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Jueves, 14 de julio de 201101:00

Múltiples choques en la autopista causaron dos muertos y 20 heridos

Un mix de niebla, humo e imprevisión provocó ayer cuatro choques múltiples sobre la autopista Rosario-Buenos Aires. Dos personas murieron y cerca de veinte resultaron con heridas de distinta consideración...

Por Javier Felcaro / La Capital

Un mix de niebla, humo e imprevisión provocó ayer cuatro choques múltiples sobre la autopista Rosario-Buenos Aires. Dos personas murieron y cerca de veinte resultaron con heridas de distinta consideración a raíz de las colisiones que involucraron camiones, ómnibus, autos y camionetas (una treintena de vehículos), los que resultaron con diversos daños materiales en sus estructuras.

El primero de los accidentes ocurrió pasadas las 2.30 a la altura del puente sobre el arroyo Saladillo, en el carril sur-norte de la autopista y cerca de Villa Gobernador Gálvez, donde colisionaron en cadena dos camiones de una empresa privada de correo, un colectivo de larga distancia y otros dos vehículos.

A raíz del choque, murió el chofer de uno de los camiones de Andreani, mientras que los heridos (todos leves) viajaban en un micro de La Veloz del Norte.

El colectivo, que se dirigía hacia La Quiaca (Jujuy) con 15 pasajeros a bordo (8 terminaron con lesiones), chocó a un camión que estaba detenido sobre la ruta, el que luego huyó del lugar. Por la frenada, uno de los rodados de Andreani se lo llevó por delante y su conductor (hasta anoche sin identificar) murió en el acto.

El otro vehículo de carga del correo privado alcanzó a esquivarlo, pero el custodio que viajaba detrás en un Ford K no pudo eludirlo. Una camioneta Nissan también resultó con daños en la carrocería, pero sus ocupantes salieron ilesos: el conductor logró sacar a su familia del rodado y todos se refugiaron detrás del guardarrail.

En el cuartel de Bomberos de Villa Gobernador Gálvez no descartaron que el accidente haya ocurrido más por el humo proveniente de la quema de un basural cercano a la autopista (que estaban tratando de extinguir) que por la niebla.

Sobre las 9, entre General Lagos y Fighiera, colisionaron a la altura del kilómetro 277 -carril hacia Rosario- un Fiat Uno, un VW Gol, un Chevrolet Agile, un camión Mercedes Benz, un colectivo de la línea A (San Nicolás), un Renault 19 y un rodado de carga Mercedes Benz 710. Hubo nueve heridos leves.

Casi 20 minutos después, y a la misma altura de la autopista -carril hacia Rosario-, chocaron una Ford Ranger, un Chevrolet Corsa, un camión Fiat Scania 360, un Peugeot 207, un Renault Megane, dos rodados de carga Mercedes Benz 1624 y 710, un colectivo de la Línea 4 (San Nicolás), un Honda City, un camión Fiat Iveco, otro Scania 112 y un Fiat Fiorino. Al menos cinco personas sufrieron heridas leves.

Pese a la magnitud, la situación no terminó en catástrofe, según la policía, porque todos los vehículos circulaban a baja velocidad por la casi nula visibilidad.

Sin embargo, otra persona murió cerca de las 10 como consecuencia del choque múltiple que protagonizaron un camión Ford Cargo, un Fiat Uno, un Chevrolet Corsa, otro Ford Cargo y un Mercedes Benz 1634 a la altura del kilómetro 271 de la autopista.

En ese marco, murió Juan Carlos Orquera, de 57 años y con domicilio en Florencio Varela (Buenos Aires), quien iba como acompañante del conductor del Fiat Uno, perteneciente a una empresa de seguridad privada (Vicmargen SRL). El rodado terminó incrustado en la banquina. A su vez, el resto de las personas que participó en el accidente resultaron con lesiones múltiples.

En función de la seguidilla de colisiones, la polémica se centró en la decisión de cerrar la conexión vial a la Capital Federal casi seis horas después del primero de los accidentes (ver página 6).

Es que, previamente, se había implementado la circulación asistida por la autopista a Santa Fe y el puente a Victoria -Entre Ríos- por la niebla.

Pero varias horas después Gendarmería clausuró el paso en la conexión vial con Buenos Aires. Y testigos de los accidentes afirmaron que los encargados del peaje no alertaron a los conductores acerca de la gravedad de la situación.

Paralelamente, tres personas murieron y otra sufrió graves heridas en un accidente protagonizado por dos camiones, una Ford F100 y una Renault Kangoo sobre la ruta nacional 9, en Santa Isabel (ver aparte).

El pronóstico meteorológico para esta madrugada, con neblinas, bancos de niebla y probables lloviznas, puso en "alerta máxima" a las autoridades viales de la provincia (ver página 7), que implementarán -llegado el caso- desvíos, circulación asistida y hasta interrupciones totales al tránsito vehicular.

Accidente fatal en Santa Isabel

Tres muertos y un herido grave causó un accidente entre dos camiones, una pick up y una Renault Kangoo. Las víctimas viajaban en dos camiones que colisionaron frontalmente ayer en el kilómetro 326 de la ruta nacional 8, a la altura de Santa Isabel. Estiman que la densa niebla provocó el choque.
  En unos de los camiones viajaban tres personas de Villa Cañas. Se trata de un VW 220 (HMX 889) que colisionó contra un Man que provenía de Chile.
  El chofer del Man, el chileno Ariel Carozzi (47), murió carbonizado. En el VW, las víctimas fueron identificadas como Maximiliano Córdoba y Adolfo Baudrin. El tercero de los pasajeros fue trasladado a un hospital y su estado en principio era de gravedad.
  También participaron otros dos vehículos, pero sus ocupantes no sufrieron heridas de consideración.

“No se veían ni las luces del peaje y nadie nos alertó del peligro”

(Por María Laura Favarel / La Capital). _ "En el peaje de Zárate no se veían ni las luces. Además, no nos avisaron que había choques y que la ruta estaba cortada más adelante”, se quejaron varios camioneros ayer, parados en el kilómetro 263 de la autopista Buenos Aires-Rosario y todavía conmocionados por las imágenes de autos destrozados que se repetían a lo largo de kilómetros.
  Eran las 12 del mediodía y persistía la niebla. A pocos metros, un Fiat Uno de la empresa Vicmargen SRL estaba incrustado en una alcantarilla del cantero central. Media hora antes había derrapado por la banquina. El conductor fue trasladado a un hospital. Su acompañante, que viajaba sin cinturón de seguridad, yacía sin vida. “Yo le puse la campera arriba para que no se vea tanto el cuerpo”, acotó uno de los camioneros.
  Más adelante, Juan sacaba lo que quedaba dentro de su auto gris destruido por el choque contra un camión. “Estoy bien”, le dijo a La Capital, consciente de que podría haber perdido la vida. “Venía de Buenos Aires a 80 kilómetros porque no se veía nada por la niebla y de pronto me encontré con el acoplado de un camión y lo choqué de frente. Alcancé a volantear y tirarme a la banquina porque atrás mío venía otro camión”, relató gesticulando cómo había sido el accidente.
  El camión que venía detrás suyo quedó tumbado en la banquina. “Intentamos ayudar al camionero a salir pero tenía un pie atrapado entre los hierros”, contó otro conductor sobre el asfalto de la autopista. Su auto había quedado varado en una extensa fila que alcanzaba unos 10 kilómetros. “Tardaron más de una hora y media en sacar al chofer del camión, por suerte con vida”, aseguró Juan, quien viajaba desde San Nicolás a Rosario.

Cementerio de autos. A la altura de la empresa General Motors (General Lagos) la autopista parecía un cementerio de vehículos. Había camiones, autos de todo tipo, camionetas y colectivos de línea; todos chocados. Nadie podía creer que en ese tramo de la ruta no hubiera ningún muerto. Pero sí hubo heridos que fueron trasladados a hospitales de Rosario y de Villa Gobernador Gálvez.
  En la banquina, pisando el rocío y cubierto por una frazada, caminaba Edgard Pérez. Su auto quedó atrapado debajo de un camión. “Estábamos de vacaciones, volvíamos de hacer unas compras en La Salada y mirá lo que nos pasó”, se lamentaba el hombre. Al hablar manifestó que tenía un dolor fuerte en el pecho. “Tal vez sea por el cinturón de seguridad”, conjeturó.
  Contó que venía por la autopista con su esposa y su hijo. Cerca de las 7.30 se produjo un choque múltiple donde Pérez quedó debajo de un acoplado. “Había unos carteles por la niebla, pero en el peaje nadie avisó que había ocurrido un accidente fatal en la autopista a las 2.30 de la madrugada. Yo frené, pero el auto se deslizó porque el pavimento estaba muy húmedo y quedamos debajo de un acoplado. A mi mujer la tuvieron que ayudar a salir y fue trasladada con mi hijo a un hospital. Quiero ir con ellos”, repetía mirando atemorizado cuándo llegaría alguien a rescatarlo.

En shock. Muy cerca estaba Antonio Ruiz, con los dos brazos vendados y la ropa manchada de sangre. Su auto, un Gol rojo, también quedó incrustado debajo de un camión. El hombre todavía estaba shockeado y agradecía haber zafado de la muerte.
  En tanto, los gendarmes y las grúas hacían maniobras para retirar los vehículos del asfalto. Había ambulancias y autos con sirenas. El espectáculo era apocalíptico. A pesar de que habían pasado más de tres horas de las las últimas colisiones, todavía había olor a caucho quemado, trozos de guardabarros, vidrios astillados y parabrisas tirados sobre la ruta.

Camino a la facultad. Muy cerca del peaje, Joana, de 20 años, estaba descompuesta. Entre el susto y el golpe no sabía bien qué le dolía. Lo cierto es que su abuelo estaba enfurecido. “¿No van a traer una emergencia?”, les gritaba a los gendarmes que intentaban calmarlo. La chica sufrió un fuerte golpe cuando el colectivo de la línea 120 que la trasladaba desde Villa Gobernador Gálvez hasta Rosario, chocó.
  “Yo tuve el presentimiento de que algo iba a pasar porque había mucha niebla”, contó pálida y desconcertada. “Iba para la facultad y de pronto un golpe tremendo detuvo el colectivo, a muchos los llevaron a un hospital”, señaló.
  En frente, de la mano que viene de Buenos Aires a Rosario, una extensa fila de autos y camiones aguardaba pacientemente. El peaje estaba cerrado y nadie sabía cuándo se abriría. Los camioneros caminaban por la banquina. Algunos armaron el mate. No había desesperación ni bocinazos. Los conductores sabían que no avanzaban porque había choques más adelante. “Nosotros salimos de Buenos Aires y nos vamos para Formosa”, contó un hombre que aguardaba junto al peaje junto con toda su familia. Adelante, las imágenes de la tragedia exigían respuestas. Otra vez un choque múltiple en la autopista. ¿Hasta cuándo? 

¿Por qué nos matamos?

(Por Jorge Salum / La Capital). _  No hay tragedias viales sin responsables identificables. Los accidentes no ocurren porque sí, sino porque alguien los desencadena. Detrás de sucesos dramáticos como los de ayer hay siempre una conducta negligente. A veces la desidia es del Estado, a veces de los concesionarios y en la mayoría de los casos son (somos) los conductores quienes, con actos irresponsables, causan estos desastres.
Los expertos en accidentes aéreos sostienen que un avión nunca se cae como consecuencia de una causa única, sino por una concurrencia de varias. Tal vez habría que usar la misma fórmula para entender incidentes viales como los de ayer, aunque con una certeza: la última causa es siempre una falla humana y casi siempre de los conductores.
En el caso que llena estas páginas el concesionario debería explicar por qué no interrumpió el tránsito pese a las condiciones de visibilidad casi nulas en el lapso en el que se produjeron los choques. Pero no sería suficiente porque hay otros responsables: los propios conductores.
El domingo, después de un terrible choque en la ruta 33 en el que murieron seis personas, el reclamo que más se escuchó es el de la autovía Rosario-Rufino. Quienes lo formularon parecían atribuir las causas de ese dramático incidente vial a la peligrosidad de la ruta y daban por supuesto que la construcción de una doble vía bajaría el riesgo. No les falta razón, pero se olvidan de la irresponsabilidad con la que manejamos. Es triste pero hay que decirlo: eso no cambia, vayamos por donde vayamos.
Los accidentes de ayer ocurrieron en una autopista, que es incluso más segura que una autovía. A las 8 de la mañana en Oroño y la avenida de Circunvalación no se veía más allá de media cuadra. Quien pasara por allí rumbo al sur ya sabía que la niebla era un factor de riesgo. ¿Necesitaban los conductores que en el peaje les avisaran que circular por allí era peligroso?
Manejamos demasiado rápido, no obedecemos las indicaciones, les faltamos el respeto a los otros, queremos llegar primero. Por eso nos matamos.

“La concesionaria se lleva la plata y no asume la responsabilidad”

(Por Silvina Dezorzi / La Capital). _ La niebla (y en algunos casos el humo) ha estado presente en la mayoría de los accidentes múltiples de los últimos años. Esta vez no fue la excepción: la visibilidad fue escasa toda la noche, pero entre las 6 y las 9, cayó a menos de 100 metros. De hecho, el fenómeno obligó a cerrar la autopista a Santa Fe (a las 23 de modo parcial, a la 4 total) y a montar dispositivos de tránsito asistido en la de Córdoba y el puente a Victoria. Sin embargo, y pese a que también presentaba densos bancos de niebla, increíblemente la autopista a Buenos Aires no se inhabilitó hasta seis horas después de la primera tragedia. “La concesionaria sólo se encarga de cobrar el peaje —disparó el director de la Agencia Provincial de Seguridad Vial, Claudio Canalis—, se lleva la plata sin asumir ninguna responsabilidad”.
  La niebla es un fenómeno que complica seriamente todo tipo de tránsito. “Está catalogado como uno de los más severos”, aseguró el subgerente de Seguridad Vial de Cesvi Argentina, Gustavo Brambati (ver aparte).
  De hecho, ayer obligó hasta a cerrar puertos (como los de Buenos Aires, La Plata y Zárate), pero paradójicamente no alcanzó para alertar sobre lo que podría ocurrir en la autopista que une Capital Federal con Rosario.

Ruta por ruta. La primera alarma vial por niebla en la región la dio, antes de medianoche, la concesionaria de la autopista a Santa Fe (Arssa), lo que llevó a que a esa hora arrancara el tránsito asistido. Cinco horas después se resolvió un cierre total.
  “Ante el alerta de la concesionaria, una responsabilidad que le cabe por pliego de concesión, se disparó todo el dispositivo”, explicó Canalis, lo que incluyó “dar aviso a las unidades regionales de policía y por supuesto participación a la Policía de Seguridad Vial”.
  Con esa metodología, dijo, se logró frenar el ingreso de nuevos vehículos en cada uno de los accesos y a lo largo de todo el trayecto Rosario-Santa Fe.
  En el caso del puente a Victoria, Gendarmería montó operativos de tránsito asistido (en caravana), la misma táctica que adoptó, según los tramos y con apoyo de la Policía de Seguridad Vial, también en la autovía a Córdoba.
  Ante ese panorama, ayer muchos de los accidentados en la autopista a Buenos Aires no podían entender cómo no se había decidido cortar también esa traza.
  “De hecho, si ya se había cortado el tránsito en muchas otras rutas es incomprensible que no se haya tomado esa decisión también en la autopista”, aseguró Brambati, quien calificó a esa situación como un “error garrafal que se reitera año tras año con nuevas muertes”.
El gran bonete. La resolución de cortar la autopista Aramburu, nacional e interprovincial, es una potestad que corresponde a Gendarmería Nacional “en base a los datos y toda la información que debe aportarle la concesionaria” Vial 3, sostuvo Canalis.
  Pero todo indica que ese mecanismo falló. Y más de una mirada apunta a los intereses comerciales de la concesión. “La verdad de la historia es que la concesión de la autopista a Buenos Aires, además de estar subsidiada por el gobierno nacional, se limita a cobrar peaje y hacer mantenimiento, pero no asume ninguna responsabilidad”, disparó.
  Su argumento cobró sonoro tinte político cuando se encargó de dejar en claro que “en Santa Fe, en cambio, por propio pliego de concesión, la empresa debe avisar (a Seguridad Vial) ante cualquier situación de riesgo, así como impedir que haya ingresos clandestinos a la autopista y tener una buena cantidad de móviles circulando constantemente por la traza”.
  Lo cierto es que Gendarmería recién decidió cerrar el ingreso a la autopista a Buenos Aires cuando ya se habían producido varios accidentes graves, recodó Canalis, “tipo 8.30 o 9”.
  A esa hora, solicitaron la colaboración de la Policía de Seguridad Vial de Santa Fe para cortar “por Oroño, por San Martín y a la salida de Cargill”.

Cómo conducir cuando hay niebla

“La niebla en ruta se considera uno de los factores que más exige al conductor de un vehículo”, aseguró ayer el subgerente de Seguridad Vial del Cesvi Argentina, Gustavo Brambati. Y dentro de los riesgos a los que expone, dos aparecen como más graves y más proclives a producir choques múltiples. Uno es la diferencia de velocidades en el manejo: gente que por temor circula a dos por hora y gente que no baja el pie del acelerador. El otro, la presencia de rodados que por impacto previo se quedaron detenidos y sin luces en plena ruta.
  Según un informe que ayer, apenas se produjeron los accidentes, elaboró Cesvi, el invierno es una de las épocas del año que registra mayor cantidad de siniestros. En gran medida por los fenómenos meteorológicos que le son propios: lluvias, nieblas y nieve o hielo.
  Pero esos no son factores inertes sino que interactúan con otros como el estado de las rutas, el parque automotor y, sobre todo, el comportamiento humano, que para Cesvi es el responsable del 87 por ciento de los siniestros.
  En caso de niebla densa existen recomendaciones bien precisas para disminuir los riesgos, aunque Brambati se jugó por los de máxima: “Si es posible, evitar viajar. Si ya se está de viaje, abandonar la ruta”.
  Por supuesto, llevando el vehículo a un lugar seguro y lo más alejado posible de la zona de niebla, como una estación de servicios. No sobre la banquina, ya que ese sector suele utilizarse como vía de escape en caso de colisiones en cadena.
  Si no cabe otra posibilidad que seguir circulando, el primer consejo es reducir la velocidad y no sobrepasar a otros vehículos. Si se ven dos signos “V” invertidos sobre la calzada, circular a no más de 60 kilómetros por hora y si tan sólo se ve uno, a no más de 40.
  Antes de ingresar a un banco de niebla chequear que se llevan encendidas las luces de posición y las bajas (si se poseen las antiniebla delanteras y traseras, también pueden usarse) e ir disminuyendo la velocidad para dar la posibilidad al conductor que viene detrás de hacer lo mismo cuando aún tiene buena visibilidad. También recomiendan mantener el parabrisas limpio permanentemente.

Estilos de manejo. Puede ocurrir, por ejemplo, que el consejo de conducir a baja velocidad sea llevado al extremo y entonces el choque se produzca por “diferencia de velocidades” o “diferencia en los estilos de manejo”, grafica Brambati: entre alguien que circula demasiado despacio y alguien que no respeta el máximo aconsejado.
  Y otro factor de riesgo en caso de niebla, típico de los choques múltiples o en cadena”, es que queden vehículos detenidos sobre el asfalto con su sistema eléctrico dañado por una colisión previa y sea esa falta de luces la que provoque los siguientes impactos.

 

Alerta vial máxima para esta madrugada

El pronóstico oficial para esta madrugada puso en “alerta máxima” a las autoridades viales santafesinas. “Proyectamos un panorama tan o más complicado (que ayer)”, admitió anoche a La Capital Marcos Escajadillo, subsecretario de Protección Civil provincial, en alusión a la “neblina, bancos de niebla y probabilidad de lloviznas” pronosticados por el Servicio Meteorológico Nacional. El gobierno santafesino evaluará “sobre la marcha” la implementación de desvíos, circulación asistida y hasta interrupciones totales al tránsito vehicular.
  En ese marco, el titular de la Agencia de Seguridad Vial, Claudio Canalis, confirmó que esta mañana habrá un operativo especial de la Policía Vial provincial en coordinación con las unidades regionales policiales involucradas. “Desde la ciudad de Santa Fe hasta el extremo sur provincial vamos a estar en alerta toda la madrugada y la mañana”, apuntó el funcionario para después agregar que serán 50 los móviles y más de 100 los agentes patrullando las rutas.
  Escajadillo recomendó a la población “en lo posible, no viajar hasta el mediodía ya que el panorama que se vislumbra (para hoy) en lo previo aparece muy complicado. A la escasa visibilidad hay que sumarle la llovizna pronosticada, es decir una calzada que estará resbaladiza y problemas para el frenado”.
  El responsable de Protección Civil instó a quienes viajen “a cumplir con las normas que se vayan impartiendo y a salir con tiempo suficiente para que no sea necesario circular a alta velocidad. El protocolo de acción es importante, pero si la población no colabora sirve de poco”.
  Anoche, Escajadillo actualizó el pronóstico para esta madrugada con autoridades nacionales y con la estación del SMN que funciona en el Aeropuerto de Fisherton. “Tenemos por delante una noche difícil porque a la niebla se le pueden sumar algunos chaparrones”, aventuró.
  Canalis adelantó que “de acuerdo a la dinámica de la jornada se irán tomando decisiones”. Los celulares de los funcionarios estarán abiertos toda la madrugada para ir definiendo el plan de acción a ejecutar.
  La Agencia de Seguridad Vial estará en “permanente contacto” con el concesionario de la autopista a Santa Fe (Arssa), las unidades regionales con jurisdicción en accesos a la autovía y a las principales rutas del centro-sur para poder implementar en conjunto las medidas preventivas que se acuerden.
  “Las opciones que manejamos van desde recomendar disminuir la velocidad, circulación asistida con personal de la Policía Vial hasta la interrupción total del tránsito en algunas zonas hasta que mejore la visibilidad”, detalló Canalis.
  El funcionario remarcó que “en el caso de la autopista a Buenos Aires al no tener competencia la provincia de Santa Fe, las resoluciones que se adopten deben ser emitidas desde la Nación. Una vez dispuesta la medida, la Agencia colabora en todo lo que está a su alcance”.
  Al respecto, Canalis comentó que “cuando la responsabilidad del operativo está en manos de la provincia, no hay inconvenientes en pedir colaboración a Gendarmería. Los problemas surgen cuando es la inversa, ya que hasta no recibir una solicitud de intervención, la Agencia de Seguridad Vial no puede actuar”.
  Para Canalis, “es fundamental que exista esa coordinación, de lo contrario, gran parte del esfuerzo que pueda hacerse en estas jornadas conflictivas no logre impedir accidentes a escala” como los de ayer. l

En 2008 y en tragedias casi calcadas murieron  catorce personas

Niebla, escasa visibilidad, falta de controles en la autopista a Buenos Aires y decenas de vehículos involucrados en choques en cadena. Un cóctel explosivo registrado ya en 2008 que provocó cuatro accidentes entre abril y setiembre, con un saldo trágico:14 muertos y 52 heridos. Dos de aquellos incidentes fueron a la altura de San Pedro, donde se denunció quema de pastizales. Otro fue en Villa Constitución y el restante cerca de Rosario. Aquí los detalles:

• 9 de abril de 2008. A lo largo de 35 kilómetros de la autopista y en plena madrugada se sucedieron diez choques que provocaron la muerte de cuatro personas y causaron heridas a otras 28. En el accidente más grave participaron 22 camiones y dos colectivos. La combinación de humo y niebla fue una de las causas de los sucesivos accidentes. Los testigos aseguraron que la visibilidad era “nula”.

• 16 de abril de 2008. A la altura de San Pedro, tres personas murieron en un accidente múltiple en el que intervinieron 15 vehículos, entre los que se contaban seis colectivos y siete camiones. La niebla y el humo por la quema de pastizales habían disminuido la visibilidad e incluso Gendarmería había mantenido un operativo con autos guía hasta las cinco de la mañana, una hora antes del accidente.

• 22 de abril de 2008. Una persona falleció y otras siete resultaron heridas cuando a las seis de la mañana se produjo un choque en cadena entre cuatro camiones, dos camionetas y un auto. El accidente se produjo sobre la autopista entre las ciudades de San Pedro y Baradero, cuando una intensa niebla y el humo producto de la quema de pastizales había disminuido la visibilidad. Horas antes, esa misma madrugada, se habían producido otros dos accidentes de menor magnitud.

• 25 de septiembre de 2008. El humo sobre la autopista, a la altura de Villa Constitución, derivó en un accidente múltiple que se cobró seis víctimas fatales y 17 heridos cuando chocaron 14 vehículos —ocho autos, cuatro camiones, una camioneta y un transporte de caudales—. El hecho se produjo pasado el mediodía, en el kilómetro 247, a sólo 500 metros del puente de acceso a Villa Constitución, cuando una densa columna de humo producto de las quemas de pastizales se expandía sobre la cinta asfáltica.

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