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Viernes, 10 de mayo de 201301:00

Un cuidacoches fue muerto de un navajazo en una discusión barrial

Un cuidacoches de 38 años fue hallado muerto de dos puñaladas y tirado en una zanja en Río de Janeiro al 2900, en el sudoeste de la ciudad. Minutos antes los vecinos escucharon gritos y...

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Un cuidacoches de 38 años fue hallado muerto de dos puñaladas y tirado en una zanja en Río de Janeiro al 2900, en el sudoeste de la ciudad. Minutos antes los vecinos escucharon gritos y vieron que la víctima discutía con una pareja. Lo identificaron como Sebatián Alejandro Espinoza, divorciado y padre de cuatro chicos, quien vivía junto a un hermano en Uruguay al 4200, a cuatro cuadras de donde apareció sin vida.

Los gritos se escucharon entre las casas oscuras cerca de las 23.30 del miércoles y fueron claros. "A mi me queres rastrear, sucio", dijo una mujer haciendo referencia a que alguien conocido le quería robar o le había robado alguna pertenencia. En ese sentido, algunos vecinos describieron a esa mujer como de pelo "rubio". La discusión comenzó en el cruce de Amenábar y el pasaje Ancaste, y quienes estaban en la calle vieron la pelea de la mujer, que estaba acompañada por un hombre, y Espinoza.

¿Una moto? "Ella le decía que le había robado la moto a la hija o algo así. Entonces sacó una navaja y le tiró un golpe al cuerpo. El muchacho se atajó y empezó a caminar chorreando sangre", comentó un vecino. Otra versión dada por los imprudentes testigos aseguró que Espinoza intentó robar a la mujer y que ésta reaccionó defendiéndose. Tanto un trascendido como otro tienen algo en común: "Seguro que se conocían por la forma en que se gritaban", dijeron quienes escucharon todo.

La pareja y Espinoza iban caminando por Amenábar y se empujaban mientras discutían. "La mujer le gritaba al muchacho como si estuviera loca y le quería dar con la navaja", dijo otra vecina. Y agregó: "El le decía no se que cosa y cuando llegaron a la esquina el tipo agarró para calle Rueda y el hombre que iba con la mujer le pidió la navaja pero la chica siguió a Espinoza y a mitad de cuadra lo enganchó de atrás. Después, según contaron, Espinoza se desplomó en la zanja".

Para otros vecinos de la cuadra donde se cometió el homicidio, la pareja de la mujer "es un hombre rubio, de ojos claros", que la alejó del lugar. Tras ello, los mismos testigos llamaron al Sies y al 911.

Familiero. El cuerpo de Espinoza, quien trabajaba como cuidacoches frente al hospital de niños "Víctor J. Vilela", tenía tres tatuajes: dos en los brazos y uno en el pecho. Eran el nombre de uno de sus hijos y el de su ahijado: Marcelo y Angel. El otro, Rosalía, era el nombre de su madre. Según la policía, tenía antecedentes por amenzas y resitencia a la autoridad.

"La noche del miércoles no vino a dormir a casa. Nosotros sabemos muchas cosas de quién lo mató, pero nos guardamos los datos y podemos asegurar que él no era un ladrón ni que tampoco fue un ajuste de cuentas", dijeron ayer sus familiares a este diario.

"Le gustaba tomar cerveza y el «azúcar amargo» (cocaína) y por ahí estaba medio loco y no tuvo reacción, por eso el primer corte lo recibió en el brazo. Seguro que después se quiso ir y lo agarraron", comentó una persona cercana a Espinoza. Y abundó que no fue un problema de polleras. "Estaba más solo que Kung Fu", graficó con dolor e ironía.

Los vecinos de Espinoza también hablaron de una posible "bronca anterior" y no descartaron la versión del robo de la moto que denunció a gritos la agresora. En el atardecer del jueves, los familiares del hombre preparaban la cocina de la humilde vivienda de Uruguay al 4200 para recibir el cajón barato donde velarían al cuidacoches.

Tags: policiales P34

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