Dilemas del peronismo anti-K
Carlos Reutemann no quiere ser candidato a presidente. Francisco De Narváez no puede. Felipe Solá carece de inserción territorial, al igual que Mario Das Neves. Todos los focos están centrados en Eduardo Duhalde...
Carlos Reutemann no quiere ser candidato a presidente. Francisco De Narváez no puede. Felipe
Solá carece de inserción territorial (léase intención de voto) al igual que Mario Das Neves. En el
justicialismo disidente, por ahora, todos los focos están centrados exclusivamente en Eduardo
Duhalde.
Hasta acá el Peronismo Federal es una foto, la que se sacaron sus
referentes en el despacho del senador Adolfo Rodríguez Saá. Una instantánea que deja muchas dudas y
que, sí o sí, deberá ser ampliada y corregida para que se convierta en otra cosa que vaya más allá
de una placa fotográfica.
A las apuradas tras el súbito espaldarazo que recibió Ricardo Alfonsín
en las internas radicales de la provincia de Buenos Aires, y en el medio del crecimiento electoral
del matrimonio Kirchner en las encuestas, De Narváez, Reutemann, Duhalde, Solá y Das neves
decidieron mover por un par de días la estantería del Peronismo Federal, una marquesina pletórica
de caciques deseosos de gozar con el cartel francés, pero con pocos actores de reparto.
Lole no corre. Una mala noticia para los reutemistas santafesinos. El Lole fue al despacho de
Rodríguez Saá con una premisa que todos deberían aceptar: su condición de no presidenciable. En
efecto, Reutemann no es candidato y —aún con todos los riesgos que implica hablar del futuro
en política— tampoco lo será. “No tengo guita, equipos ni ganas”, dicen que
argumentó el senador para correrse de la grilla.
Lo mejor que puede hacer ahora el justicialismo disidente es olvidarse
de Reutemann. La salida de pista del santafesino caerá como una bomba neutrónica en el peronismo
santafesino, huérfano entonces de una referencia nacional. Pero eso será tema para el análisis
futuro.
De Narváez comenzó en las últimas horas su repliegue dialéctico hacia la
provincia de Buenos Aires, merituando un eventual rechazo de la Justicia a su candidatura
presidencial. El Colorado y el Lole son los que mejores respuestas tienen de la sociedad, por lo
que entre el no quiero y el no puedo los peronistas anti K deberán dar de nuevo las cartas.
Ahora le queda campo fértil a Duhalde para cumplir con su profecía.
“Yo puse al loco (por Kirchner), pero me lo llevo con votos”, cuenta el caudillo
bonaerense en la intimidad. ¿Tiene hoy por hoy esos votos? El ex presidente de la Nación deberá
ahora apostar a una mejora cualitativa de su base de sustentación, de su entorno más cercano, y
buscar respaldo político entre los demás integrantes del Peronismo Federal.
Carga Duhalde con una cruz difícil de explicar desde el análisis
político (su alta imagen negativa), teniendo en cuenta que cumplió con una exitosa tarea al frente
del Estado nacional cuando el país se columpiaba en la anarquía pos Fernando de la Rúa.
“¿Reutemann se bajó? Entonces fírmelo ya: Néstor o Cristina ganan
en el 2011. El único que nos metía ruido era el Lole...”, aseguró el viernes un operador de
mil batallas peronistas, hoy enrolado en el kicrhnerismo.
Clase media. En verdad, para el poder central son tiempos de euforia. La imagen de gestión de
Cristina Fernández creció en los principales distritos, e incluso supera a su esposo en la
consideración pública cuando se consulta por intención de voto. Necesita el kirchnerismo el regreso
de la clase media que se fue con el conflicto del campo, y que no volverá en tanto y en cuanto se
profundice la radicalización del mensaje K.
Con la decisión de Reutemann de no ser candidato presidencial, Néstor
Kirchner desembarcará en Santa Fe en los próximos días con un objetivo puesto entre ceja y ceja:
alborotar la interna justicialista y llevarse a su redil a numerosos intendentes.
“Son muchos los intendentes peronistas que están a punto de dar el
salto, sólo esperaban una definición de Reutemann”, dijo a La Capital un ministro del
gobierno santafesino, que ratificó lo que aquí se escribió hace siete días: la caja del poder se
abre cada vez que un jefe comunal visita al ex presidente o conversa con un diputado nacional por
Santa Fe (que no es Agustín Rossi).
Fuera del micromundo peronista, los radicales comprobaron tras los
comicios internos en la provincia de Buenos Aires la verosimilitud de esa cita que indica:
“La muerte embellece a determinadas personas”. La portación de apellido de Ricardo
Alfonsín les hace creer a muchos dirigentes de la UCR que ahora tienen dos candidatos a presidente:
Julio Cobos y el hijo del ex mandatario.
De a poco, el escenario político se decanta y bosqueja su propia
geografía. Aunque por ahora se trate solamente de fotografías. De un lado el kirchnerismo pujará
por su continuidad de la mano de Néstor o Cristina; el justicialismo disidente tiene hoy a Eduardo
Duhalde lanzado para la sucesión; el Acuerdo Cívico va camino a construir un polo con perfil
socialdemócrata aliado con el socialismo y la Coalición Cívica.
El enigma Macri. Mauricio Macri, quien por ahora debe alternar su gestión de gobierno con
recurrentes visitas a tribunales, queda fuera de la esfera pero, atento a la deserción de
Reutemann, debería ser motivo de atención para el Peronismo Federal. Fernando Pino Solanas podría
constituirse en un imán para la centroizquierda, si es que la impostura K respecto a ese vector
ideológico se termina. “Nosotros ahora tenemos que lograr que vuelva el peronismo”,
dice la fuente de Balcarce 50 mientras prepara el desembarco en Santa Fe.
El campeonato mundial en Sudáfrica permite que todos dibujen escenarios
en la mesa de arena.