Los argentinos en cualquier centro urbano sufrimos en forma progresiva y creciente la violencia por el delito: todo un combo de transgresión de las leyes, normas, derechos humanos, que denominamos "inseguridad".
Quiero contar una historia que se entretejió gracias a La Capital. Comenzó más o menos hace un año, con una carta de "Jóvenes Lectores", donde contaban sus experiencias en el Taller de Lectura de las profesoras Andrea Gorosito y Nora Ramírez de la Unidad Penitenciaria III de Rosario, donde estaban internados y pedían libros y revistas para continuar.
Todo aquel que se enorgullezca de su saber e ingenio debe probarlos con obras ya que de nada sirven tales tesoros si son enterrados junto a su cuerpo. Todo aquel que lleve uniforme y se vanaglorie de las medallas que luce en su pecho debe cuidar que no estén salpicadas de sangre de hermanos o de oprimidos.