La floja salida del Melli García, la clara infracción de Mármol al uno canalla y el penal errado de Ferrari transportaron el partido a otro terreno. Muy cercano al de la injusticia.
En Newell’s todos los partidos son clave. Y es el que se debe ganar sí o sí. La frase se repite continuamente y es renovada semana tras semana. Ahora se instaló más que nunca en la previa frente a San Lorenzo (sábado a las 17, en el Coloso) otro de los tantos duelos importantes en un Apertura donde la Lepra hace agua.
La otra atracción del domingo estará en el Bajo Flores, ya que San Lorenzo, con problemas internos y comprometido con el promedio, buscará la recuperación ante el ascendente Unión.
El equipo rojo, vestido ayer completamente de azul, se impuso claramente bajo un intenso diluvio que se desató en el estadio Libertadores de América, a partir de las facilidades que le otorgó la última línea del conjunto bahiense.
Venció a los zanjeros en condición de visitante por 30 a 20 y se metió de lleno en la final del Nacional de Clubes. Y lo hizo mostrando grandes argumentos rugbísticos. Fue el digno vencedor de un partido de alto vuelo que también brindó espectáculo, algo que no abunda en el mundo de la ovalada