial de mi vida sólo quise que me acompañaran unos pocos. Además de mi marido estuvieron mi madre, mi tío y mi tía. Fue uno de los hechos cruciales de mi existencia y me sentí segura sabiendo que ellos estaban cerca", relata "Pata", como la bautizó su tío.

En este pequeño pero intenso pasaje de la vida de estas dos personas se revela hasta qué punto puede ser poderosa la relación entre sobrinos y tíos. Es que los hermanos o hermanas de los padres suelen ser referentes válidos, cómplices, confidentes y hasta modelos a seguir para mucha gente. Es más, cuando los avatares de la vida así lo disponen, son capaces de ocupar lugares centrales en la historia de las personas.

"Mis tres tías siempre estuvieron conmigo. Vivían con mis padres cuando ellos estaban casados, pero su presencia se hizo mucho más fuerte porque cuando yo tenía cinco años mi mamá se enfermó y luego falleció. Desde ese momento cada una de estas mujeres ocupó un lugar significativo para mí, aunque nunca el de una madre. Una de ellas tenía la autoridad legal sobre mi persona y debía responder ante el juez de menores si algo sucedía, además era la que me marcaba los límites, otorgaba los permisos y controlaba todo. La otra se ocupaba de mis estudios en la primaria y secundaria, y la tercera era como una amiga con la que compartíamos antojos de comidas, postres y salidas. Siempre charlaban mucho conmigo, teníamos un diálogo muy fluido, algo que fue vital para mí ya que a los 15 años también perdí a mi viejo", cuenta María del Carmen, 49 años, casada y con dos hijos, quien aún convive con la única de esas tías que está viva: "Decidí que siguieran conmigo a modo de agradecimiento por lo que hicieron", destaca esta mujer que muchas veces resigna salidas y hasta vacaciones para cuidar a quien en su momento dejó muchas cosas de lado para ocuparse del cuidado de ella.

Los vínculos se construyen. De esto no caben dudas. Hay tíos y sobrinos que no se hablan desde hace años, o que no se encontraron nunca. "En esta relación hay mucho trabajo, un compromiso, un poner el cuerpo", certifica Sergio Piornedo, psicólogo, escritor y actor, y el orgulloso tío de Aneley y Facundo, dos veinteañeros que lo adoran.

"Los tíos y las tías pueden cumplir una valiosa función. La complicidad surge del simple hecho de no estar tan preocupados por las cuestiones educativas, como sí deben estarlo los padres. Los tíos, al igual que los abuelos, pueden dedicarse más libremente a la función afectiva y también aportar desde allí lo lúdico, el juego, tan necesario y valioso", dice Ernesto Rathge, médico psiquiatra, psicoterapeuta, director de Red Psicoterapéutica de Rosario. "Cuantos más adultos afectuosos y dedicados hallen los niños y adolescentes en su desarrollo, mejor", agrega.

Basta darse un vueltita por Facebook para disfrutar de los lazos que establecen algunos tíos y tías con sus sobrinos. Ricardo, cuarenta y tantos años, suele bancarse como un caballero las cargadas de su sobrino adolescente ante la "mirada" de todos los "amigos" que tienen ambos en la red social. Hasta parece que lo disfruta ya que es innegable que hay una complicidad total entre esos dos hombres de edades bien diferentes que se quieren como dos amigos.

Familias al fin

Pero estos roles en la familia no son siempre color de rosas. Sobran las anécdotas de madres celosas de su hermana porque sus hijos "la quieren más a ella que a mí", o papás que se enojan porque "el tío soltero se lleva a los chicos a jugar a la pelota, les compra hamburguesas, les habla de minas, y a mí no me dan bolilla".

El conflicto es parte de las relaciones familiares y puede surgir donde uno menos lo espera. "La palabra celos connota emociones negativas. Es responsabilidad de los adultos evitarlas en todas sus formas, pues son fuentes de conflictos destructivos", menciona Rathge.

¿Es necesario, sobre todo cuando se trata de niños pequeños, que los tíos y tías acuerden con los padres ciertas decisiones, como por ejemplo, qué darles de comer, dónde llevarlos de paseo? El psicoterapeuta responde: "Ya hablamos de la función afectiva que ellos encarnan. Las golosinas y la tele, en dosis adecuadas, endulzan la vida. No hay por qué cargar las tintas sobre esto si consideramos que todas las relaciones deben organizarse desde el respeto y desde allí resolver las discrepancias". Y si los tíos o las tías no se parecen a los padres, e incluso tienen modos muy diferentes de llevar su vida adelante, tampoco eso debería gestar conflictos: "La diversidad de modelos, si están centrados en el respeto, la creatividad, la ternura y la inteligencia deben pensarse como aportes enriquecedores y ser bien aceptados", enfatiza Rathge.

Volver a los comienzos

"Soy decoradora de interiores. Me reconozco bastante fanática del orden y en mi casa hay objetos que considero valiosos, por todos lados. Eso sí, cuando vienen de visita mis sobrinos Lautaro y Valentina, no me importa nada, que toquen lo que quieran, mi casa se convierte en una especie de circo y yo soy feliz", confiesa Ana Laura, 29 años, soltera, una tía "babosa total", según se define.

Algo parecido le sucede a Federico, 32 años, ingeniero agrónomo y tío de Sol y Martina, por parte de su hermana Laura, y de Felipe, por parte de su hermano Juan Carlos. "Estos péndex me pueden. Paso mucho tiempo en el campo por mi trabajo y los veo cada quince días, ahí me los quiero llevar conmigo para siempre. Todavía son chiquitos y entonces no tengo demasiada libertad de movimiento, mis hermanos me matan (se ríe) pero ya estoy planeando todo lo que voy a hacer con ellos cuando tengan más de 10 años, hasta organicé viajes".

"¿Qué pasará cuándo lleguen mis hijos? ¡Qué sé yo!, soy muy de vivir el presente y por ahí no tengo ninguno, pero en ese caso sumaré a mis hijos y a mis sobrinos en todos los planes", se ilusiona "el tío Perico", como lo llaman "las nenas".

"Yo la cuido tres veces por semana porque mi hermana trabaja y no tiene dinero para pagar una señora", comenta Romina, 25 años, tía de Catalina. La joven, que está terminando de estudiar derecho, reconoce que muchas veces este compromiso le resulta "sacrificado" pero que aprovecha la posibilidad de estar varias horas con su sobrinita para intensificar el vínculo con esa pequeña de un año a la que describe como "mi sol".

Da la impresión de que actualmente, por diversas circunstancias, hay mayor cantidad de miembros integrando el grupo familiar, y que todos pueden ser valiosos a la hora de la crianza de los chicos. En ese contexto, los tíos vuelven a ocupar un lugar protagónico.

"Es interesante pensar que lo humano surge en aquellos grupos ancestrales de no más de 8 ó 10 individuos que se dedicaban, como actividad fundamental, al cuidado de los niños. En esas proto-familias, las funciones de cuidado y enseñanza estaban repartidas entre los miembros adultos del grupo. No había una diferencia marcada entre progenitores, tíos, tías y abuelos", ejemplifica Rathge, quien afirma que durante décadas el poderío masculino propio del patriarcado, fue diluyendo la importancia de otros roles, los que ahora parecen volver al centro de la escena.

Tags: mujer P04

certifica.com