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Jueves, 28 de febrero de 201301:00

La Fundación Julio Bocca llega con su Escuela de Comedia Musical

La Escuela de Comedia Musical de la Fundación Julio Bocca se inaugura en Rosario el 22 de abril próximo. El proyecto replica la estructura y el funcionamiento de la sede central de Capital...

Autoridades. Gustavo Maris y Martín Pacheco, junto a Nancy Bocca, presidenta de la Fundación.

Por Rodolfo Bella / La Capital

La Escuela de Comedia Musical de la Fundación Julio Bocca se inaugura en Rosario el 22 de abril próximo. El proyecto replica la estructura y el funcionamiento de la sede central de Capital Federal, donde funciona desde hace 15 años. El objetivo de la escuela, que será la primera fuera de la provincia de Buenos Aires, es formar profesionales en tres áreas del teatro musical: el movimiento, con clases de danza clásica y jazz, además de canto y actuación, para luego integrar las tres disciplinas. Los máximos responsables de la Fundación, su presidenta, Nancy Bocca; el director académico, Martín Pachecho, y el director del área de Movimiento, Gustavo Maris, contaron a Escenario cómo surgió este proyecto de formación artística y cuáles son sus objetivos. La escuela funcionará en instalaciones del Colegio La Salle (Mendoza 444), donde los interesados podrán inscribirse entre el 4 y el 31 de marzo próximo, de 17 a 21. En tanto, el 12 de abril, a las 19, se realizará una muestra con entrada libre y gratuita.

—¿Cómo surge la idea de abrir una escuela en Rosario?

Nancy: Teníamos la idea de poder ampliar la Fundación, no solamente en Capital, sino tener escuelas en otras provincias. Y nos pareció que Rosario era una de las ciudades con más actividad en cuanto a lo artístico en este momento. Este es el primer paso y nosotros venimos a ver distintos maestros porque queremos que los docentes sean de Rosario y la zona de Santa Fe.

Pacheco: La supervisión académica, pedagógica y artística la hacemos desde Buenos Aires, pero qué mejor que los rosarinos para llevar este proyecto adelante.

—¿Cuál es el objetivo que quieren transmitirle a los alumnos?

Nancy: El objetivo es que lleguen a una meta. Hay muchos alumnos egresados que ya están en varios lugares trabajando; otros que están en el exterior, en distintas displinas. Y en los teatros en que hay comedias musicales, hay alumnos de la escuela.

—¿Qué disciplinas tendrá la escuela?

Pacheco: La escuela trabaja las tres áreas del teatro musical: el movimiento, con clases de danza clásica y jazz, además de canto y actuación. Después, específicamente lo que hacemos es reunir las tres áreas en clases que se llaman de integración, donde se trabajan las tres disciplinas al mismo tiempo que es lo propio del género y que es lo difícil.

—¿Qué otros proyectos se canalizan a través de la Fundación?

Pacheco—Hay muchos proyectos de autogestión. En ese sentido ese es uno de los objetivos de la Fundación, que es la posibilidad de generar en los alumnos la autogestión de teatro musical, algo que hace diez años atrás eran impensable. Y la Fundación tiene concursos justamente con el objetivo de estimular ese aspecto. No solamente es lo comercial de calle Corrientes.

—¿Cómo se generó el interés por la comedia musical en relativamente pocos años?

Nancy: Me parece que es una necesidad de tener música, de tener canto, de tener baile, y buenos espectáculos con esas disciplinas.

Pacheco: También es verdad que hace más de diez años que las escuelas de teatro musical no existían. La gente que trabajaba en las pocas cosas que se hacían, estudiaba todo por separado. Al crearse las escuelas de comedia musical también se empezaron a generar artistas que demandaron que el género se expandiera y creciera. Creo que en este caso se dio lo inverso de lo formativo académico como una necesidad del mercado. Acá creo que el mercado tuvo que absorber artistas que se formaron, empezaron a generar obras y a incluir esos profesionales y artistas que estaban lanzados al mercado profesional y que en algún lado tenían que trabajar.

Maris: Ese largo camino fueron las escuelas de Valeria Lynch y la nuestra. Comenzamos casi simultáneamente y son de las primeras que hubo en el país. Y hoy no hay proyecto de teatro musical, tanto del Off o del teatro comercial, donde no haya egresados de la escuela.

—¿Qué expectativas laborales prevén en Rosario?

Pachecho: Cuando estas escuelas empiecen a crecer van a generar fuentes de trabajo. Eso pasa en Buenos Aires, y Rosario tiene una movida cultural importantísima.

—Además en Rosario ya existen otras escuelas...

Nancy: El alumno elige, y hay gente para todos.

Pacheco: Son distintas propuestas. Cada una tiene su sello y su forma de trabajo que la distingue de la otra, y cada alumno buscará su propio proyecto.

—¿Cuál es el sello en este caso?

Pacheco: Yo pondría el acento en un artista que sea actor, que cante y baile. Creo que el sello propio es la posibilidad de un actor integral y la posibilidad real de la integración de todas las áreas. El género es rico y difícil en la integración de las áreas. Si lo logramos nos tenemos que se sentir más que satisfechos.

—¿Qué materias tendrá la carrera?

Pacheco: Danza clásica, jazz, canto, teatro e integración, a los cuales en años posteriores se sumarán tap, composición coreográfica y ensamble vocal, todas materias que se suman en base a las tres áreas de movimiento, canto y actuación.

—¿Y danzas folclóricas?

Nancy: Eso lo voy a imponer yo... (sonríe). Me parece que es necesario para hacer una comedia musical argentina. Yo creé la cátedra en el Iuna (Instituto Universitario Nacional de Arte) de Técnica de la danza folclórica aplicada a la composición coreográfica. Fue el único concurso que hubo y lo gané. Aprenden todo, además de composición coregráfica en clásico, contemporáneo, jazz, tango. Pero hay que conocer lo argentino.

—¿Y el rock?

Nancy: Yo bailé el rock de los 50, el de Bill Haley. Hoy, en algunas películas, veo lo que hacíamos y me pregunto ¡cómo lo hacía!. Y el tango lo bailé con todas las grandes orquestas. En el 139796798550, yo era chica y mi papá estaba en la comisión de fiestas del club. Yo tenía 12 ó 13 años y estaba ahí todas las noches. Allí bailé con todas las orquestas típicas, como las de D'Arienzo, Pugliese, Di Sarli, Biagi. Iba a los clubes los viernes, sábados y domingos a seguir a las orquestas. De Francini y Pontier, te las cuento todas. Y no hablemos de folclores porque puedo estar toda la tarde (risas).

 

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